CEOE pone como ejemplo de moderación la subida del 2,1% que ha aplicado a sus sueldos este año

CEOE pone como ejemplo de moderación la subida del 2,1% que ha aplicado a sus sueldos este año

Los sindicatos se plantan ante la moderación salarial que pide Sánchez: los salarios deben subir al menos un 5%

La patronal y los sindicatos han dado este jueves el pistoletazo de salida a las negociaciones sobre el V Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva (AENC), con el que los sindicatos quieren sellar una subida salarial para los trabajadores que compense la inflación mientras CEOE y Cepyme tratan de contener los incrementos para evitar efectos de segunda ronda, es decir: que los aumentos desmedidos de sueldos generen a su vez más subidas de precios.

Frente al incremento de en torno al 5% que han reclamado UGT y CCOO, la patronal pone como «ejemplo de moderación» la subida del 2,1% que han aprobado para sus propios sueldos desde enero de 2022.

«La realidad es ver cómo hacemos una contención salarial porque si jugamos a la inflación lo que vamos a hacer es hacernos un flaco favor, porque lo que haremos es consolidar, hacer estructural esa inflación que puede ser coyuntural, que va a ser más larga de lo que pensábamos, pero que tenemos que conseguir que sea coyuntural», ha reclamado Antonio Garamendi, presidente de la patronal, quien además ha dicho «tajantemente» que nunca aceptarían una subida del 5% como la que proponen los sindicatos.

La patronal no ha querido poner una cifra encima de la mesa, pero fuentes empresariales sí que admiten que un incremento de más del 2,5% podría ser peligroso y contribuir a la espiral inflacionista.

En línea con esta idea, distintos economistas consideran que el tope debería ser una subida de sueldos conforme a la inflación subyacente, es decir, la que no tiene en cuenta la evolución de los precios de productos energéticos ni de los alimentos frescos. A cierre de febrero, esta inflación se sitúa en el 3%, la cifra más alta desde septiembre de 2008.

«Desde el punto de vista de la estrategia de la negociación salarial y el aumento de los salarios, sería recomendable centrarse más en los componentes subyacentes de la inflación, no tanto en la total, y sobre todo hacerlo con bastante distinción por sectores y empresas, porque existe una elevada heterogeneidad de la recuperación y de productividad por sectores, regiones y empresas», apuntaba la semana pasada Rafael Doménech, responsable de análisis económico de BBVA Research, quien ve difícil estipular «una regla de carácter general sobre cómo deben actualizarse los salarios» sin tener en cuenta los distintos comportamientos por sectores y los diferentes niveles de productividad.

Explicaba que en los sectores «donde la productividad mejora y donde hay mas vacantes por cubrir, lo norma es que la remuneración de los salarios sea la señal que necesita la economía para reasignar recursos», pero para estipular una regla general sería preferible fijarse en la inflación subyacente.

«Apostamos por una moderación salarial, una traslación limitada de precios a salarios en línea con la inflación subyacente. Es lo que recomendamos, pero no sabemos que va a salir de ahí», apuntaba por su parte Florentino Felgueroso, investigador asociado de Fedea, que destacaba que la negociación del nuevo AENC será clave para determinar si se produce o no una espiral inflacionista.

Ángel de la Fuente, director de esta organización, considera que al menos «habría que excluir el impacto de los precios energéticos», según ha trasladado a EL MUNDO, en caso de que no quisiera omitirse el impacto de los alimentos no elaborados. Según el INE, el índice de precios sin contar los productos energéticos subió un 2,7% en enero, último mes del que ha publicado datos.

En la reunión de este jueves, patronales y sindicatos han acordado que en la negociación del AENC abordarían temas como la formación de los trabajadores, la digitalización, transiciones energéticas y aspectos de la reforma laboral que han sido derivados a la negociación colectiva.

«Lo más conflictivo son los incrementos salariales. De momento sólo hemos intercambiado impresiones analizando la situación económica tras la invasión de Ucrania y el impacto en el IPC. Cada uno hemos compartido nuestros planteamientos pero no hemos hablado de cifras concretas«, ha admitido Mari Cruz Vicente, secretaria confederal de Acción Sindical de CCOO al término de la reunión.

UGT ha «reclamado recuperar la pérdida de poder adquisitivo que han venido sufriendo las personas trabajadoras y que además se tenga en cuenta el alza de la inflación que ha repercutido devaluando el poder de compra».

«Las organizaciones sindicales insisten en que sería conveniente un acuerdo que diera seguridad y garantías de estabilidad en los momentos difíciles que se están viviendo en España y en el contexto internacional. Apelan a que es necesario un pacto de rentas junto al desarrollo de la reforma laboral, lo que daría estabilidad y seguridad al mercado de trabajo», han pedido.

La patronal, por su parte, ha reconocido que «no está de acuerdo con indexar al IPC, para evitar que subidas de la inflación coyunturales se consoliden alimentando una espiral inflacionista».

El miércoles de la próxima semana, 9 de marzo, se reunirán de nuevo para abordar la subida salarial con cifras concretas.

El último Acuerdo para el Empleo y la Negociación Colectiva se registró el 17 de julio de 2018 con validez para los años 2018, 2019 y 2020. En este texto se pactó que en cada uno de esos tres años los incrementos salariales tendrían una parte fija de en torno a un 2% y una parte variable del 1% ligada a los conceptos que cada convenio determinase, como la evolución de la productividad, resultados, absentismo injustificado y otros, en base a indicadores cuantificados, medibles y conocidos por ambas partes.

También se comprometieron entonces a que «durante la vigencia del Acuerdo, de manera progresiva», instarían a «establecer un salario mínimo de convenio de 14.000 euros anuales».