Armas nucleares, ¿una opción para Moscú ante temor por avance de la Otán?

Armas nucleares, ¿una opción para Moscú ante temor por avance de la Otán?

Rusia amenazó a finales de esta semana con desplegar armas nucleares y más tropas en la región del Báltico si Suecia y Finlandia optaban por entrar en la Otán.

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Un anuncio que se produce justo cuando las fuerzas del Kremlin sumaron una serie de reveses militares en Ucrania, entre ellos la pérdida de su buque insignia Moskvá.

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“Habrá que reforzar a la agrupación de fuerzas de tierra, la defensa antiaérea, desplegar importantes fuerzas navales en las aguas del golfo de Finlandia. Ya no se podrá hablar de un Báltico sin armas nucleares. El equilibrio debe ser restablecido”, dijo el vicepresidente del Consejo de Seguridad ruso, Dmitri Medvédev.

El expresidente de Rusia señaló que si Suecia y Finlandia entran la Otán –algo que se puede definir en unas semanas–, se duplicará la longitud de la frontera terrestre entre Rusia y la Alianza Atlántica, por lo que Moscú tendrá que fortalecerla avivando los temores nucleares en el mundo.

En 1945, un grupo de científicos produjeron en la remota zona de Alamogordo (Estados Unidos) la prueba Trinity, catalogada como la primera explosión nuclear de la historia. Entonces, celebraron al confirmar el poder de la fisión de plutonio cuando vieron ante sus ojos una bola de fuego que se elevaba a más de 11 km de altura.

Vehículo ruso identificado con la ‘Z’ en Mariúpol.

Foto:

EFE/EPA/SERGEI ILNITSKY

Es posible que el presidente Putin y los dirigentes rusos caigan en la desesperación, teniendo en cuenta los reveses que han sufrido hasta ahora desde un punto de vista militar

En menos de un mes, Estados Unidos lanzó dos armas nucleares sobre las ciudades japonesas de Nagasaki y Hiroshima, desatando uno de los peores desastres que acabó con la vida de más de 200.000 personas.

No obstante, el horror de tal barbarie parece haberse decantado y ahora el mundo –con una potenciada capacidad tecnológica– se enfrenta a una nueva amenaza nuclear por cuenta de la invasión de Rusia a Ucrania.

Para 2020, se contabilizaron 13.080 bombas nucleares en el planeta, de las cuales Moscú posee casi la mitad. Eso sumado a que la adquisición de armas de destrucción masiva está al alza.

Existen 9.440 cabezas nucleares disponibles para ser utilizadas en misiles, aviones, submarinos y barcos, con una potencia equivalente a 138.000 bombas como la que fue lanzada por EE. UU. sobre Hiroshima en 1945, y 3.265 cabezas nucleares antiguas que están esperando ser desmanteladas.

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Un arma nuclear táctica, de menor carga explosiva que un arma nuclear estratégica, está destinada en teoría al campo de batalla y es transportada por un vector de lanzamiento con un alcance inferior a 5.500 km.

“Hay un verdadero riesgo. (Los rusos) Necesitan desesperadamente victorias militares para transformarlas en palancas políticas”, explica Mathieu Boulègue, del centro de análisis británico Chatham House. “El arma química no cambiaría el rumbo de la guerra. Un arma táctica nuclear que destruiría una ciudad ucraniana, sí. Es improbable, pero no imposible. Y en ese caso, serían 70 años de teoría de disuasión nuclear que se derrumbarían”.

Lo cierto es que el riesgo de abrir la puerta nuclear es que se desate una respuesta. Un informe publicado por la ONG Ayuda Noruega para los Pueblos reveló que China, India, Corea del Norte y Pakistán aumentaron sus arsenales el año pasado, mientras que el Reino Unido anunció un incremento potencial importante.

“La guerra en Ucrania y las amenazas de Vladimir Putin son un recordatorio del enorme peligro de vivir en un mundo donde algunos Estados insisten en que su seguridad debe basarse en su capacidad de (utilizar) una violencia nuclear masiva e indiscriminada”, advirtió la ONG.

El hipotético uso de armas nucleares por parte de Moscú encendió las alarmas mundiales, luego de que la inteligencia del Pentágono aseguró que el presidente ruso, Vladimir Putin, podría amenazar con utilizar este tipo de armamento contra Occidente si continuaba la fuerte resistencia de Ucrania a la invasión.

Vladimir Putin, presidente de Rusia.

Foto:

Mikhail KLIMENTYEV / SPUTNIK / AFP

Y el jefe de la CIA, William Burns, volvió a referirse el viernes al tema, al hablar del potencial recurso de Moscú a armas nucleares tácticas o de débil potencia. “Es posible que el presidente Putin y los dirigentes rusos caigan en la desesperación, teniendo en cuenta los reveses que han sufrido hasta ahora desde un punto de vista militar”, alegó, aunque admitió “no haber constatado señales concretas (…) que podrían agravar” las preocupaciones.

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Rusia insiste en que solo las utilizaría si se encontraban ante una “amenaza existencial”, un término laxo.

En consecuencia, Estados Unidos y sus aliados europeos equiparon a sus fuerzas de combate desplegadas en los países de su flanco oriental con protección contra amenazas químicas, biológicas, radiológicas e incluso nucleares.

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Para el Ph. D. en Seguridad Internacional Janiel Melamed, un nuevo ataque nuclear es posible, pero muy improbable de que ocurra, ya que de momento se mantienen las lógicas de disuasión mutua desarrolladas durante la Guerra Fría.

“Un ataque nuclear conlleva necesariamente a una respuesta equiparable donde todos pierden, y no existe una manera de asegurar que un ataque con estas armas pueda neutralizar la capacidad de respuesta de otra potencia nuclear. Lo que en términos cuantificables produciría enormes pérdidas para todos”, le dice a EL TIEMPO Malamed.

William Burns, director de la CIA, dice que Rusia podría caer en la desesperación y usar este tipo de armamento.

Foto:

Tom Williams. Efe

Por su parte, Carlos Patiño, doctor en Filosofía y académico de la Universidad Nacional de Colombia, advierte que si Rusia considera que no ha obtenido su principal logro, el mundo podría enfrentarse a la amenaza de que “active un arma nuclear táctica para bombardear alguna ciudad o algún área de Ucrania” con el fin de escalar el conflicto a una confrontación mucho más fuerte.

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“Lo que se ha visto con el bombardeo a lugares cercanos a la frontera con Polonia, que ha llevado a que las fuerzas de la Otán activen su defensa, podría ser considerado como una especie de motivo de guerra para Rusia”, añade Patiño.

Ambos expertos coinciden en que la amenaza rusa representa una situación peor a la de la crisis de los misiles de Cuba de 1962, teniendo en cuenta que en ese momento la capacidad nuclear de la entonces Unión Soviética era inferior a la de Estados Unidos. Ahora, la Rusia contemporánea tiene una capacidad nuclear superior y una obstinación por cumplir sus objetivos.

“Lo que se suele pensar es que una vez Putin tome la decisión no se contendrá y tendrá una capacidad de acción mucho más fuerte que en cualquier tiempo anterior”, explica Patiño.

Pero aún existe un gran paso entre el riesgo y la realidad. La doctrina rusa es objeto de debate. Algunos expertos y militares, especialmente en Washington, sostienen que Moscú ha abandonado la doctrina soviética de no utilizar primero el arma nuclear. Las opciones de Moscú incluirían ahora la teoría de la “escalada para desescalar”, es decir, usar el arma en proporciones limitadas para obligar a la Otán a retroceder.

Un ataque nuclear conlleva necesariamente a una respuesta equiparable donde todos pierden

“En caso de estancamiento o humillación, cabe imaginar una escalada vertical. Es parte de la cultura estratégica rusa, intimidar y profundizar para obtener una desescalada”, dijo un alto oficial francés, que habló bajo condición de anonimato. “Putin no entró en esta guerra para perderla”, añade.

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Pero otros prefieren creer que el tabú absoluto permanece. Si Putin decide arrasar un solo pueblo ucraniano para demostrar su determinación, la zona quedaría potencialmente desprovista de vida humana durante décadas. “El costo político sería monstruoso. Perderían el poco apoyo que les queda. Los indios retrocederían, los chinos también”, aseguró a la AFP William Alberque, del International Institute for Strategic Studies (IISS). “No pienso que Putin lo hará”, añade.

Al margen de la cuestión ucraniana, Rusia no gozaría hoy de la estatura de superpotencia militar sin las armas nucleares.

CLARA INÉS GONZÁLEZ
ESCUELA DE PERIODISMO MULTIMEDIA EL TIEMPO
REDACCIÓN INTERNACIONAL

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