Ecuador, con los bolsillos llenos, pero sin inversión social

Ecuador, con los bolsillos llenos, pero sin inversión social

Con una gestión calificada como mala por el 71,18 por ciento, el presidente ecuatoriano Guillermo Lasso cumple el martes su primer año de gobierno, muy concentrado en la economía y en el plan de vacunación anticovid, pero con magros resultados en gestión social y seguridad.

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Inestabilidad institucional, violencia carcelaria, desempleo, deterioro de los sistemas de salud, educación, seguridad social y vialidad son parte de los problemas que los ecuatorianos reclaman y que en los sondeos dejan en deuda al gobierno del banquero.

La firma de estudios de opinión Click Report, en su último informe, señala que los ecuatorianos reprueban con un 87,24 por ciento el manejo de la seguridad en el país, mientras que con cifras que van del 82 al 84 por ciento cuestionan el costo de vida, la creación de empleo, la inversión pública y el combate a la corrupción.

La vacunación para enfrentar la pandemia del covid-19 es la nota más alta de la gestión de Lasso, que, en un tercer intento consecutivo por llegar al sillón presidencial, ganó las elecciones con un 52,5 y asumió el poder el 24 de mayo del 2021 ofreciéndole al país un millón de nuevos puestos de trabajo, una economía de ciudadanos libres y prósperos, salud y educación gratuita y de calidad, reducir el gasto público, la lucha contra la corrupción, diálogo y reencuentro del país.

Pero las ofertas no tienen un punto de partida y más aún el manejo del país “sigue sin encontrar el rumbo”, porque “Lasso vive una situación anodina”, como lo explica un editorial del diario local La Hora.

Pasamos de contar los muertos de la pandemia a contar los muertos de las cárceles. Lo primero obtuvo una respuesta eficaz del Gobierno con el plan de vacunación; lo segundo, tan solo inoperancia.

Si bien el éxito de la campaña de vacunación y manejo de la pandemia logró 66 por ciento de calificación positiva, para dejar atrás las escalofriantes escenas que se vivieron por ejemplo en Guayaquil, donde el número de muertos por el virus se desbordó, y que le tocaron al gobierno de su predecesor –Lenín Moreno–, el gran talón de Aquiles ha sido la seguridad, y en particular el asunto de las cárceles, que en el último año registra cerca de 400 reos asesinados en choques entre bandas narcodelictivas.

“Pasamos de contar los muertos de la pandemia a contar los muertos de las cárceles. Lo primero obtuvo una respuesta eficaz del Gobierno con el plan de vacunación; lo segundo, tan solo inoperancia e indiferencia”, señala el analista Italo Sotomayor.

Pero el Gobierno sigue concentrándose en las cifras macroeconómicas y considera que este ha sido un año para “poner la casa en orden”. “Estamos listos para cosechar los frutos y seguir generando más oportunidades”, dice Lasso.

Para el catedrático Hernán Reyes, “el país vive un desbarajuste” y Lasso debe prepararse para enfrentar un año muy conflictivo con una crisis social creciente a consecuencia de su política neoliberal “de corte autoritario” y donde “prima la macroeconomía sobre el sacrificio de los más vulnerables”.

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Lasso ha enviado desde Twitter sus «condolencias» a las familias de las víctimas de las masacres en la cárceles de su país.

Foto:

Fernando Mendez / AFP

Ofrecimientos que no se pueden solucionar a corto plazo

Lasso, según el analista, con el afán de ganar, hizo ofrecimientos, inclusive, de solucionar los problemas del país en 100 días, y al tratarse de cuestiones estructurales, no solucionables a corto plazo, ha provocado incredulidad y dudas sobre hacia dónde va el país.

“Con poco olfato político, el Gobierno se muestra orgulloso de tener una cuenta con alrededor de nueve mil millones de dólares para el pago de tramos de la deuda externa, sin haber realizado inversión social, casi nada en obra pública, ni impulsar la creación de empleo o enfrentar eficazmente la seguridad; la situación será mucho más difícil y Lasso tendrá muchas dificultades sociales y políticas”, señaló a EL TIEMPO.

A esto se suma que no ha podido sacar adelante su agenda legislativa porque no tiene mayorías en la Asamblea, y entre la bancada afecta al prófugo expresidente Rafael Correa y el líder socialcristiano Jaime Nebot le hacen muy difícil la gestión.

Para el 2022, Lasso proyecta reducir el déficit fiscal de 5.000 a 2.000 millones de dólares y un crecimiento del producto interno bruto (PIB) del 2,8 por ciento, según el Banco Central del Ecuador, aunque el Banco Mundial estima un crecimiento del 4,3.

El Gobierno se muestra orgulloso de tener una cuenta con alrededor de nueve mil millones de dólares para el pago de tramos de la deuda externa, sin haber realizado inversión social.

A esto se suma un récord de recaudación tributaria, acuerdos con el Fondo Monetario Internacional y dineros de los multilaterales. La inflación se ubica en 2,9, dato tranquilizador frente a los vecinos, con cifras tres veces mayores.

Y los precios del petróleo ayudan por la guerra en Ucrania. Con esos datos, el analista Vicente Albornoz considera que Lasso apunta a priorizar la reactivación y explica que la molestia social obedece a expectativas urgentes para salir del “shock económico tan monstruoso que se vivió por la pandemia, la peor recesión registrada en el Ecuador. Entonces, el PIB, en un año, cayó en un 12,5 por ciento”.

Casi un 40 por ciento de la población se debate entre la pobreza y la pobreza extrema.

“Hay plata, pero no hay gestión”, según dice Albornoz. Esto evidenciaría los graves problemas que afectan a la salud pública, por ejemplo, sector donde la falta de profesionales, de atención oportuna, de equipos de diagnóstico y de medicamentos está matando a los enfermos, según reclama el presidente de la Fundación Pacientes Ecuador, Gabriel Orihuela.

Así, con una percepción ciudadana de desatención en lo social, y con una alta desaprobación, no deja de inquietar el fantasma de una revocatoria de mandato en un país cuya historia ha demostrado que suben y caen presidentes al menor estallido.

ANA LUCÍA ROMÁN
Para EL TIEMPO
Quito