La plaza Tahrir de Bagdad exige más cambios además de un nuevo Gobierno

La plaza Tahrir de Bagdad exige más cambios además de un nuevo Gobierno 

EFE/EPA/MURTAJA LATEEF

Bagdad, 6 dic (EFE).- Miles de manifestantes se concentraron este viernes en la plaza Tahrir, en el centro de Bagdad y epicentro de las protestas que dieron comienzo el 1 de octubre, para reclamar cambios más profundos además de un nuevo Ejecutivo, una semana después de la dimisión del primer ministro Adel Abdelmahdi.

Un joven de 22 años, Ahmed Bassam, aseguró a Efe que no dejarán de salir a las calles «hasta recuperar la patria que fue robada por los partidos corruptos y todos los derechos usurpados por esos partidos, que nos privaron de todo y que explotaron las riquezas del país», que tiene grandes reservas de petróleo.

La dimisión de Abdelmahdi y su gabinete, aceptada el pasado domingo por el Legislativo, era una de las demandas de los manifestantes, pero Bassam destacó que todavía quedan muchas por cumplir, «sobre todo juzgar a los corruptos y los ladrones de dinero público, y también proporcionar los servicios» básicos a la población, como sanidad, educación y agua potable.

Además, el joven pidió que se juzgue al Gobierno de Abdelmahdi «por toda la sangre que derramada en las plazas» desde el comienzo de la revuelta, en la que han fallecido más de 400 personas en poco más de dos meses.

Por su parte, Hasan al Lami, de 40 años, dijo a Efe que ni la renuncia de Abdelmahdi ni las reformas que anunció son suficientes: «Nuestro objetivo es cambiar el sistema político, que ha fracasado en los pasados 16 años de gobierno, y no ofreció nada sino más pobreza, desempleo y servicios públicos deficientes».

«Esperamos que las protestas continuas cambien la situación actual en el país», pidió el hombre en una plaza Tahrir que se volvió a llenar este viernes por la tarde, a pesar del comienzo esta semana del proceso para nombrar a un nuevo Ejecutivo.

Mientras, una mujer de 32 años que se hace llamar Umm Fátima (la madre de Fátima) explicó que «las manifestaciones y la sangre que se derramó en las plazas no buscan cambiar el Gobierno, el objetivo es deshacerse de los partidos políticos que extendieron la corrupción, el asesinato y la pobreza» en Irak.

«Esperamos que la comunidad internacional nos ayude a deshacernos de los políticos corruptos y que rindan cuentas por todos los crímenes que han cometido», agregó la mujer.

Manifestantes de otras provincias de Irak llegaron hoy a la capital y las manifestaciones trascurrieron sin incidentes en la plaza Tahrir, donde ayer viernes se infiltraron supuestos seguidores de grupos chiíes con el objetivo de boicotear las protestas pacíficas.

Ahmed Rahim, un activista que informa de lo que sucede en Tahrir, dijo a Efe que «cientos de manifestantes de diferentes partidos acudieron esta tarde a las protestas, procedentes de varias zonas de Bagdad y otras provincias».

Sin embargo, este viernes «no intentaron crear problemas y asaltar a los manifestantes en la plaza, como sucedió ayer, cuando unos doce manifestantes fueron heridos con cuchillos y herramientas afiladas», denunció.

Según Rahim, los manifestantes no llevaron fotos de la máxima autoridad religiosa chií, el ayatolá Ali al Sistani, ni corearon su nombre como sucedió ayer, después de que este pidiera en su sermón del viernes que no lo hicieran y asegurara que su institución se mantiene neutral.

El Ministerio de Interior iraquí negó hoy que se produjeran el viernes asaltos y muertes en la plaza Tahrir, tal y como informaron activistas y medios de comunicación, que señalaron que seguidores de movimientos chiíes, incluidas milicias apoyadas por Irán, vestidos de civiles, se mezclaron con los manifestantes.

Durante las protestas en las calles de Irak, sobre todo en las regiones del sur del país, ha habido muestras de rechazo a la presencia e influencia de Teherán en el país vecino, que mantiene buenas relaciones con el régimen chií, al igual que con Estados Unidos.

Los manifestantes piden sobre todo mejores condiciones de vida y oportunidades económicas, y achacan a los dirigentes el deterioro de la situación en Irak y la mala gestión de los recursos, acusándoles de corruptos.

Amer Hamid