Berenice Abbott, la fotógrafa rebelde, desembarca en la Fundación Mapfre

Berenice Abbott, la fotógrafa rebelde, desembarca en la Fundación Mapfre 

Vista de la exposición «Berenice Abbott. Retratos de la modernidad» que forma parte de PHotoEspaña, esta mañana en la fundación Mapfre en Madrid. EFE

Madrid, 30 may (EFE).- Retratista, activista, documentalista o pionera de la fotografía científica, Berenice Abbott desarrolló muchas facetas en su vida, todas ellas con la mirada única de una mujer rebelde que rompió todos los moldes y normas de su tiempo, y que ahora se resumen en su primera gran retrospectiva en España.

«Berenice Abbott. Retratos de la modernidad», organizado por la Fundación Mapfre y una de las exposiciones más importantes de la sección oficial de PHotoESPAÑA, recorre la compleja trayectoria de la fotógrafa estadounidense a través de casi de doscientas imágenes originales.

«No solo fue una gran fotógrafa, fue una de las grandes artistas del siglo XX», resumió hoy la catedrática Estrella de Diego, comisaria de la muestra sobre Abbott (1898-1991), que permanecerá abierta desde el 1 de junio hasta el 25 de agosto.

Su faceta más conocida son sus «apoteósicas» capturas de la ciudad de Nueva York y sus retratos de la bohemia del París de las primeras décadas del siglo XX, pero la muestra guarda «sorpresas» como su pioneras imágenes de experimentos científicos, materiales y elementos de laboratorio.

La idea de modernidad invade todo el trabajo de la fotógrafa, con el uso de un nuevo lenguaje con el que retrata el nacimiento de una nueva sociedad, y que a su vez, es un reflejo de la propia personalidad de la fotógrafa.

Lesbiana, activista y socialista, salió de su Ohio natal con 20 dólares en el bolsillo y «muchas aspiraciones», que consiguió hacer realidad. El camino no fue fácil, tuvo mil trabajos para subsistir, de periodista a cobradora del frac, hasta que se convirtió en fotógrafa profesional.

En la Gran Manzana, retrató los grandiosos edificios con perspectiva imposible, las calles repletas de transeúntes, sus tiendas y sus luces de noche, que reuniría en el proyecto «Changing New York».

En París, donde se inició en el oficio de la fotografía como asistente de Man Ray, retrató a Jean Cocteau, Peggy Guggenheim, James Joyce y otros personajes del círculo de artistas que frecuentaba.

De Diego ha incluido algunas imágenes de Eugène Atget, al que consideraba su «maestro» y que tanto influyó en su trabajo. Quedó tan impresionada por la obra del artista francés, a medio camino entre el documental y el surrealismo, que compró su archivo cuando éste falleció y dedicó parte de su vida a impulsar su legado.

Como el fotógrafo francés, Abbott incluye en sus imágenes juegos de desplazamientos de los objetos en las imágenes que capta.

Como él también, su lenguaje sería difícil de clasificar en un único epígrafe. En su trabajo se difuminan la frontera entre lo documental, donde inicialmente se enmarcó, y el lenguaje artístico, una dicotomia hoy ya superada, a juicio de la catedrática.

«En aquella época a las mujeres les dejaban dedicarse a la fotografía, porque se consideraba algo menor (…) La foto era un territorio de libertad», argumentó la comisaria.

En su vida personal, que compartió con la crítica de arte Elizabeth McCausland, fue una mujer emprendedora, generosa, comprometida políticamente y a la que curiosamente no le gustaba definirse con el apelativo de «artista», sino con el de «fotógrafa».

«No se consideraba artista porque el arte tenía unas servidumbres ante las que no quería claudicar», aseguró De Diego, que restó importancia a este apelativo.

La exposición cuenta un testimonio excepcional de la artista, un documental de una hora de duración en el que la fotógrafa, con 90 años, narra en primera persona su vida y trayectoria.

Tras su paso por Madrid, la exposición viajará al museo Huis Marseille de Ámsterdam y al Die Photographische Sammlung/SK Kultur de Colonia.