EL MUNDO DEL ENTRETENIMIENTO DESPUÉS DEL CORONAVIRUS

Según van pasando los días, más nos acercamos al momento en el que podamos volver a la normalidad, o una nueva normalidad, en el ambiente artístico y la cual será muy diferente a como lo vimos antes.

Atrás quedaron los días de saludos afectuosos y abrazos de amistad al ver a amigos y conocidos en las discotecas, teatros y demás lugares de reuniones sociales.

Si estábamos acostumbrados a estar hombro con hombro entre cientos de personas en un determinado concierto o baile social, de ahora en adelante por el futuro visible, eso será algo para el recuerdo. Cuando los lugares bailables abran sus puertas, nos encontraremos con espacios marcados que nos acomodarán para que cumplamos con las nuevas normas a seguir y mantenernos protegidos de futuros contagios del COVID-19.

¿Y la mascarilla? Parte del nuevo orden social en nuestra vida diaria y una parte esencial de nuestra vestimenta hoy en día.

¿Qué nueva estrategia tendremos que inventar para bailar, conversar o saborear un trago de nuestro gusto?

Últimamente estamos viendo como los grupos musicales, artistas y toda clase de talentos transmiten sus espectáculos y colaboraciones en las redes sociales. Este nuevo método de presentaciones online esta para quedarse, aunque aún esta idea no termine de sembrarse en nuestro cerebro.

Según fuentes noticiosas españolas, el emblema y patrimonio nacional de España, el flamenco, ya no tendrá locales (mejor conocido como “tablaos”) donde presentarse puesto que el país ha cerrado las puertas de estos lugares tradicionales de presentaciones debido a las secuelas de la pandemia.  Como punto de comparación, es como decir que México perdiera lugares para exponer su famosa música tradicional, como lo es el mariachi, algo impensable solo unos meses atrás.

Los grandes lugares de bailes del mundo, al implementar nuevas reglas para la seguridad del cliente, tendrán que recortar espacios y servicios que de una forma u otra afectaran sus ingresos para costear su mantenimiento y, en consecuencia, su modo de operación.

Dos ejecutivos de la industria del entretenimiento, y amigos personales, Tony Orellana, conocido promotor musical en San Francisco, California, y Wagner Mateo, empresario de los estados de Nueva Jersey y Nueva York, coinciden en que lo que viene no será muy agradable para la industria.

Según ellos, las nuevas reglas sanitarias, aunque necesarias, traerán complicaciones y dolores de cabeza en todos los sentidos tanto para los dueños como para los artistas y exponentes artísticos.

Muchos grupos musicales tienen en su carpeta de rutina artísticas intimidar con y envolver al público en sus espectáculos, algo que será, por ahora, cosa del pasado y que de una manera u otra tendremos que aprender a sobrellevar y reiniciar nuevas rutinas.