Alivio para el vino: el Parlamento Europeo evita etiquetar las botellas como producto cancerígeno

Alivio para el vino: el Parlamento Europeo evita etiquetar las botellas como producto cancerígeno

Consumo El Parlamento Europeo vota hoy que las etiquetas del vino informen del riesgo de cáncer, como el tabaco

El sector vitivinícola español respira aliviado. Finalmente, y por un margen de 381 votos a favor y 276, en contra, el Parlamento Europeo ha descartado este miércoles que las botellas de vino lleven en su etiqueta la advertencia sobre un hipotético riesgo de cáncer que provoca su consumo, aunque deja abierta una puerta a una revisión fiscal. «Estamos satisfechos de la decisión del Parlamento Europeo que coincide ahora sí con lo que llevamos trabajando desde hace mucho tiempo, que se haga un consumo moderado y no abusivo de nuestro producto», recalca José Luis Benítez, director comercial de la Federación Española del Vino, quien considera que la propuesta inicial de equiparar consumo de vino y cáncer era «completamente simplista y sin base científica».

El eurodiputado Juan Ignacio Zoido que, junto a la portavoz del PP en el Parlamento Europeo, Dolors Monteserrat, portavoz del PP en el Parlamento Europeo, han liderado la presentación de enmiendas al informe de la Comisión Europea, ha señalado a EL MUNDO tras las votaciones que «se ha conseguido salvar la criminalización del sector». Buena parte de los diputados españoles han votado a favor de introducir la mención al consumo «nocivo» de alcohol en lugar de advertir sobre cualquier consumo como factor del desarrollo de cáncer. Únicamente han votado en contra parte de la delegación del PSOE, los tres diputados de JxCat, los dos de ERC, Ernest Urtasun (Catalunya en Comú) y Pernando Barrena (Bildu).

El texto inicial, con el apoyo de Los Verdes, pretendía que se incluyese al alcohol como ‘factor de riesgo’ para contraer la enfermedad y equiparaba al vino, el cava y la cerveza con el tabaco. La delegación española del PP en el Parlamento Europeo basó sus enmiendas en la defensa de la dieta mediterránea, que es Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, y que contempla el consumo moderado de vino, cava y cerveza dentro de una alimentación saludable y equilibrada.

En la primera votación las enmiendas en contra de poner a las botellas de vino, cerveza y espirituosos etiquetas anunciando que producen cáncer salieron adelante con 392 votos a favor, 251 en contra y 48 abstenciones; en la segunda, se rechazó el equiparar el equiparar el consumo moderado en una dieta mediterránea con el abuso, con 381 votos a favor, 276 en contra y 32 abstenciones. La tercera votación hacía referencia a la prohibición de las marcas en el patrocinio de eventos deportivos a los que acudan menores de edad, que tampoco salió adelante con 376 votos a favor, 260 en contra y 56 abstenciones. En este ocasión, la enmienda fue liderada por el representante del Partido Popular Eslovaco.

«El problema es que se ha aprovechado un informe tan importante como la lucha contra el cáncer para introducir un debate sobre el consumo de alcohol, sin base científica, y poniendo el foco en un sector tan importante para nuestro país, pero no de otras cuestiones como por ejemplo la radiación del sol, los gases, etc., y por eso estamos muy satisfechos por el resultado final que ha liderado la delegación española del PP y porque no podíamos fallarle a nuestro gran sector vitivinícola», ha indicado Zoido, quien ha recordado que los altos niveles de consumo de vino en España y, sin embargo, «somos el segundo país del mundo, tras Japón, y el primero de Europa, en esperanza de vida».

En sus redes sociales, Dolors Monteserrat ha explicado tras las votaciones que de esta mañana que «rechazamos el consumo abusivo de alcohol, perjudicial para la salud, y defendemos el consumo moderado del vino y nuestra reconocida dieta mediterránea».

La Eurocámara debatía de esta manera del Plan Europeo para Combatir el Cáncer elaborado por la Comisión Europea y que incluía el alcohol como un «factor de riesgo» para contraer cáncer y subrayaba que «no hay un nivel seguro de consumo de alcohol». Además, se instaba a reducir un 10% el consumo nocivo de alcohol para 2025 en la UE y animaba a la Comisión y a los Estados miembro a promover acciones para reducir y prevenir su consumo.

Además, con las enmiendas presentadas se ha conseguido eliminar otra referencia a que «no existe un nivel de consumo seguro». Ahora, se ha sustituido por otro texto que dice que «el nivel más seguro de consumo es ninguno» y, en lugar de apoyar una propuesta para mejorar el etiquetado de las bebidas alcohólicas para incluir advertencias sanitarias, se opta finalmente por pedir que se incluya «información sobre el consumo moderado y responsable».

En concreto, el texto que tendrá que ser ratificado esta tarde incluye que «el consumo de tabaco y el consumo nocivo de alcohol, la mala alimentación, un índice de masa corporal elevado, un estilo de vida sedentario y la contaminación ambiental son factores de riesgo comunes a otras enfermedades crónicas; considera, por tanto, que la prevención del cáncer y las medidas de reducción de riesgos deben aplicarse en el contexto de un programa integrado de prevención de enfermedades crónicas»

La reacción y las críticas cuando se dio a conocer el texto inicial finalmente no aprobado llegaron fundamentalmente de partidos, instituciones, como las comunidades de Castilla-La Mancha y La Rioja, y productos del vino en España, sobre todo porque el texto no diferenciaba entre consumo moderado y excesivo.

José Luis Benítez, director comercial de la Federación Española del Vino, recuerda que las 860 bodegas que pertenecen a este organismo ya incluyen en su información comercial habitual la recomendación de un consumo moderado del producto: «Era fundamental este matiz, el de diferencia el consumo moderado y responsable por el excesivo, por lo que agradecemos a los parlamentarios que presentaron las enmiendas y también a todos aquellos que las han votado a favor porque hay muchos representantes del países del Norte de Europa que siguen pensando lo contrario, aunque sin ningún rigor científico y sin ajustarse a la realidad, y la votación ha sido reñida». Benítez recuerda que esta votación no iba a convertirse en una norma legislativa «pero sí era muy importante porque estos informes se utilizan como referencia por parte de los Estados miembros».