El FMI dinamita las expectativas del Gobierno de España de una rápida recuperación y prevé inflación alta hasta 2023

El FMI dinamita las expectativas del Gobierno de España de una rápida recuperación y prevé inflación alta hasta 2023

El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha arrojado hoy un jarro de agua fría sobre las previsiones del Gobierno para España en 2022. Sin en los Presupuestos Generales del Estado el Ejecutivo preveía un crecimiento del PIB del 6,5% en 2021 y del 7% en 2022, el FMI reduce esas cifras al 4,9% y el 5.8%, respectivamente, tal y como avanzó en sus previsiones del pasado 22 de diciembre. No es tan malo como lo estimado por el Banco de España hace apenas cinco semanas (4,5% y 5,4%), pero es una reducción considerable, en especial si se tiene en cuenta que hace apenas tres meses el Fondo preveía un crecimiento del 6,4% para España en 2022.

Esas estimaciones están incluidas en la revisión del informe semestral ‘Perspectivas de la Economía Mundial‘, presentado hoy en Washington por el FMI. La revisión a la baja del crecimiento de España no es un fenómeno aislado, sino que se sitúa en el contexto de la economía mundial, que se está viendo golpeada por la prolongación de la pandemia del Covid-19 y por una disrupción de la cadena de suministro mundial que ha desatado una espiral inflacionista.

El FMI ha abandonado su optimismo de hace apenas nueve meses sobre los precios, cuando su economista jefe, Gita Gopinath, declaraba a ELMUNDO.es en abril pasado su convencimiento de que la inflación era algo pasajero. En sus nuevas previsiones, el Fondo estima que los precios no frenarán su subida hasta 2023. Aunque no desagrega sus datos por países, la inflación afecta a prácticamente todos los países por igual, por lo que no hay razones para pensar que vaya a sufrir menos que las demás ese fenómeno. De hecho, el documento señala que, en 2021, los países del euro, entre los que está España, han sido más vulnerables a la subida de los precios de los combustibles fósiles (carbón, petróleo, y gas natural).

Así, las perspectivas de una rápida salida de la crisis del Covid-19 se han ido al garete por tres culpables: el senador Joe Manchin, la variante ómicron, y la inflación.

Manchin porque ha torpedeado él solo el plan de Joe Biden ‘Build Black Better’ (BBB), por valor de al menos 1,75 billones de dólares (1,55 billones de euros), de inversión en transición energética y expansión del Estrado del Bienestar. El FMI no lo cita explícitamente, pero sí declara taxativamente que el rechazo del plan tendrá un impacto negativo en la economía de EEUU, y, por extensión, en la del mundo. La ómicron porque ha vuelto a paralizar la economía mundial rompiendo las cadenas de suministros y forzando nuevos confinamientos. Y la inflación porque está alcanzando niveles que no se veían en décadas y, además, va a durar mucho más de lo previsto.

Por esa razón, la institución recorta el crecimiento mundial este año del 4,9% previsto hace solo tres meses al 4,4%. EEUU crecerá en 2022 1,2 puntos menos de lo previsto, según el FMI, hasta quedar en el 4%. Pero prácticamente todos los países grandes ven sus crecimientos recortados: Alemania, Canadá y China, en ocho décimas; España, en seis; Francia e Italia en cuatro; y Gran Bretaña en tres.