El Parlamento Europeo vota hoy que las etiquetas del vino informen del riesgo de cáncer, como el tabaco

El Parlamento Europeo vota hoy que las etiquetas del vino informen del riesgo de cáncer, como el tabaco

El gasto en vino en España se recuperó en 2021 con un consumo de 10,4 millones de hectolitros, un 14,2% más que en 2020, aunque todavía un poco lejos de los datos prepandémicos, aunque cada vez se le acerca más. Este optimismo que refleja el sector para su recuperación, y que ha hecho público un informe económico de la Interprofesional del Vino de España (OIVE), choca con la honda preocupación: la decisión del Parlamento Europeo de asimilar su etiquetado al del tabaco a través de un informe -que se vota hoy- y que contiene recomendaciones para la lucha contra el cáncer.

En plena senda de la recuperación, con el regreso de la actividad turística y de las celebraciones en la restauración, surge el riesgo ahora de «la demonización del vino completamente injusta porque donde hay vid y vino hay vida», destaca Susana García, directora general de OIVE. Así, recuerda que todos los sectores que agrupan al vino trabajan «desde hace muchos años en actuaciones para evitar el consumo abusivo, no sólo del vino sino del alcohol en general» para que no se confunda «el uso con el abuso y más en el contexto del consumo del vino dentro de la dieta mediterránea, como lo demuestran multitud de estudios científicos muy serios». Este sector posibilita 400.000 puestos de trabajo y el 2,2% del PIB, unos datos que sufrirían un «varapalo» importante si se le obliga a un cambio en sus etiquetas.

La propuesta procede del estudio realizado por la Comisión Especial sobre la Lucha contra el Cáncer (BECA) del Parlamento Europeo, que asocia el consumo de alcohol en cualquier cantidad con un mayor riesgo de cáncer y al que se ha opuesto el Comité Europeo de Empresas del Vino (CEEV) por considerar que se «adoptan recomendaciones políticas basadas en un único estudio que ha sido criticado abiertamente por la comunidad científica debido a sus defectos analíticos y a la clara falta de consideración de los factores del estilo de vida».

«El abuso de cualquier producto no es bueno, sea del vino o de cualquier cosa», destaca Susana García, quien realza su valor «emblemático» dentro de la Marca España que se le quiere poner ahora por parte de Bruselas un «estigma» que tiene -reconoce- «muy preocupado al sector» y que ataca frontalmente a las políticas de despoblación en la España rural.

El documento europeo establece que el consumo de alcohol es un factor de riesgo de muchos tipos de cáncer y aboga a frenar su consumo, promover un etiquetado de las bebidas alcohólicas con advertencias sanitarias y profundizar la prohibición de sus acciones de patrocinio y promoción publicitaria. El sector vinícola de España ha lamentado que el informe no distinga entre consumo y consumo excesivo, ni diferencie al vino, que forma parte de la dieta mediterránea, de otro tipo de bebidas alcohólicas de mayor graduación.

La iniciativa legislativa europea no se convertirá en ley pero sí se convertirá en una guía que puede influir en que se presenten determinadas leyes a futuro. Las críticas han llegado ya a algunas comunidades autónomas que ven como uno de sus principales sectores se pone en entredicho. Así, por ejemplo, el Gobierno de Castilla-La Mancha ha asegurado que «luchará» con «uñas y dientes» contra la posibilidad que baraja Bruselas.

La portavoz del Ejecutivo castellano-manchego, Blanca Fernández, ha señalado que el estudio europeo es «muy injusto y que no se sostiene en criterios científicos» el hecho de comparar bebidas destiladas con vino de buena calidad.

Debido a los problemas climatológicos del año pasado, ya con la sequía como especial preocupación, el aumento del consumo chocó con la menor producción de vino y especialmente del mosto. En diciembre de 2021 -último dato oficial en el quinto mes de la campaña- fue ligeramente inferior a los 36 millones de hectolitros (35,9 M hl), lo que supondría un 11,6% (4,7 M hl) menos que el año anterior. El descenso fue más pronunciado en la producción de mosto, que disminuyó un 21,6%, para situarse en cuatro millones de hectolitros. Mientras tanto, el vino superó los 35,8 millones de hectólitros, lo que se tradujo en un 12,6% menos que en diciembre de 2020.

«Esa menor producción vino bien al sector porque ante el descenso de las ventas por la pandemia repercutió menos y evitó el efecto siempre problemático que es tener una gran producción de ‘stock'».

La subida del vino también se ha reflejado en las exportaciones. En los once primeros meses de 2021 -últimos datos disponibles-, España vendió al exterior 23,6 millones de hl. lo que se tradujo en un incremento del 16% en volumen respecto a enero-noviembre de 2020, con una facturación superior a los y 2.877 millones de euros, un 9,6% más.

Estos datos reflejan la mayor subida de las ventas en los mercados interior y exteriores, unido a la menor producción, está dando como resultado una reducción de las existencias de vino en bodega que, a 31 de diciembre de 2021, eran de 60,23 millones de hl. de vino y mosto, un 7,5% menos que un año antes.

Por otro lado, las ventas de vinos con Denominación de Origen (DO) La Mancha descendieron un 14 % en el ejercicio 2021, en el que se vendieron 62,6 millones de botellas frente a los 73,2 millones que fueron vendidas en 2020, el primer año en el que se notó la incidencia de la pandemia.

Esta DO ha resaltado que en 2021 se ha mantenido un contexto complicado para el comercio internacional, que es de gran importancia para estos vinos, ya que el principal crecimiento se estaba dando en países como China, que ha tenido un descenso del 27,37 %, lo que supone un total de 3,8 millones de botellas frente a los 5,2 millones de botellas vendidas en ese mercado el año anterior.