La fiscalía de Illinois impugna polémica sentencia al policía Jason Van Dyke

El ex oficial de policía Jason Van Dyke (C) es sacado de la sala de audiencias después de su audiencia de sentencia en el Tribunal Penal de Leighton en Chicago, Illinois, EE. UU., el 18 de enero de 2019. EFE/Archivo

Chicago, 11 feb (EFEUSA).- El fiscal general de Illinois, Kwame Raoul, solicitó hoy al Tribunal Supremo estatal pronunciarse sobre la legalidad de la sentencia de 6 años y nueve meses de prisión que recibió el mes pasado el agente de la Policía de Chicago Jason Van Dyke por la muerte a tiros del afroamericano Laquan McDonald.

“Queremos saber si fue seguida la ley y si la sentencia fue dictada sobre cargos apropiados”, dijo Raoul en conferencia de prensa junto al fiscal Joseph McMahon, quien fue nombrado especialmente para comandar el juicio contra el policía.

“No se trata de un tema político, sino de una cuestión legal”, agregó Raoul al impugnar la actuación del juez Vincent Gaughan, de la corte del condado de Cook, para decidir una condena mucho menor de lo esperado.

El magistrado sentenció al policía a 81 meses de prisión, menos de la mitad de lo que reclamaban los fiscales.

Con buena conducta, se estima que Van Dyke podría quedar libre en poco más de tres años.

La fiscalía quiere que el Supremo anule la sentencia a Van Dyke por homicidio en segundo grado, e imponga una sentencia por cada uno de los 16 cargos de agresión agravada con arma de fuego, lo que supondría muchos más años de prisión.

El policía de 40 años había sido declarado culpable de homicidio en segundo grado y de 16 cargos de agresión agravada (uno por cada disparo) que le realizó a adolescente McDonald la noche del 20 de octubre de 2014.

Sin embargo, al emitir su veredicto, el juez se basó solamente en el cargo de homicidio en segundo grado, que consideró mucho más grave que los cargos de agresión.

Los abogados defensores de Van Dyke, Darren O’Brien y Jennifer Blagg, calificaron la impugnación de “movida política”, que buscaría convertir al supremo en un “campo de batalla política”, en lugar de un cuerpo deliberativo.

O’Brien y Blagg declararon en un comunicado que la impugnación “abrirá la Caja de Pandora de temas legales, lo que a largo plazo podría resultar en sentencias excesivas e injustas para los acusados”.

Los abogados anunciaron que piensan apelar la sentencia, porque al tratarse de homicidio en segundo grado en un acto de cumplimiento del deber, consideran que el juez debió aplicarle la libertad condicional a Van Dyke.

El incidente ocurrió en el vecindario de Archer Heights, en el suroeste de Chicago, donde el joven había estado robando radios de camiones estacionados, armado con un pequeño cuchillo.

Luego se comprobó que McDonald, que no acató las órdenes policiales de arrojar la navaja al suelo, estaba drogado.

Van Dyke fue uno de los últimos oficiales en llegar al lugar y casi de inmediato disparó su arma de fuego contra McDonald, y no una pistola eléctrica Taser como se le había solicitado.

El agente asestó al joven 16 balazos, la mayoría de ellos cuando el joven ya se encontraba inerte en el suelo, según un vídeo que las autoridades de Chicago dieron a conocer tras el suceso y que desató grandes protestas.