CGTN: Trabajo en los trenes, una herencia familiar en tres generaciones

PEKÍN, 6 de octubre de 2020 /PRNewswire/ — La Cadena de Televisión Global de China (CGTN en inglés) publicó recientemente…

PEKÍN, 6 de octubre de 2020 /PRNewswire/ — La Cadena de Televisión Global de China (CGTN en inglés) publicó recientemente un artículo sobre la familia de trabajadores ferroviarios, que por tres generaciones ha escogido la misma ocupación: mantenimiento de trenes. Han sido testigos del desarrollo de la tecnología del ferrocarril y el artículo muestra sus sueños en el ferrocarril Qinghai-Tíbet.

 

Lea el artículo original aquí.

«Estoy continuando el sueño de mi padre y mi abuelo», dijo Li Haifeng, un inspector de trenes del terminal Xining, lugar donde los trenes del ferrocarril Qinghai-Tíbet hacen sonar sus primeros pitidos.

Li, de 31 años, ha estado investigando y resolviendo problemas de fallas inadvertidas en las instalaciones de cada coche para asegurar la seguridad de cada viaje en tren. Esta ha sido su ocupación durante siete años hasta ahora, período el cual, sin embargo, es solo una fracción de lo que trabajaron su padre y su abuelo.

De padres gatos, hijos gatitos

La historia comienza en 1958 cuando el abuelo de Li Wangfu, nativo de Shandong, China oriental, fue transferido desde la oficina de ferrocarril de Dandong hacia Xining. «Llegué aquí el 15 de agosto de 1958», contó Li Wangfu a CGTN. Ya en sus ochentas, todavía se acuerda claramente de ese día. Después de un largo viaje movido, lo que apareció frente a sus ojos era una tierra árida donde el sol quemaba a fuego.

Cuando el terminal de ferrocarril de Xining estuvo listo octubre de 1959, Li Wangfu se convirtió en uno de los poco inspectores de trenes de la escasamente poblada plataforma. En aquella época, cazaba problemas y hacía revisiones con un montón de herramientas mal hechas durante el día y vivía en una bodega, que él y sus colegas mismos cavaron en la noche.

«En ese tiempo, íbamos a donde nos necesitaran», dijo. Todos los días salía del trabajo con sus ropas empapadas en aceite negro de motor. El trabajo duro valía la pena. Se convirtió en el primer jefe de inspección de trenes en la meseta de Qinghai-Tíbet en 1984, año en que comenzó la operación que unió la vía férrea entre Xining y Golmud, la primera y la segunda ciudad más grande de la provincia de Qinghai, respectivamente.

De tal palo, tal astilla. La incursión de Li Xiujin en el mantenimiento de trenes estuvo extremadamente influenciada por su padre Li Wangfu. «Una vez, mi padre me llevó en su tren, y yo sentí que era un muy buen trabajo», recordó. En 1983, fue asignado al terminal de Golmud. «En ese entonces, tomaba más de dos días viajar desde Xining hacia Golmud, donde la arena y los guijarros volaban por todas partes».

Li Xiujin y sus colegas vivían en un pequeña cabaña hecha de arcilla por donde se colaba el viento y llevaban martillos de reparación con ellos para trabajar todo el día. Durante los últimos 37 años, fue testigo del floreciente desarrollo de las tecnologías del ferrocarril, que han facilitado mucho la inspección de trenes.

El sistema de ferrocarril de Qinghai introdujo una variedad de máquinas de detección automática en 2012, destinadas a impulsar el desarrollo tecnológico en el país. Li Xiujin aprendió tecnología de punta y se convirtió en analista centralizado en TFDS (Sistema de detección de fallas de trenes de carga). «Ahora puedo revisar cerca de 300 trenes todos los días en una computadora».

El trabajo de reparación y mantenimiento solía depender más de la experiencia, pero ahora también se requieren «habilidades integrales» basadas en el conocimiento técnico para garantizar la seguridad de los pasajeros, según Li Haifeng, tercera generación de los Li.

Desde las locomotoras a vapor hasta los trenes eléctricos

En los años cincuenta y sesenta, lo que el tren ofrecía era un viaje de días con un repiqueteo constante , que corresponde a la era cuando la locomotora a vapor reinaba en las vías. Las locomotoras a vapor ayudaron a empujar al mundo hacia la primera revolución industrial y desde entonces han forjado el futuro de la civilización humana para los próximos 150 años.

En China, la producción y el uso de locomotoras a vapor continuaron hasta fines de los ochenta, a pesar de que la mayoría de ellas fueron reemplazadas mucho antes. En los años sesenta, los trenes a vapor guiaron el desarrollo de las redes de ferrocarril del país, impulsando su progreso socioeconómico.

Li Wangfu fue testigo de cómo las antigüedades fueron gradualmente seleccionadas para salir, del debut de los trenes de combustión interna y luego los trenes eléctricos. «Ahora, están todos electrificados».

Durante la última década, la tecnología ferroviaria de China está lejos de estar obsoleta. Su hijo y su nieto vieron más desarrollos inconmensurables. «Antiguamente, en la sección Xining-Golmud, el tren corría a unos 50 kilómetros por hora, pero ahora, puede alcanzar los 160 kilómetros», señaló Li Haifeng.

Actualmente, China tiene la red ferrocarril de alta velocidad más grande del mundo, junto con métodos de inspección avanzados para las instalaciones y el equipamiento de los trenes.

«Hemos cambiado del trabajo pesado manual a un trabajo mental, como un médico en un hospital», dijo Li Xiujin, «solo nos sentamos en el interior y miramos fotografías tomadas por cámaras de alta velocidad e informamos los problemas a los inspectores en el lugar con la ayuda de TFDS».

Para Li Haifeng, el trabajo es mucho menos difícil, pero requiere de más experiencia. El tren en que trabaja tiene incorporado filtro UV en sus ventanas, generadores de oxígeno y dispositivos automáticos de procesamiento fecal, entre una variedad de instalaciones nuevas.

«Trabajar en el tren es arduo, ya que se necesita tomar en cuenta la seguridad de todos los pasajeros. Es como ser un «doctor» que sabe todo sobre el tren y da la receta correcta», indicó Li Haifeng.

Video: https://www.youtube.com/watch?v=rI0QrsdQQXU

FUENTE CGTN