El Barça se mete en cuartos de la Europa League remontando en territorio hostil

El FC Barcelona logró el pase a cuartos de final de la Europa League venciendo a domicilio al Galatasaray (1-2), cuajando una rápida remontada tras el descanso cuando comenzaba a coquetear con la eliminación en el infierno turco.

El partido arrancó marcado por la presión, la que ejercía la hinchada en la grada, y la del equipo turco en el césped. Ante este planteamiento, el Barça trataba de enfriar los ánimos del rival acaparando el balón, objetivo que no lograba.

Con este choque de estilos poco tardaron en llegar las ocasiones. El primero en intentarlo fue Gomis, que pinchó un balón llovido en la frontal del área, penetró en ella, buscó el recorte y estrelló el balón contra un central. La respuesta del Barça fue tímida, un disparo desde la frontal de Ferran que se escapó por el lateral, pero no tardaría en llegar un aviso más serio. Un pase filtrado de Busquets dejó a Frenkie De Jong solo ante el meta, pero el holandés no pudo definir, para desesperación de Xavi.

Con el paso de los minutos, el juego del combinado turco, basado en buscar a los delanteros con balones largos, comenzó a diluirse, y el Barça tomó las riendas dominando el esférico. Sin embargo, la defensa del Galatasaray aguantaba bien, como en el Camp Nou, por lo que el conjunto catalán no era capaz de traducir el dominio en ocasiones.

Parecía que el choque llegaba a una pequeña tregua tras un cuarto de hora de frenética ida y vuelta, pero apenas duraría unos minutos hasta que los turcos retomaron la ofensiva logrando pasar de la medular con más frecuencia. Así llegaría el gol, en un córner forzado por Babel, Marcao la embocó de cabeza sin encontrar oposición de su marcador, Ferran.

La ventaja no se mantendría ni diez minutos en el marcador, pues en una combinación rápida con Ferran, Pedri se infiltró en el área, dejó sentado a dos defensas con un amague y con mucha calma dio un pase a la red (37’). Con el impulso de la igualada, el Barça se lanzó a por el segundo, y pudo llegar en un cabezazo de Aubameyang que se estrelló en el larguero segundos antes del pitido del final del primer tiempo.

La segunda mitad no pudo arrancar mejor para el Barça, pues el Galatasaray apenas pudo entrar en contacto con el esférico antes del segundo tanto de los culés. Con algo de fortuna, un disparo a priori fácil para el portero se envenenó, dio una segunda oportunidad a Pedri y una tercera a Aubameyang, a pase de De Jong, que el gabonés no perdonó.

A partir de ahí el Galatasaray dio un paso adelante, algo que le permitió pisar el campo culé, sin más peligro que un córner y un tiro lejano, durante algunos minutos, antes de que el Barça volviera a tomar el control y exigiera a los turcos volver al plan inicial, esperando atrás. El partido se congeló totalmente, quedando todo el juego concentrado en el centro del campo, sin llegar a ninguna de las dos áreas.

Los locales empezaron a acusar la necesidad, por lo que en los últimos quince minutos buscaron llevar el balón a campo contrario de manera más precipitada. Así llegó la tercera ocasión del combinado turco tras el descanso, un balón cruzado por Aktürkoglu, que se paseó por el área sin encontrar destinatario.

Al Galatasaray no le daba para empatar, y la afición no le hizo un favor enfriando el juego al iniciar una tangana con Jordi Alba, que recibió una lluvia de objetos. El Barça –sin demasiada intensidad en la búsqueda del gol– se encontró con tres ocasiones claras, primero de Ferran, después Mephis Depay y un tiro escorado de Dembelé, que no aprovechó