El Pacto de Toledo protesta contra el «atropello» de Escrivá al Congreso en su reforma de las pensiones

El Pacto de Toledo protesta contra el «atropello» de Escrivá al Congreso en su reforma de las pensiones

«Entra usted como un elefante en una cacharrería: tramitar en 48 horas una reforma para las próximas décadas es un atropello en formas y plazos y no hay derecho a imponer la reforma hurtando el debate». José Luis Escrivá, ministro de Seguridad Social, se ha llevado esta tarde una severa amonestación por parte del Pacto de Toledo, la comisión que debe aprobar la reforma de las pensiones.

La diputada de Ciudadanos María Muñoz Vidal no ha sido la única en afear a Escrivá lo que señalan como una falta de consideración con el Parlamento. Lo han hecho también grupos tan dispares como PP, ERC o PNV, que han acusado al responsable de Seguridad Social de querer imponerles el consenso, así como de dar a la negociación con empresarios y sindicatos para acordar el Mecanismo de Equidad Intergeneracional (MEI) mayor relevancia que a las aportaciones que pueda hacer el Congreso.

El Pacto de Toledo se preciaba de ser una comisión excepcional en el Congreso. Excepcional porque los problemas particulares entre partidos quedaban fuera en aras de un consenso por un bien mayor, que es el sistema de pensiones. Pero, a juzgar por el malestar generado por el MEI, es una cualidad cada vez más difícil de mantener.

El acuerdo convocado en el mes de julio para el pasado 15 de noviembre fue presentado a patronales y sindicatos el día 3 de noviembre. Los 13 días de negociación concluyeron con el plante de los empresarios y el apoyo sindical. Con ese balance, Escrivá ha acudido al Congreso para exponer un sistema que gravará los salarios con una cotización específica del 0,6% durante 10 años para rellenar el fondo de reserva de las pensiones durante la próxima década.

Como ha resumido Muñoz Vidal, en 48 horas deben dar el visto bueno a una reforma estructural que se prolongará durante al menos una década. Los diputados, han escuchado y pedido más información pero su plazo para ofrecer alternativas o al menos discutirlas en el seno de concluye mañana. El resumen puede ser que el Gobierno trata de atajar hasta el extremo el trámite parlamentario para aprobar una reforma que estará lejos de cosechar la aprobación amplia que demanda Bruselas como garantía de estabilidad en las reformas.

Tomás Cabezón, del PP, le ha entregado en mano al ministro los teléfonos de su grupo parlamentario «por si no los tiene». El principal grupo de la oposición ha denunciado públicamente que su papel en el Pacto de Toledo es ignorado de manera sistemática por el Ministerio de Seguridad Social.

Incluso apoyos parlamentarios como el PNV han acusado a Escrivá de «suplantar» al Parlamento por el diálogo social, recordándole dónde se validan las leyes. ERC le ha avisado de que «aprobar una ley en dos días es complicado».

Escrivá ha optado por asumir el enfado de los grupos y entrar al cuerpo a cuerpo con Cabezón, llegando a exigirle que hiciera pública su alternativa, el factor de sostenibilidad aprobado en 2013 y derogado en julio que, según ha señalado, hubiera supuesto «recortes masivos» de las pensiones. Cabezón le ha recordado que el compareciente es él y, a su vez, le ha pedido que aclare las intenciones del Gobierno de cara a elevar a 35 años el periodo de cómputo para el cálculo de las pensiones y, también, de qué manera quiere tramitar el MEI para que entre en vigor el 1 de enero.

El responsable de Seguridad Social ha indicado que la batería de reformas continuará el próximo año y ha descargado sobre el Plan de Recuperación y Resiliencia pactado con Bruselas la responsabilidad del malestar en el Congreso. «Nos hemos visto obligados a generar dos bloques de negociación y les pido comprensión», ha demandado. También ha apuntado a patronales y sindicatos como responsables de presentar su MEI sin tiempo material para que los diputados lo analicen y ha prometido cambiarlo. «Hay que darle la vuelta a la metodología secuencial con los agentes sociales, que tienden a agotar los plazos y limitan el espacio a esta Cámara. Este procedimiento y estos tiempos no son los adecuados», ha afirmado antes de que le recordaran que es él quien marca los plazos de las negociaciones con los agentes sociales.

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