El Sevilla no titubea en su competición y se lleva la victoria ante el West Ham en la ida de los octavos de Europa League

El Sevilla no titubea en su competición y se lleva la victoria ante el West Ham en la ida de los octavos de Europa League

El Sevilla se impuso este jueves por la mínima (1-0) al West Ham en la ida de los octavos de final de la Europa League, un partido al que el conjunto hispalense llegaba con algunas bajas sensibles pero  en el que cumplió con el objetivo de seguir fiel al Ramón Sánchez-Pizjuán, donde solo ha perdido un encuentro en lo que va de temporada.

El partido arrancó con el dominio del equipo local, encargado de mover el esfércio de lado a lado ante un West Ham que prefería esperar atrás. Ese dominio no tardó en traducirse en las primeras ocasiones de gol. El primero en avisar fue Munir, a los cuatro minutos con un remate de cabeza que se marchó por el lateral derecho del arco. Al hispano-marroquí pronto se unió su compañero de selección, En-Nesiry, que buscó el gol, sin éxito, desde la frontal con un disparo bloqueado por la defensa rival.

Las sensaciones en los primeros minutos eran favorables al Sevilla, aparente dominador del juego, pero pronto el West Ham presentó sus cartas, primero con una cabalgada de Antonio que acabó con un disparo al lateral de la red, y después la primera gran ocasión del partido (10’), un remate de cabeza desde el área pequeña de Vlasic, repelido por Bono en la línea de gol.

Con el paso de los minutos se fue definiendo el guion de un partido en el que los hombres de Lopetegui buscaban monopolizar la pelota, y los de Moyes se adaptaban al devenir del juego. Con estrategias diferentes, ambos conseguían acercarse con peligro al área rival. Las más claras las firmaron Vlasic, con un latigazo raso desde la frontal que despejó Bono, y de nuevo Munir con un disparo al primer toque desde dentro del área que se marchó besando el palo.

La virtud de los locales era mover las líneas en diferentes tramos del encuentro, aplicando una estrategia más defensiva para frenar los arreones ofensivos de los hispalenses, y adelantando la presión cuando los locales bajaban las pulsaciones del encuentro. Sin embargo, esa dinámica se diluyó en los últimos minutos antes del descanso, cediendo por completo la iniciativa al Sevilla.

Tras el descanso, la primera fue para el West Ham (46’), un tiro desde la frontal detenido por Bono, quien eliminó así las dudas generadas tras acabar con molestias la primera mitad. Pese a esa primera ocasión, de nuevo eran los locales quienes dirigían a su antojo el desarrollo de la acción. Y diez minutos después – tras dos llegadas finalizadas con poca fortuna– llegó la respuesta en un cabezazo de En-Nesiry que sirvió para probar a Areola.

El aviso en ese remate fue la antesala del primer tanto, un remate a bote pronto del gran protagonista inesperado de este encuentro– al entrar en sustitución de un Rakitic que se retiró lesionado en el calentamiento–, Munir, a la falta botada por Acuña al segundo palo desde el lateral derecho. Ese gol hizo bajar algo los brazos a los londinenses, y el Sevilla disfrutó de una sucesión de ocasiones en las que pudo matar la eliminatoria.

Se esperaba una reacción desbocada de los ingleses tras recibir el gol, pero lo cierto es que tardó en deshacerse de la presión que ejercían los de Lopetegui. Poco a poco lo lograron, y el West Ham la tuvo con un disparo franco de Lanzini taponado al límite por Jesús Navas. Este tímido paso adelante de los ingleses no frenó al Sevilla en su búsqueda del segundo, y Ocampos la buscó con un disparo cruzado desde la derecha que rozó el larguero. 

Al pitido final, el Sevilla confirmó un primer paso en el camino a los cuartos, pero se marchó con la certeza de haber podido dejar resuelto el pase a una eliminatoria que con este resultado deja todo abierto para la vuelta. Además, en una tangana al borde del final, Ocampos recibió una amarilla que le impedirá vestirse de corto en Londres, una baja sensible para un conjunto muy lastrado por las lesiones.