El parón del gasoducto alemán ya se nota en España: la luz vuelve a registrar su precio máximo en un mes

El parón del gasoducto alemán ya se nota en España: la luz vuelve a registrar su precio máximo en un mes

Entre la ciudad alemana de Lubmin, ubicada en la costa del Mar Báltico, y Madrid hay casi 2.500 kilómetros de distancia. Un coche tardaría más de 23 horas en recorrer esta distancia sin parar, pero una noticia es capaz de unir los dos puntos en solo unos minutos y poner patas arriba el ya tensionado mercado energético europeo. El ejemplo ha sido el reciente parón del gasoducto alemán Nord Stream 2, la gran infraestructura gasista que conectará este país con los yacimientos de hidrocarburos rusos.

La suspensión de la autorización en su concesión por parte del regulador energético alemán ya ha tenido su primer impacto en el precio de la luz que pagan millones de consumidores españoles. Hoy, el coste de un megavatio hora será un 16% más caro al alcanzar los 225 euros, su registro máximo en un mes.

¿Cómo es posible que una incidencia burocrática en un gasoducto que aún no está en operación tenga una inmediata repercusión en el precio de la luz en España? La respuesta radica en la especulación en el mercado europeo del gas, que ayer disparó su precio un 15% ante el escenario de un potencial desabastecimiento en Alemania en los próximos meses. Estaba previsto que el Nord Stream 2 comenzará a funcionar antes de que concluyera este año tras más de tres años de obras. Sin embargo, la suspensión del proceso de autorización retrasará previsiblemente su puesta en marcha.

El mayor coste del gas en Europa tuvo su reflejo en el propio mercado gasista español, que hoy ha experimentado una subida del 14%. Este mercado fija el precio que compran las eléctricas españolas para quemar en sus centrales térmicas de gas y generar electricidad. Y la noticia en Alemania ha coincidido con un momento en el que el gas se ha convertido en la segunda fuente de generación eléctrica del país por el parón técnico de varias nucleares. El resultado es un fuerte encarecimiento del precio de la luz que rompe con la ‘tregua’ que esta energía estaba dando en las dos primeras semanas de noviembre.

El nuevo repunte del mercado eléctrico supone otra mala noticia para Pedro Sánchez, que se comprometió públicamente a contener el alza de la electricidad para que cuando acabara el año un hogar español pagara el mismo precio por la luz que en 2018. El Gobierno ha acabado aprobando medidas de las que renegaba para intentar frenar la subida -como la rebaja del IVA al 10% o la reducción de la parte regulada del recibo-, pero a pesar de sus esfuerzos la luz ha seguido subiendo sin control.

Esto ha elevado la presión sobre la vicepresidenta de Transición Ecológica, Teresa Ribera, que busca más medidas para seguir contribuyendo a la rebaja de la factura. Su última propuesta pasaba por utilizar la energía generada por las renovables más antiguas para suministrar a la tarifa regulada de la luz, reduciendo la enorme volatilidad que sufre actualmente al estar vinculada al mercado mayorista.

Sin embargo, esta propuesta no contó con el apoyo de asociaciones de consumidores, promotores renovables y eléctricas independientes de los tres grandes grupos eléctricos del país, por lo que Ribera ha decidido dejarla aparcada e iniciar una nueva ronda de contactos con el sector para trabajar en nuevas medidas.

Conforme a los criterios de

The Trust Project

Saber más