Centroamérica y República Dominicana, cuna de especies exuberantes

Los países de Centroamérica y la República Dominicana albergan el 12% de la biodiversidad del planeta, siendo una de las zonas con mayor avistamiento de especies animales del mundo.

Para preservar las especies, se han creado reservas y áreas protegidas con el fin de reducir su riesgo de extinción mientras permanecen dentro de su hábitat natural. Hogar de algunas de las civilizaciones más antiguas, con sus lugares arqueológicos, bosques con infinitas variedades de especies animales y vegetales, una cadena de volcanes de más de 1500 km de largo y algunas de las mejores playas del mundo, los países centroamericanos Belice, Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua y Panama, junto con Republica Dominicana, países miembros de Central America Tourism Agency (CATA), forman parte de un territorio relativamente pequeño, que ocupa solamente el 1% de la superficie del mundo y que, en cambio, acogen el 12% de la biodiversidad del planeta. Es precisamente en las aguas profundas del océano, en los cielos azules y entre los ríos y bosques del interior de Belice, Honduras, Panamá y la República Dominicana que es posible conocer a 4 de los animales más excéntricos del mundo, según ExpresoInfo. El Flamenco Rosado – República Dominicana Siendo un símbolo del verano por excelencia, los flamencos rosados hacen que los atardeceres a lo largo de las costas de la República Dominicana sean aún más inolvidables. El mejor lugar para observarlos es la Laguna de Oviedo, en el extremo suroeste del país, dentro del Parque Nacional Jaragua. Esta reserva, creada específicamente para albergar la mayor colonia de flamencos del país, es durante la mayor parte del año el hogar de los flamencos rosados, que se asoman en las playas vírgenes de la isla, especialmente durante el mes de agosto. El Jaguar y el Jaguar Negro – Belice Después del tigre y el león, el jaguar es el tercer felino más grande del mundo, así como el más grande del continente americano: animal tímido y nocturno, extremadamente difícil de advertir mientras deambula por su territorio.