El Madrid vuela hacia su novena final de Copa seguida

El Madrid vuela hacia su novena final de Copa seguida

El Real Madrid doblegó con autoridad (94-74) este sábado al Lenovo Tenerife para alcanzar su novena final de Copa del Rey seguida, sin respuesta por parte del equipo canario, a remolque desde el inicio y sin poder siquiera soñar con pelear por el título en el Palacio de los Deportes de Granada.

Los de Pablo Laso volvieron a apear a los de Txus Vidorreta, como el año pasado también en semifinales y en 2018. El equipo blanco fue superior y, además, sacó una versión mucho más convincente que en cuartos ante el Breogán. Al buen nivel que traían Heurtel, Tavares o Yabusele, el Madrid sumó para la causa a Taylor, Rudy Fernández o Trey Thompkins, de cara a una final ante el Barça o UCAM Murcia.

La sed de revancha en los canarios se convirtió en una especie de miedo escénico, pendientes de si Huertas, indispuesto en cuartos, podía o no tirar del carro. El Madrid puso intensidad, Yabusele casi aplasta a unos aficionados para salvar el primer balón del salto inicial, y acierto, con 10 triples hasta el descanso. La otra clave fue Tavares, inabarcable dando puntos y rebotes a los suyos.

El de Cabo Verde sacó pronto del partido a Shermadini, a la silla con dos faltas. El rey de Copas (28) abrió brecha, con tres triples de Taylor, quien no jugó en cuartos de final. Mientras, Huertas se sentaba tras cinco minutos con tres pérdidas y una antideportiva que encendió el pique que traen de lejos Laso y Vidorreta.

El Madrid movió muy bien el balón y, además de Taylor, alistó a más efectivos. Rudy Fernández, que tampoco estuvo ante el Breogán, se estrenó en Granada con 8 puntos en el segundo cuarto y Thompkins hizo también sus primeras canastas en la Copa (39-26). Para el aluvión que le caía encima, con un triple en todo el primer tiempo, sin casi nada de Shermadini ni Huertas, el Canarias podía estar contento de estar aún en el partido (50-38).

Los de Vidorreta trataron de enchufarse con Wiltjer y fue en la reanudación cuando Todorovic tuvo una racha. El alero serbio dio algo de fe a los suyos cuando el Madrid, además de seguir muy acertado, tenía ya la consigna de atar el triunfo desde la defensa. Tavares, Yabusele y Abalde dieron ese equilibrio con el que el equipo de Laso entró al último cuarto con la veintena (75-55).

Heurtel y Poirier se pidieron ese tramo para cerrar la abultada victoria de un Madrid que se enchufa para la final, soltando las dudas que arrastraron a Granada. Los de Laso, que cedieron su trono el año pasado en la capital ante el Barça, esperan ya rival, llenos de moral sobre todo por si toca verse las caras contra los de Sarunas Jasikevicius, tormento de los blancos.