Activado el protocolo aéreo de guerra: Se prohíbe sobrevolar cuatro países y se amplía la zona de seguridad

Activado el protocolo aéreo de guerra: Se prohíbe sobrevolar cuatro países y se amplía la zona de seguridad

Antes de volar un piloto tiene que revisar bien, dentro de su plan de vuelo, lo que llaman «avisos a navegantes». Son notificaciones de las zonas que se pueden sobrevolar y las que no, dónde hay peligro. Este documento puede llegar a tener hasta 40 páginas donde se comparte información de inteligencia. La ruta del plan de vuelo se hace con esa previsión.

En estas zonas calientes suelen estar países como Afganistán o Irak, pero desde el jueves hay un área que las aerolíneas tienen prohibido sobrevolar: Ucrania, pero también Moldavia, Bielorrusia y parte de Rusia. Solo podrán volar aviones militares de ambos ejércitos y si se llega a un acuerdo se harán pasillos de carácter humanitario. Mientras, hay que rodear la zona.

EASA, la Agencia Europea de Seguridad Aérea, clasificó el jueves estas zonas como áreas de conflicto activo. El último aviso en este sentido se emitió en agosto, con la salida de EEUU de Afganistán.

«Los operadores deben tener cuidado en toda la región de vuelo de Moscú debido a la mayor actividad militar que puede incluir lanzamientos de misiles de alcance medio que penetran en el espacio aéreo controlado«, señala el aviso de EASA.

Además, se ha ampliado la zona de seguridad de 100 millas a 200 millas y en los próximos días incluso podría bloquearse espacio en otros países «para los vuelos de repatriación o los de la OTAN, que tienen prioridad sobre los comerciales», explica Xavier Benavent, director de operaciones de Enaire, el gestor de navegación aérea.

El objetivo de estos avisos y protocolos es, entre otras cosas, evitar que algún avión de pasajeros pueda ser alcanzado por un misil, como ocurrió en julio de 2014 con el vuelo de Malasia Airlines que cubría la ruta Ámsterdam a Kuala Lumpur con 298 personas a bordo y que fue derribado precisamente por uno ruso y cayó en Ucrania.

«A raíz de ello se extremó el protocolo. Cuando preparamos el vuelo, además de ver la climatología y la información de ruta y de los aeropuertos de destino, examinamos estos avisos que emiten los estados afectados y que son fundamentales para la seguridad», señala Francisco Cruz, piloto y director del departamento de Seguridad de Sepla, el sindicato de pilotos.

Cuando se cierra el espacio aéreo de algún país los vuelos se desvían por rutas alternativas. En este caso, las Repúblicas Bálticas y Turquía están absorbiendo parte de este tráfico. Según Benavent, «gestionar todo este flujo de tráfico es complejo y hay una labor de coordinación. Se suelen hacer reuniones semanales y si el escenario es cambiante, se replanifica».

España preside la célula europea de coordinación, que prevé qué problemas de tráfico se pueden producir. Como hay menos por la pandemia «la afectación por tanto es ligera» y no se están produciendo muchos retrasos ni cuellos de botella. «El problema es que Ucrania es grande, cuanto menos espacio aéreo dispones, más retrasos».

«Si el cierre te pilla cuando el avión está en el aire, se le notifica al piloto y el controlador le da una ruta alternativa. SI tienes combustible continúas por la nueva ruta y si no te desvías al aeropuerto más cercano para reponer y luego continuar», explica Cruz. Ocurrió en los atentados de París, por ejemplo, cuando se cerró el espacio aéreo rápidamente.

Estos protocolos no sólo se activan en caso de guerra. Si hay una tormenta como Filomena y se cierra el aeropuerto donde vas a aterrizar, con la erupción del volcán de La Palma, por ejemplo. También se hizo en verano en Afganistán, con la salida de EEUU del país.

España canceló ayer todos sus vuelos del viernes a Ucrania y British Airways ha cancelado este viernes su vuelo a Moscú y evitará sobrevolar el espacio aéreo ruso en las rutas a destinos asiático.