El Real Madrid gana con sufrimiento final a un combativo Rayo que presentó batalla

El Real Madrid gana con sufrimiento final a un combativo Rayo que presentó batalla

El Real Madrid dormirá como líder después de ganar al Rayo Vallecano por un suficiente 2-1. El conjunto blanco jugó mejor durante casi todo el partido, pero de nuevo la inactividad de Carlo Ancelotti en los cambios provocó que los de Andoni Iraola creciesen en los últimos minutos hasta el punto de que llegaron a creer en el empate.



El partido fue frenético desde el primer minuto, cuando una contra del Rayo cuando no se había alcanzado este ya probó a Courtois. Un susto que luego se convirtió en un partido de ida y vuelta hasta que los madridistas se asentaron en el campo.

Después de un gol anulado a Karim Benzema por fuera de juego a los cinco minutos, cuando a Toni Kroos le habían dicho lo mismo, fue el VAR quien confirmó que el gran disparo del alemán era legal y, por tanto, el 1-0. El tanto dio alas al equipo blanco, que ganó metros y se metió en el campo rayista hasta que una gran jugada del conjunto blanco fue gol gracias al ‘9’ blanco.

Aunque el Real Madrid se sintió cómodo durante buena parte del partido, en cuanto la gasolina se fue agotando y las miradas se ponían en Ancelotti, el Rayo empezó a ganar metros.

Las ocasiones de Vinícius (intento ‘maradoniano’ incluido) o Benzema se hicieron estériles, especialmente cuando los cambios de Iraola sí hicieron efecto. La salida al campo de Radamel Falcao, que sigue demostrando un estado de forma excepcional, se transformó en el 2-1 en el primer balón que tocaba, con un cabezazo.

Y ahí empezó el agobio blanco. Bebé culminó una gran contra que se fue al palo y advirtió que la victoria blanca no estaba nada clara, ni mucho menos. Kroos y Courtois salvaron dos ocasiones consecutivas del Rayo en el descuento, mientras los futbolistas vallecanos se enzarzaron con el árbitro pidiendo un posible penalti de Camavinga, titular en este encuentro en lugar del ausente Modric. Entre los cambios desde el banquillo blanco, el de Hazard, que nuevamente queda señalado.