Corbyn busca el poder para cambiar el rumbo del “brexit” y del Reino Unido

El líder del Partido Laborista, Jeremy Corbyn. EFE/Archivo

Londres, 12 ene (EFE).- El Partido Laborista de Jeremy Corbyn persigue a toda costa llegar al poder a fin de cambiar el rumbo del “brexit” pero, sobre todo, para poder aplicar sus ideas socialistas por primera vez en décadas en el Reino Unido, en opinión de los analistas.

Corbyn ya ha dicho que su formación rechazará el próximo martes el acuerdo para la salida de la Unión Europea (UE) propuesto por la primera ministra, la conservadora Theresa May, y reclama que, si es derrotado, ésta convoque unas elecciones generales.

Solo en el caso de no lograr estos comicios, el partido, que no descarta presentar una moción de censura para derrocar al Ejecutivo, se plantea apoyar otras opciones, como la celebración de un segundo referéndum sobre la permanencia en la UE, después del que dio la victoria al “brexit” en 2016.

El líder laborista ha sido criticado tanto por mantener una posición ambigua sobre el “brexit” como por tratar de forzar unas elecciones en lugar de intentar consensuar con el Gobierno la salida del bloque europeo.

Greg Philo, politólogo de la universidad escocesa de Glasgow, ve “legítimo” que Corbyn “quiera aprovechar la debilidad del Ejecutivo para llegar a gobernar, puesto que su visión para el Reino Unido es completamente opuesta a la de los ‘tories”.

Si elude a menudo la cuestión del “brexit”, es porque “debe preservar el frágil equilibrio entre las facciones de su partido”, donde el liderazgo, al igual que un tercio del electorado, apoya la salida, mientras que la mayoría del grupo parlamentario y las bases prefieren la permanencia”, explica a Efe.

La genérica línea oficial del Laborismo es que respalda la marcha de la UE en cumplimiento del plebiscito de 2016 pero con un acuerdo con Bruselas que mantenga una unión aduanera y la participación en el mercado único, a diferencia de la línea gubernamental más rupturista.

En su último congreso, la formación decidió que, si el tratado de May es rechazado, presionará primero para instigar unas elecciones, y solo en ausencia de éstas se planteará otras alternativas, como hacer campaña por otra consulta.

“Corbyn quiere unos comicios porque cree que, con el Gobierno en caos, podrían ganarlos, aunque fuera por poco, y formar un gobierno en minoría o en coalición con el Partido Nacionalista Escocés (SNP), también socialdemócrata”, dice a Efe Matthew Goodwin, profesor de Política de la universidad inglesa de Kent.

Goodwin opina que, aunque los laboristas tienen una posición “poco clara” sobre el “brexit”, sus propuestas económicas y sociales “podrían calar entre el electorado, muy indignado por las medidas de austeridad de los conservadores”.

En su opinión, los “corbynistas” ansían gobernar para aplicar sus políticas de redistribución de la riqueza y nacionalizaciones antes de que, en un futuro, puedan ser desbancados del liderazgo por sectores más derechistas del partido.

En todo caso, la principal formación de la oposición deberá concretar sus pasos según lo que ocurra el 15 de enero, cuando la Cámara de los Comunes votará sobre el acuerdo de May.

Chris Carter, presidente de organización y estrategia de la Escuela de negocios de la Universidad de Edimburgo, cree que, si, como se prevé, el pacto es rechazado, Corbyn puede convertirse en el próximo líder del país “si actúa con audacia”.

“Debe provocar una moción de censura contra el Gobierno (a fin de instigar unas elecciones) y al mismo tiempo comprometerse a que los laboristas tendrán como prioridad electoral la celebración de un segundo referéndum”, afirma.

“Apoyar esa segunda consulta, le permitiría llegar a una base más amplia de votantes, puesto que se diferenciaría bien de los ‘tories”, que se oponen a ello, añade.

Philo también opina que, aunque ahora parezca improbable, al final el Laborismo acabará defendiendo esa segunda consulta, pero solo podrá impulsar esa idea “una vez haya quedado muy claro que se han agotado el resto de opciones políticas”.

“Llegará un momento en que los políticos admitirán que no pueden llegar a ningún tipo de consenso parlamentario, y entonces no les quedará otra que volver a consultar con el pueblo”, afirma.

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