Diez años de la reforma laboral del PP: se despide con un millón más de indefinidos que en el mejor año de la serie

Diez años de la reforma laboral del PP: se despide con un millón más de indefinidos que en el mejor año de la serie

Temporalidad

La convalidación de la última reforma laboral el pasado 3 de febrero puso fin a una década del marco anterior, que redujo en un millón el número de trabajadores temporales desde 2007, el mejor año de la historia del mercado laboral.

Fátima Báñez, ministra de Empleo entre 2011 y 2018BERNARDO DÍAZ

CÉSAR URRUTIA


@cesarurrutiasj

MADRID

Actualizado Martes,
15
febrero
2022

00:56

La reforma laboral convalidada el pasado 3 de febrero tiene en la reducción de la temporalidad de la contratación de trabajadores uno de sus principales objetivos. Si, además de unas cifras de paro que duplican la media de la Unión Europea, había una razón que Bruselas entendía como aconsejable para exigir una reforma del marco laboral a cambio de fondos millonarios para relanzar la economía, esa era la excesiva temporalidad de la contratación.

Lo llamativo es que la reforma de febrero de 2012 que en un principio prometió derogar el Gobierno de coalición y que finalmente se ha limitado a actualizar ya había avanzado sobre este problema. El marco aprobado por el primer Gobierno de Mariano Rajoy ese año se enfrentó a la recaída de la dura crisis financiera que estalló en 2008.

El ejercicio anterior, 2007, es el mejor año del mercado laboral. Nunca en la historia había bajado el paro hasta el 7,97%, según datos de la Encuesta de Población Activa. Si se compara la situación laboral de aquel año con la del último de la reforma laboral del 12 puede apreciarse una fuerte bajada de la contratación temporal por la misma legislación que estaba acusada de promoverla.

En total, según datos de la EPA al cierre del último trimestre de cada ejercicio, en 2021 se cerró totalmente la brecha en el número de trabajadores asalariados que se abrió en 2008 y que se ha tardado 14 años en restaurar. Pero la composición de ese número de asalariados ha variado sustancialmente. Hay, por ejemplo, más mujeres trabajando que nunca: 9,3 millones contra las 8,6 millones. También hay, según la encuesta del INE, menos trabajadores temporales que en el año de referencia para el empleo en España. Si en 2007, cuando la burbuja inmobiliaria reforzaba la construcción como el pilar del trabajo en España, eran 5,3 millones los asalariados con contrato temporal, en 2021 ese número bajó hasta 4,3 millones, un 17% menos.

En el otro lado, el de la contratación indefinida, los efectos de la reforma laboral también han dado como resultado un mayor peso de este tipo de contratos entre los trabajadores. Prácticamente el 100% de los contratos temporales que se han abandonado desde 2007 se habían pasado a contratos indefinidos el 31 de diciembre de 2021, justo cuando entró en vigor la reforma laboral convalidada el pasado 3 de febrero. En total, la nueva norma inicia su andadura con la aportación de una cifra similar de asalariados que en 2007 pero un millón más de contratos indefinidos que los que había entonces.

Los trabajadores temporales siempre han sido los primeros en encajar los reveses de las crisis. En la financiera que comenzó en 2008 y se extendió hasta 2015 tras la recaída de 2012. De hecho, su número tocó fondo ese año en el que se lanzó la reforma laboral que, según ha señalado la patronal CEOE, es en un 95% igual a la aprobada ahora por el Gobierno de Pedro Sánchez.

La recuperación económica que comenzó en 2015 había sustituido a la construcción como pilar del empleo por el turismo y la hostelería, que encadenó desde entonces varios récord de llegadas de viajeros internacionales. Pero ya en 2019 el peso de la temporalidad sobre el total de la población asalariada había descendido notablemente, al pasar del 31% de 2007 al 26% de 2019. Nuevamente, el estallido de la crisis del Covid en marzo de 2020 chocó de frente contra este grupo de trabajadores, donde el colectivo de los jóvenes y las mujeres es predominante. A pesar de que los expedientes de regulación temporal de empleo se activaron casi inmediatamente para los trabajadores indefinidos, no sucedió lo mismo con los temporales, cuyo número concluyó el año con casi 400.000 trabajadores menos que en 2019.

Los dos años que se ha prolongado la situación excepcional en el mercado laboral generada por las restricciones para frenar la pandemia han coincidido con el ciclo abierto por el Gobierno para prometer la derogación de la reforma laboral del 12, negociar los términos de esa derogación y aprobar finalmente una reforma de mínimos que ha puesto el foco precisamente en la temporalidad, que cerró 2021 en el 25% del total de los contratos.

Con la nueva ley, se establece que el contrato de trabajo ordinario será el indefinido y que solo podrán hacerse contratos temporales con causas tasadas: por circunstancias de la producción y por sustitución de otro trabajador. La entrada en vigor de la nueva norma se produjo el 31 de diciembre aunque no fue convalidada hasta el 3 de febrero y no estará plenamente activa hasta el próximo 30 de marzo.

Nadie duda de que a lo largo de los próximos meses la temporalidad experimentará una fuerte bajada como consecuencia, por ejemplo, de la desaparición de los contratos de obra o servicio vigentes al pasado 31 de diciembre, cuya duración máxima está fijada en un máximo de seis meses a partir de la publicación de la ley. El Gobierno, sin embargo, no ha podido evitar atribuirse estos efectos con adelanto. El pasado mes de enero el número total de contratos en el mercado laboral fue de 1.596.332, de los que el 15% del total fueron indefinidos. «La contratación indefinida ha aumentado un 31,6% respecto a 2019 y refleja el impulso a la contratación estable que ha propiciado el Real Decreto Ley 32/2021 de 28 de diciembre actualmente en vigor», resumió Moncloa .