El regreso del rey Juan Carlos I a España divide a ese país

El regreso del rey Juan Carlos I a España divide a ese país

Tras un regreso nada discreto, Juan Carlos I volvió a Abu Dabi con la idea de que sigue siendo aceptado en su país, pese a que varios esperaban un pedido de perdón.

(Lea: El regreso del rey emérito incomoda a la Corona española)

La presencia en España del rey emérito Juan Carlos I levantó una amplia polémica que desató todo tipo de opiniones entre los medios de comunicación, los partidos políticos y la ciudadanía.

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Desde que llegó el fin de semana pasado con la excusa de que se trataba de un viaje privado para participar en unas regatas, la ciudadanía estuvo pendiente de que pidiera perdón o diera explicaciones.

“¿Explicaciones de qué?”, afirmó cuando los periodistas le preguntaron si se pronunciaría al respecto.

La visita recibió una atención mediática sin precedentes. Se transmitió en vivo el aterrizaje del avión privado, el recibimiento por parte de su hija Elena y del anfitrión, su amigo Pedro Campos, la visita a su nieto en pleno partido de balonmano y sus ires y venires por el club náutico de Xanxenxo.

Juan Carlos I en su primera aparición en público en España

Foto:

EFE

Según un reportaje publicado por la revista francesa París Match, en el que revela imágenes inéditas de su llegada a España, Juan Carlos fue bien recibido desde el principio.

“Aquí los controladores aéreos de Barcelona. Tenemos un mensaje para su majestad Juan Carlos: Bienvenido a casa. Estamos felices de tenerle de vuelta”, fue el mensaje que recibió el emérito por la megafonía del jet privado “puesto a su disposición por la presidencia de los Emiratos Árabes Unidos”, según dice la revista.

Luego, los presentes en su visita al club náutico, cerca de medio centenar, lo vitorearon al grito de “Viva el rey”.

Sin arrepentimiento

Mientras tanto, el resto de ciudadanos se preguntaba quién había costeado el viaje y qué tanta consciencia tenía de lo dañada que está su imagen en el país.

Ante la ausencia de señales de arrepentimiento, el gobierno socialista de Pedro Sánchez, a través de su ministro del interior, Fernando Grande-Marlaska, lamentó que se hubiera perdido una “oportunidad de oro” para dar explicaciones.

Y es que nunca antes el Ejecutivo había sido tan contundente oficialmente en contra de un miembro de la Casa Real.

La ministra portavoz del Gobierno español, Isabel Rodríguez, también lamentó que el rey haya perdido la oportunidad de pedir perdón y recalcó que, con esta actitud, solo daña su propia imagen.

🔴 DIRECTO | Isabel Rodríguez: «Ha quedado constatado que el rey emérito tuvo conductas poco ejemplares. Creemos que una persona que ha ocupado la jefatura del Estado merecería de la explicación de dichas conductas» https://t.co/2PhFPzYPmt pic.twitter.com/NgZzSqX2Om

— elDiario.es (@eldiarioes)

May 24, 2022

Tampoco tranquilizó su reunión con la familia en el Palacio de la Zarzuela, donde permaneció once horas -sin pernoctar-, en una escala previa a su regreso a Abu Dabi.

De acuerdo con el diario El Periódico, “en el Ejecutivo dan por hecho que Felipe VI habrá intentado acordar con su padre pasar más desapercibido en su siguiente visita, pero creen que no lo acatará”.

La Casa del Rey intentó mantener la mayor prudencia posible. De hecho, se presentó un fuerte contraste entre la sobreexposición previa a la reunión familiar y el silencio desde que cruzó la puerta de la sede real.

Hubo una comida familiar a la que asistieron Felipe VI y Letizia, y su hija menor, la infanta Sofía; la infanta Elena y sus hijos; y la infanta Margarita, hermana de Juan Carlos I, y su esposo, Carlos Zurita.

Juan Carlos I llega al Palacio de la Zurzuela para visitar a Felipe VI.

Foto:

EFE/ Rodrigo Jiménez

La reina Sofía, según la Casa del Rey, “no ha podido compartir el almuerzo al haber dado positivo por covid-19 a su regreso de Miami, aunque ha permanecido con el resto de la familia en el salón del almuerzo provista de la preceptiva mascarilla y las medidas de ventilación correspondientes”.

Al final de la larga jornada, un comunicado oficial se limitó a decir que los dos reyes “han mantenido un tiempo amplio de conversación sobre cuestiones familiares, así como sobre distintos acontecimientos y sus consecuencias en la sociedad española desde que el padre del Rey decidió trasladarse a Abu Dabi el 3 de agosto de 2020”.

Trascendieron algunas especulaciones: que Felipe VI le manifestó el daño que su viaje le ocasionaba a la monarquía; que la reina Sofía no quiso ver a su esposo; que le pidieron que no volviera. Lo que había sido acordado previamente es que la visita privada fuera discreta y sin mayor exposición pública.

Ni fue discreta, ni fue privada, ni estuvo al margen de los focos de la prensa, ni fuera de la atención de los ciudadanos.

Juan Carlos I ya avisó que continuará visitando España con frecuencia y se sabe que vendrá para el mundial de vela que tendrá lugar en Sanxenxo entre el 10 y el 18 de junio.

El emérito aspiraba a tomarle el pulso a la situación para medir sus próximos pasos. A juzgar por su actitud, se llevó la impresión de que, a pesar de todo lo sucedido, es aceptado en su país.

Los hechos

En 2008, durante una de las más graves crisis económicas que ha vivido España en las últimas décadas, Juan Carlos I se fue de cacería a África acompañado por su entonces amante y sufrió un accidente que lo obligó a regresar de urgencia al país.

El episodio despertó malestar entre la opinión pública, que buscaba entre los bolsillos cómo afrontar los gastos del día a día. Tuvo que pedir perdón al salir del hospital. Por eso, ahora muchos pensaban que se repetiría el acto de constricción.

Casi al mismo tiempo, su yerno, Iñaki Urdangarin, y la infanta Cristina se vieron involucrados en un caso judicial por graves delitos de corrupción.

La popularidad de Juan Carlos I se vino abajo y no tuvo más remedio que abdicar en su hijo Felipe el 2 de junio de 2014. Al poco tiempo se conoció que el rey emérito era investigado por la justicia española y suiza.

El rey emérito Juan Carlos I se encuentra en Emiratos Árabes Unidos.

Foto:

EFE

Se supo que había donado 65 millones de euros a su amante Corinna Larsen, provenientes de las comisiones recibidas por su intervención en el proyecto de construcción de una línea férrea para un tren de alta velocidad en Arabia Saudita por parte de empresas españolas.

Según dijo ella después, Juan Carlos I le había dado el regalo porque “todavía tenía la esperanza” de recuperarla.

Las autoridades fiscales abrieron una investigación y concluyeron que el rey emérito jamás había declarado ese dinero, que lo obligaba, como a todos los ciudadanos, a pagar un impuesto.

Empezaban a sonar las rejas de la cárcel cuando se descubrió que no había declarado otros fondos que recibió del empresario mexicano Allen Sanginés-Krause a través de tarjetas de crédito.

Rápidamente sus abogados, para evitar una posible prisión de su cliente, pagaron cerca de 700.000 euros a la Hacienda española y luego 4,4 millones de euros. De esta manera evitaron que al rey emérito se le acusara de un delito fiscal.

En total, se desarrollaron tres investigaciones judiciales a lo largo de los últimos años. La justicia cerró las investigaciones por formas de procedimiento o por hallarse el rey amparado constitucionalmente por la inmunidad que lo favorecía ante supuestos delitos cometidos durante su reinado.

A la ciudadanía, sin embargo, le quedó claro que las infracciones se habían cometido.
Juan Carlos I logró evadir todos los impedimentos para pasearse tranquilamente por España. Tras 654 días expatriado, y sin importarle el malestar causado con su presencia, navegó a sus anchas en su barco, que lleva el nombre paradójico de “El bribón”.

JUANITA SAMPER OSPINA
CORRESPONSAL EL TIEMPO

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