El pesar general en Afganistán: el doble rasero en la acogida de refugiados

Afganistán mira con pesar cómo se les niega la solicitud de asilo a miles de afganos, o son deportados, o deben regresar a su país por falta de apoyo, mientras Occidente recibe con los brazos abiertos a otros refugiados que son vistos como más próximos culturalmente, como es el caso de los ucranianos.

Las imágenes de emotivas y generosas bienvenidas ofrecidas por varios países, especialmente en Europa, a cientos de miles de ucranianos dibuja para los afganos dos clases de respuestas y políticas para los refugiados, a pesar de que en su caso han sufrido cuatro décadas de guerra ininterrumpida.

Pero después de 20 años, dejaron a los afganos en las garras de una catástrofe humanitaria

“Desafortunadamente, el trato discriminatorio a los afganos en todo el mundo es deplorable», dijo a ‘EFE’ Zarifa Ghafari, activista social y exalcaldesa de Maidan Shahr, capital de la provincia oriental de Wardak.

En Afganistán se trata, apuntó, «no solo de que la Otán y sus aliados, especialmente los países de Europa, cerraron la frontera a los afganos que corren peligro, sino que muchos de sus colaboradores (que lograron ser evacuados tras la llegada de los talibanes) están varados en campamentos en Emiratos Árabes e Indonesia».

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Para muchos de los que lograron salir del país por su colaboración con las fuerzas aliadas entre 2001 y agosto de 2021, la situación es tan precaria mientras esperan en terceros países ser reubicados que «aceptan el riesgo y regresan a Afganistán”, aseguró. 

De acuerdo con la Organización Internacional para la Migración, desde 2021 un millón y medio de personas han regresado a Afganistán, más de la mitad de ellos deportados, o han decidido regresar «voluntariamente».

Ghafari recuerda que las fuerzas de la Otán llegaron a Afganistán para pelear su propia guerra contra Al Qaeda y los talibanes. «Pero después de 20 años, dejaron a los afganos en las garras de una catástrofe humanitaria”, lamentó. 

Doble rasero

Desde la perspectiva de Ghafari, la respuesta que da la comunidad internacional a los ucranianos está más cerca de la garantía ideal de los principios internacionales de los derechos humanos.

Me fui a Kabul, pero a pesar de varios intentos y solicitudes todavía no he recibido ningún apoyo de inmigración y tampoco hay forma de salir del país

“Los países occidentales no solo abrieron sus fronteras a los refugiados ucranianos, incluso transportaron refugiados ucranianos en sus automóviles y los alojaron en sus casas», resaltó.

«Pero la discriminación racial y religiosa entre las personas necesitadas del mundo también debe terminar, porque el color de la sangre de todos los seres humanos es el mismo», reclamó Ghafari, que cita estas diferencias como el baremo usado por Occidente para acoger a los refugiados.

Nahid Noor, extrabajador de la agencia alemana para la cooperación internacional GIZ en Afganistán, se retrata como una de los miles de afganos que se quedaron esperando por el plan de rescate para los refugiados.

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“Trabajé en una asignación sensible en la provincia (norteña) de Takhar y recibí amenazas. Me fui a Kabul, pero a pesar de varios intentos y solicitudes todavía no he recibido ningún apoyo de inmigración y tampoco hay forma de salir del país”, dijo a ‘EFE’ Noor. 

Estoy en Islamabad sin presupuesto y ninguna organización me escucha, no sé qué hacer ni a dónde ir

Decenas de miles de afganos desesperados han huido por sus propios medios a otros países, confiando en poder llegar a Occidente, pero el recibimiento no ha sido el esperado.

“Llegué a Grecia en dos meses a través de trayectos muy difíciles, incluso algunos niños murieron en la frontera con Turquía debido al frío, pero la Policía de Grecia nos arrestó y regresamos a Turquía, y después de una breve detención me deportaron», relató a ‘EFE’ Abdul Waris.

La situación actual en Afganistán, atrapado en una grave crisis humanitaria y bajo el régimen fundamentalista talibán, es para muchos incluso peor que durante la guerra, por lo que huir se presenta como la única alternativa. Al periodista Neamatullah Habibi los problemas económicos, la desaparición de activistas y los ataques a la prensa, sin nadie a quien acudir en busca de protección, le obligaron a escapar al vecino Pakistán.

«Pero desde hace varios meses estoy en Islamabad sin presupuesto y ninguna organización me escucha, no sé qué hacer ni a dónde ir”, explicó a ‘EFE’.

Todos los refugiados que huyen de la guerra y la persecución merecen la misma protección

Un extrabajador afgano de la Agencia de EE.UU. para Medios Globales (USAGM), que pidió el anonimato, aseguró a ‘EFE’ que es testigo de ataques e insultos por parte de los talibanes contra quienes colaboraron con las tropas extranjeras.

«Pero no hay nadie que nos ayude y no hay forma de huir del país”, dijo.

Durante su visita esta semana a Afganistán, el alto comisionado de la ONU para los Refugiados, Filippo Grandi, expresó su compresión sobre la respuesta que la comunidad internacional ha dado a los refugiados ucranianos, pero remarcó: “Por mucho que el mundo esté legítimamente preocupado por la guerra en Ucrania, Afganistán está experimentando una crisis muy grave”, por lo que pidió ayuda urgente.

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Según subrayó a ‘EFE’ Babar Baloch, portavoz global de la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), desde el organismo se cree que «todos los refugiados que huyen de la guerra y la persecución merecen la misma protección», sin hacer diferenciaciones.

De acuerdo con Acnur, hay al menos 2,6 millones de refugiados afganos registrados en el mundo, de los cuales 2,2 millones están dados de alta solo en Irán y Pakistán, y otros 3,5 millones de afganos se encuentran desplazados internamente. Con el deterioro de la situación en Afganistán, es probable que este número aumente.

EFE