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Los campos de refugiados de Bangladesh siguen expandiéndose pese al acuerdo de retorno

BANGLADESH ROHINYÁS | 07 de diciembre de 2017

Balukhali (Bangladesh), 7 dic (EFE).- Los campos de refugiados rohinyás continúan expandiéndose con nuevas llegadas, dos semanas después de que Bangladesh y Birmania (Myanmar) acordaran la repatriación de más de 625.000 miembros de esta minoría musulmana llegados desde el 25 de agosto huyendo de la violencia.

Al menos 350.000 de esos rohinyás se han instalado en los ya campos de Balukhali y Kutupalong, en el sureste de Bangladesh, que sumados a los 100.000 que ya vivían en la zona llevó a que ambos asentamientos se hayan fundido, conformando una ciudad de refugiados de casi medio millón de personas.

La construcción con troncos de madera de una mezquita marca por ahora el límite entre la última área habitada del campamento, conocida como zona XX por las organizaciones humanitarias, y colinas completamente deforestadas a la espera de nuevos asentamientos.

Hileras interminables de personas se adentran de manera continuada en las colinas sin árboles con los brazos vacíos para, minutos después, regresar cargados con enormes fardos de madera, que serán usados sobre todo como leña y para pequeñas construcciones.

"Ahora mismo nos encontramos en la zona donde se está extendiendo. Estamos en la zona XX, donde estamos trabajando nosotros", afirma a Efe Raquel Bernedo, de la unidad de respuesta de emergencias de la sección española de Cruz Roja.

Bernedo, que lidera la unidad de construcción de instalaciones sanitarias, explica que al encontrarse en una fase inicial en esa zona, donde "de momento no hay nada", están "construyendo letrinas de emergencia y luego con los otros programas de Cruz Roja y Media Luna Roja se harán letrinas más sostenibles".

"Hasta la fecha hemos construido 75 letrinas, 3 de ellas sostenibles en áreas de mujeres vulnerables, y hemos construido unos 100 puntos de lavado femenino, que son dobles. Son unas tiendas en las que pueden ducharse o lavar la ropa", detalla la española.

Cerca de la choza de plástico y bambú de la viuda Somuda Hatu, de 33 años, operarios de Cruz Roja están construyendo letrinas y puntos de lavado femenino, un respiro en un lugar densamente poblado sin apenas intimidad.

Hatu vive sola con sus seis hijos de entre 3 y 12 años después de que, según relata, a su marido lo asesinaran unos soldados birmanos.

"Vi cómo los militares mataban a mi gente. A mi marido lo mataron, le dispararon", narra a Efe la viuda mientras lava ropa de cuclillas bajo una bomba de agua.

Los rohinyás recién llegados a Bangladesh, casi 2.000 en la última semana según el informe de situación del Grupo de Coordinación Intersectorial de la ONU, denuncian que siguen esos y otros abusos como la quema de casas por parte del Ejército birmano.

"Se siguen produciendo todos los días nuevas llegadas a Bangladesh (...) con una necesidad desesperada de apoyo humanitario", asegura a Efe Fiona MacGregor, una de las encargadas de comunicación en el país de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) de la ONU.

Según detalla MacGregor, la OIM acoge primero a esos recién llegados en un centro de tránsito y después "los guía hacia un asentamiento, en general a Balukhali, donde se les provee de lonas, cuerdas, artículos domésticos y herramientas".

Concretamente, anota, operarios de OIM los trasladarán hasta "las áreas menos congestionadas y allí se les guiará sobre cómo construir sus refugios".

"La OIM emplea a trabajadores rohinyás para ayudar a las familias que son incapaces de construir sus propios refugiados", subraya MacGregor.

El pasado 23 de noviembre los gobiernos de Bangladesh y Birmania acordaron, en forma de memorándum, el inicio de un proceso de repatriación de rohinyás en el plazo de dos meses.

La crisis de los rohinyás comenzó el pasado 25 de agosto, tras un ataque de un grupo insurgente de esta comunidad musulmana contra instalaciones policiales y militares en el estado birmano de Rakáin, una acción que fue respondida con una campaña del Ejército birmano.

Birmania no reconoce a los rohinyás como una comunidad de ese país y los considera bangladeshíes, mientras que Bangladesh, donde ya antes de esta crisis vivían unos 300.000 miembros de esta minoría, los ha tratado siempre como extranjeros.

La ONU y organizaciones defensoras de los derechos humanos han denunciado repetidas veces que existen pruebas claras sobre abusos a civiles, que han calificado como "limpieza étnica", un extremo que niega el Ejército.

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ACNUR afirma que no hay condiciones para el regreso de rohinyás a Birmania

Dacca, 7 dic (EFE) - La alta comisionada adjunta de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), Kelly Clements, afirmó hoy que no hay condiciones para el regreso a Birmania (Myanmar) de los más de 600.000 rohinyás que han llegado a Bangladesh huyendo de la violencia en los últimos tres meses.

"En este momento, podemos decir que no se dan las condiciones en el estado Rakhine de Birmania para posibilitar un regreso seguro y sustentable porque todavía continúan llegando refugiados a este país", indicó Clements en rueda de prensa en Dacca.

La comisionada adjunta, que a lo largo de la semana ha estado visitando los campos de refugiados y se ha entrevistado con las autoridades bangladeshíes, indicó que aún siguen llegando alrededor de 1.500 personas semanalmente, unas 30.000 en el último mes.

"Así que la situación se está ralentizando de alguna manera pero todavía los refugiados siguen llegando", agregó.

La opinión de Clements están en sintonía con comentarios de organismos de derechos humanos y agencias de Naciones Unidas que han cuestionado la viabilidad del acuerdo firmado el pasado 23 de noviembre entre Bangladesh y Birmania para el regreso de los refugiados a sus casas.

El acuerdo prevé entre otras cosas que se inicie el proceso en el plazo de dos meses, aunque Birmania, que no reconoce a los rohinyás como una comunidad de ese país y los considera extranjeros, ha condicionado el regreso a la tenencia de documentos y las no sanciones a no haber participado en "actos de terrorismo".

La representante de ACNUR narró diferentes relatos de recién llegados que han sufrido "inmensa violencia y trauma" en sus hogares, incluyendo la pérdida de familiares, hogares y pueblos.

"Es por tanto crucial que el regreso no se produzca precipitadamente o prematuramente", afirmó.

En ese sentido, destacó el aporte que puede hacer ACNUR a la hora de apoyar con su conocimiento a los gobiernos de ambos países y jugar un papel de "tercero" para ayudar a construir confianza.

En el acuerdo firmado por Bangladesh y Birmania se establece la posibilidad de que ACNUR pueda apoyar aunque solo "como y cuando sea necesario".

De acuerdo con Naciones Unidas, alrededor de 626.000 rohinyás han llegado a Bangladesh desde el inicio de la crisis de refugiados el pasado 25 de agosto, cuando el Ejército comenzó una campaña en respuesta a atentados de un grupo insurgente local que derivó en la crisis humanitaria.

La ONU y organizaciones defensoras de los derechos humanos han denunciado repetidas veces que existen pruebas claras sobre abusos de los derechos humanos, y el Alto Comisionado de los Derechos Humanos de la ONU lo ha calificado de "limpieza étnica" afirmando que hay indicios de "genocidio".

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