Miles de argelinos dicen no al régimen y a las elecciones del próximo jueves

Varias personas se manifiestan en Argelia. EFEMohamed Messara/Archivo

Argel, 6 dic (EFE).- Miles de personas marcharon hoy en distintas ciudades de Argelia para exigir el aplazamiento de las elecciones presidenciales en el 42º viernes consecutivo de protestas, el último antes de los controvertidos comicios previstos para el jueves.

Como en días anteriores, las palabras más repetidas fueron «boicot» y «mafia» y los eslóganes mas coreados «¡Abajo el régimen militar!», «¡Queremos un Estado civil y una verdadera transición!» y «¡No a las elecciones mientras la mafia se mantenga en el gobierno!».

Los manifestantes también convocaron una huelga general para este domingo en todo el país «y no solo en las regiones de la Cabilia», una zona montañosa de mayoría bereber en el noreste de Argel, que pidieron se extienda hasta el día de la consulta.

Como en los viernes precedentes desde que las marchas estallaran el pasado 22 de febrero, los manifestantes caminaron por Argel y ciudades como Orán, Tizi Ouzu o Constantine vigilados por miles de gendarmes, policías, unidades antidisturbios y agentes de paisano adscritos a los temidos servicios secretos.

Al grito de «¡No a las elecciones!,» y «¡Estado civil y no militar!», los congregados alzaron tarjetas rojas con el lema «¡No a las urnas!».

«No habrá elecciones. Rechazamos con una sonrisa y determinación cada viernes una consulta que pretenden imponernos. El próximo vienes también saldremos a la calle, no paramos aquí. Esto solo es el principio», dijo a Efe Zina, una mujer bereber de 50 años ataviada con un vestido tradicional que cada viernes viaja a la capital para manifestarse desde la zona de Michelet, próxima a Tizi Ouzu, la capital de la Cabilia.

«Este 12 de diciembre supondrá un giro importante de nuestra revolución tras diez meses de protestas. Ahora decimos que no habrá elecciones mientras siga la banda mafiosa. Nuestro problema es con el sistema, que ha saqueado todas la riquezas del pueblo. Cuando la banda mafiosa sea erradicada de verdad, ese día votaré», dijo a Efe Zuhir Touahri, contable que trabaja en una empresa estatal de hidrocarburos.

GRITOS CONTRA EL JEFE DEL EJÉRCITO

Los miles de argelinos que desbordaron las arterias principales de Argel, como la comercial avenida Diduch Murad, y trataron de penetrar en la simbólica plaza de la Grande Poste, epicentro de las protestas, arremetieron también contra el jefe del Ejército y nuevo hombre fuerte del país, el general Ahmed Gaïd Salah.

El general forzó a finales de marzo pasado la renuncia del presidente Abdelaziz Bouteflika al hacerse eco de la calle y pedir la inhabilitación para el hombre que gobernó Argelia durante dos décadas, que le designó en 2004 y con el que colaboró casi quince años.

«¡Lárgate, Gaïd Salah, este año no habrá elecciones!» o «¡Gaïd, el pueblo es el presidente!», eran algunos de los gritos más recurrentes.

Tras la renuncia, el general impulsó una campaña de «manos limpias» que ha llevado a la cárcel a decenas de políticos, oficiales de alto rango, empresarios, periodistas y ciudadanos en general considerados miembros de llamado «clan Bouteflika».

Entre ellos Said, el hermano del presidente, al que se consideraba el verdadero poder en la sombra a causa de la enfermedad del mandatario, prácticamente incapacitado desde que en 2013 sufriera un ictus, y el general Mohamad Mediane, alias «Tawfik», el jefe de los servicios secretos durante 25 años al que muchos señalaban como el candidato a la sucesión.

Ayer jueves comenzó, además, el juicio contra dos ex primeros ministros, el primero de esta naturaleza en la historia contemporánea de Argelia, Ahmed Ouyahi, que lideró en cuatro ocasiones el Ejecutivo y fue jefe del gabinete del presidente, y Abdemalek Sellal, uno de sus sucesores.

DEBATE PRESIDENCIAL

La manifestación de hoy coincide con el primer debate electoral en la historia de Argelia, que será transmitido por la televisión estatal pese a que la campaña ha despertado poco interés y el desdén de gran parte de la población por los candidatos, ninguno de los cuales pertenece al movimiento de protesta popular masivo salido del 22 de febrero, conocido como «Hirak».

Los dos favoritos son el ex primer ministro Ali Benflis, quien se enfrentó a Bouteflika en las polémicas elecciones de 2014 -que el mandatario ganó pese a estar gravemente enfermo y no aparecer en público-, y su colega Abdelmajid Tebboune, que encabezó el Ejecutivo brevemente en 2017, cuando ya no se sabía si el dignatario realmente controlaba el país.

Para muchos hoy en la calles de Blida, Mostaghanem, Annaba o la propia capital la verdadera preocupación era la libertad de los miles de ciudadanos que han sido arrestados y permanecen detenidos sin juicios desde que hace diez meses arrancaran las protestas.

El jueves, la organización Amnistía Internacional denunció que la represión se ha intensificado e instó a «liberar inmediata e incondicionalmente a todas las personas detenidas por ejercer pacíficamente sus derechos a las libertades de reunión y expresión».

El régimen ha optado por hacerlo de forma discreta, que se caracteriza por una serie de detenciones selectivas de líderes del movimiento Hirak, al margen de las manifestaciones, que han comenzado a repercutir en el ánimo de la población y han reducido el número de los que salen a las calles cada martes y cada viernes.