Paraguay celebra la revocación del estatus de refugiados a unos acusados de secuestro

Mario Abdo Benítez, presidente de Paraguay. EFE/Archivo

Asunción, 14 jun (EFE).- El presidente de Paraguay, Mario Abdo Benítez, informó este viernes a través de sus redes sociales que Brasil revocó el estatus de refugiados a Juan Arrom y Anuncio Martí, imputados por la Justicia paraguaya en un delito de secuestro.

La decisión de la Conare permite a Paraguay solicitar ahora la extradición de los imputados para que comparezcan ante la Justicia paraguaya.

La Comisión Nacional de Refugiados (Conare) de Brasil debía decidir hoy en una reunión si retiraba o no esa condición a Arrom y Martí, refugiados en ese país desde 2003, y finalmente se pronunció a favor de quitarles el estatus de refugiados.

«Celebramos la decisión del Conare que ha dictaminado hoy la revocación de estatus de refugiados de Arrom y Martí. El Paraguay vuelve a apuntar otra victoria histórica!», publicó el jefe del Estado paraguayo en sus redes sociales.

La decisión contó con seis votos a favor y uno en contra, según informó la Secretaría Nacional de Inteligencia (SNI), también a través de sus redes sociales.

La revocación de la condición de refugiado se aplica también para Víctor Colmán, requerido por la Justicia paraguaya, al igual que Arrom y Martí, por su supuesta relación en el secuestro de María Edith Bordón, nuera del exministro de Hacienda Enzo Debernardi, en 2001.

Arrom y Martí denunciaron haber sido privados de libertad y torturados en enero de 2002, antes de ser sometidos a juicio por el presunto secuestro, un año antes, de María Edith Bordón, nuera del exministro de Hacienda Enzo Debernardi.

Por esas supuestas torturas llevaron a Paraguay ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CorteIDH), que la semana pasada resolvió el caso a favor de Paraguay, por falta de pruebas, en las supuestas torturas a Arrom y Martí.

El Estado paraguayo confiaba en que la decisión de la Conare fuera favorable a la petición que realizaron a Brasil en enero de este año, por cuarta vez desde que los activistas de izquierdas acudieron al país vecino para refugiarse.

A su favor contaba con la sentencia de la CorteIDH y con la afinidad política entre el Gobierno del paraguayo Mario Abdo Benítez y el del brasileño Jair Bolsonaro, que ya había manifestado su intención de no dar «asilo a terroristas o a cualquier otro bandido preso o refugiado político».