Bolivia vive un día de la democracia a favor y en contra de Evo Morales

El presidente de Bolivia Evo Morales (c) encabeza una marcha convocada por la Central Obrera Boliviana (COB), una de las organizaciones afines a su Gobierno, para conmemorar los 36 años de la recuperación de la democracia, en La Paz, (Bolivia). EFE

La Paz, 10 oct (EFE).- La celebración de los 36 años de la recuperación de la democracia en Bolivia estuvo marcada hoy por la división entre quienes apoyan que Evo Morales siga en el poder y los que exigen que cumpla el mandato democrático que le negó esa posibilidad, en una jornada de marchas a favor y en contra.

El oficialismo repartió a sus líderes desde primera hora de la mañana por las principales ciudades del país, con actos centrales en la capital, Sucre, y en la sede de Gobierno, La Paz, protagonizados por el presidente Morales.

El mandatario se puso al frente de una marcha obrera en La Paz, sujetando la pancarta junto a líderes sindicales, para desfilar aclamado por los suyos hasta un multitudinario acto en el centro de la ciudad.

El acto fue un alegato en apoyo de la reelección del mandatario, ya proclamado candidato del gubernamental Movimiento al Socialismo (MAS) para las elecciones de 2019 en Bolivia, frente a una oposición y movimientos sociales que claman porque respete un referéndum que le negó la posibilidad de seguir en el poder.

“Saludo esta concentración para que sepa la derecha. La derecha viene de la dictadura y los movimientos sociales son los que han recuperado la democracia”, afirmó frente a quienes cuestionan su talante democrático por su pretensión de mantenerse en el cargo al menos hasta 2025 si ganara los comicios del año próximo.

El presidente advirtió de que los movimientos sociales que le respaldan se quedarán “para siempre” al mando del país y desafió a quienes “quieren volver” a gobernar, sin citar expresamente a políticos como el expresidente boliviano Carlos Mesa, el único opositor que por ahora anuncia que le hará frente en las urnas.

Mesa y Samuel Doria Medina, líder de Unidad Nacional, fueron algunos de los opositores que se sumaron a la masiva concentración por la tarde en el centro de La Paz, en el mismo lugar donde por la mañana se manifestó el oficialismo.

Plataformas ciudadanas, partidos de oposición y sindicatos contrarios a Morales se unieron con consignas como “Evo de nuevo, huevo”, “democracia sí, dictadura no”, o “Bolivia dijo no”, en alusión al referendo de 2016 en el que fue rechazada mayoritariamente una reforma constitucional promovida por el oficialismo para que el presidente vuelva a ser candidato en 2019.

“Tengo la esperanza de que en el análisis se diga un antes y un después, antes del 10 de octubre de 2018 y después. Antes, abuso, atropello y corrupción. Después que sea otra cosa y todos debemos construir de manera muy patriótica una nueva Bolivia”, declaró a Efe Waldo Albarracín, del Comité Nacional de Defensa de la Democracia.

Albarracín remarcó que asistieron “todos los que sentimos la democracia, la queremos y la amamos y queremos rescatarla de las garras de políticos inescrupulosos que en diferentes gobiernos, incluido el actual, lo único que han hecho es aprovecharse”, para enriquecerse ilícitamente y reprimir al pueblo boliviano.

Las marchas cívicas a pie y en vehículos fueron masivas desde primera hora de la tarde a lo largo del país, en La Paz y en grandes ciudades como Santa Cruz, capital financiera de Bolivia, y Cochabamba.

Un referéndum en 2016 negó a Morales la posibilidad de reformar la Constitución para autorizar su reelección indefinida, pero el oficialismo logró que en 2017 el Tribunal Constitucional avalara esta pretensión amparándose en que la Convención Americana de Derechos Humanos no puede privar de ese derecho a un mandatario.

El 10 de octubre de 1982 Bolivia retornó a la democracia con la presidencia de Hernán Siles Zuazo, tras 18 años de golpes militares.