Aumenta la polémica sobre la vacunación en plena cuenta atrás para el arranque del Abierto de Australia

Aumenta la polémica sobre la vacunación en plena cuenta atrás para el arranque del Abierto de Australia

A falta de días para el arranque de la temporada 2022 del circuito profesional de tenis, las polémicas generadas por las políticas de prevención del covid del gobierno de Australia, uno de los países más restrictivos en cuanto a las medidas sanitarias y sede habitual de los primeros torneos de la temporada, siguen avivando la discusión en el mundo del tenis.

El debate sobre la vacunación ha adquirido especial trascendencia en los últimos meses, principalmente por las posturas defendidas por Novak Djokovic, número uno mundial y nueve veces campeón del Abierto de Australia, que ha mantenido su oposición la vacunación obligatoria, requisito indispensable para participar en el primer Grand Slam del año celebrado en el Melbourne Park del 17 al 30 de enero.

Aunque el caso de Nole, jugador que hasta el momento aparece en la lista de participantes del torneo sin haber declarado si ha recibido la pauta de vacunación, ha copado todas las portadas, esta podría ser tan solo la punta de un iceberg cuyas dimensiones se comienzan a vislumbrar con la aparición de casos similares a medida que se acerca el primer grande del año.

“No estoy del lado de la gente que juzga y que dice si está bien o está mal»

El caso más notorio hasta el momento es el del doblista francés Pierre-Hugues Herbert, vigente campeón de Roland Garros y las ATP Finals, que no participará en el Abierto de Australia por las medidas de vacunación requeridas. Sí lo hará su compañero habitual, Nicolás Mahut – junto a una nueva pareja, el francés Fabrice Martin- quién declaró no oponerse a la decisión de Humbert: “No estoy del lado de la gente que juzga y que dice si está bien o está mal. En mi caso me vacuné muy temprano, pero lo entiendo, es una elección muy personal y no quiero entrar en polémicas con él».

En el circuito profesional femenino también han salido a la luz casos de jugadoras que no estarán presentes en el Gran Slam australiano, como la tenista húngara Timea Babos, campeona del cuadro de dobles del Abierto de Australia 2020 junto a Mladenovic. Sus motivos son similares a los de Herbert, la oposición a las medidas establecidas: “No puedo identificarme con las medidas contra el COVID-19 del gobierno de Australia, la obligación de cuarentena y cómo disuadir al covid. Honestamente, puedo decir que no iría a Australia con el corazón tranquilo para competir en individuales ni tampoco para jugar en dobles”, anunció en una publicación en sus redes sociales hace apenas una semana.

Muy diferente ha sido el motivo que ha dejado a la tenista rusa, Natalia Vikhlyantseva, sin opciones de participar en Australia. Pese a haber recibido la vacuna, la número 194 del ranking WTA se inoculó el suero Sputnik V desarrollado en su país, aún no aprobado por la normativa australiana. Su caso sirve de precedente para analizar una nueva vertiente de conflicto, pues los jugadores del este de Europa, India y especialmente, Rusia, podrían haberse inoculado vacunas no aceptadas. En todo caso, estos tenistas si podrían disputar el torneo en caso de haber recibido una dosis de refuerzo con los fármacos aprobados en el país, los desarrollados por Pfizer y Moderna.

En una encrucijada de declaraciones en la que los jugadores contrarios a la vacuna parecen llevar la voz cantante, aparecen casos como el de Dominic Thiem-actualmente en fase de recuperación de una lesión grave en la muñeca-, que rectificó y optó por inocularse la vacuna después de varios meses rechazando las vacunas desarrolladas por Pfizer y Moderna, a espera de la aprobación de la vacuna desarrollada por el fabricante estadounidense Novavax, supuestamente por recomendación de su médico personal.

Más allá ha llegado Mateo Berrettini, pues el tenista italiano envió un contundente mensaje a los jugadores no vacunados: “Me he vacunado y desde ese momento las cosas han mejorado. Creo que la petición del Gobierno australiano es sensata. Para mí, vacunarme es lo correcto para que el mundo vuelva a funcionar”. Una opinión similar compartió Rafa Nadal antes de participar en el torneo de exhibición en Abu Dabi tras el que dio positivo por coronavirus: «Entiendo que hay gente que no se quiera vacunar, pero me parece una postura un poco egoísta. Hemos sufrido mucho. No sabemos al cien por cien los efectos de las vacunas, pero sí nos tenemos que fiar de los médicos, lo que sí sabemos es el efecto del virus si no estamos vacunamos».

El tiempo para confirmar la participación es escaso a falta de algo más de tres semanas para que arranque el gran evento, y mucho más para los jugadores que participarán en la ATP Cup –como el serbio– que deberían llegar al país oceánico antes del 28 de diciembre, dos días antes de que arranque la segunda edición de la historia del torneo de naciones de la ATP

Si bien las autoridades y la organización del Abierto de Australia han mantenido una postura férrea durante los últimos meses, la pasada semana, Craig Tiley, director del torneo, anunció la posibilidad de que los tenistas se acojan a una exención médica para evitar la prohibición de entrada al país para los no vacunados. Para hacerlo, los tenistas deberán justificar alguno de los supuestos estipulados en la normativa que les impiden inocularse la vacuna, y superar una evaluación de tres médicos especialistas independientes.

Según la norma publicada los requisitos para la exención son: haber sufrido una enfermedad cardíaca inflamatoria reciente, no tener la pauta completa debido a un contagio reciente, haber experimentado alguna afección grave atribuible a la vacuna o tener problemas de salud mental por los que la vacuna pueda suponer un riesgo para sí misma o para los demás. De esta lista quedan excluidas los embarazos o presentar síntomas de COVID perenne, razones no consideradas como contraindicaciones con la vacuna.