Elecciones Dominicanas en Tiempos de Pandemia.

Ante esta situación, la República Dominicana no es la excepción, solo que el coronavirus (Covid-19) ha agarrado al país en medio de dos procesos electorales

Como en todo el mundo, desde inicios de este año 2020, hemos venido enfrentando a un enemigo silente, que no solo se ha cobrado la vida de 490,000 e infectado 9.6 millones de personas en todo el mundo, sino que también este virus ha destrozado la economía mundial, efectos los cuales ya se sienten y que por lo menos repercutirán durante los próximos 12 a 18 meses.

Ante esta situación, la República Dominicana no es la excepción, solo que el coronavirus (Covid-19) ha agarrado al país en medio de dos procesos electorales, las elecciones municipales del pasado mes de marzo (justo dos días después de su celebración, el 17 marzo se decretó la cuarentena); y las elecciones presidenciales y congresuales a celebrarse el domingo 5 de julio.

Como resultado de la crisis sanitaria y la imposibilidad de realizar las elecciones presidenciales y congresuales según manda la constitución dominicana en su artículo 209 ‘’el tercer domingo del mes de mayo’’, la Junta Central Electoral decidió escuchar las propuestas de las diferentes organizaciones políticas, y en pleno decidió posponer estas elecciones para este 5 julio y en caso de ser necesario, una segunda vuelta para el domingo 26. La mayoría de los partidos fijaron fechas entre junio y julio, otros, como es el caso del Partido Demócrata Institucional (PDI) fijaron postura de que había primero que enfrentar la crisis del coronavirus, erradicarlo y luego a través de un consenso nacional fijar una nueva fecha para el torneo electoral.

Lo que si bien es cierto, es que el deseo de cambio que tiene gran parte de la población dominicana por salir del Partido de la Liberación Dominicana (PLD), actual partido de gobierno que lleva 16 años consecutivos en el poder y ha gobernado 20 de los últimos 24 años, ha hecho que no se haya pensado en cómo frenar la pandemia sino en continuar un proceso electoral al vapor, lo que representa un grave peligro para la democracia en caso de crisis pues la Junta Central Electoral no tendrá capacidad de respuesta.

Para suerte de la oposición, el hartazgo del pueblo, el desgaste que da el poder, el desprestigio por numerosos casos de corrupción del actual gobierno y la división del PLD a la salida del ex presidente Dr. Leonel Fernández el pasado mes de Octubre formando su nuevo partido; todo esto han sido factores que han ayudado a que la oposición se haya consolidado y sus números al menos en las diferentes encuestas, estén por encima de los del partido oficialista.

Ahora bien, esto es a nivel de simpatías e intención de votos, que es como se debería de ganar las elecciones, pero estamos conscientes de que en países con una cultura clientelista como el nuestro, con intensiones no se ganan elecciones, sino con ‘’logística’’ (recursos), sembrando falsas esperanzas, con represión y con estrategias de compra de conciencias, arte en que el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) ha roto los esquemas y es quien lidera.  

Fruto a los toques de queda y a las restricciones de las fases sanitarias dictadas por el ministerio de salud y el gobierno central no hemos tenido una campaña electoral como lo manda la Ley, pues en la primera fase a las 5:00 P.M había ya que estar recluido en casa, hace apenas 3 semanas que se varió el horario para las 7 de la noche y ahora, tras el país según el gobierno haber entrado en la tercera fase de recuperación, hasta las 8:00 P.M. Todo esto sumado a las medidas de distanciamiento social, claramente han limitado las actividades políticas, perjudicando a todas las organizaciones políticas, sobre todo a los partidos emergentes, que obviamente no cuentan ni con los recursos humanos ni el capital que si cuentan los grandes partidos del sistema.

Más que allá del desenvolvimiento de las organizaciones políticas frente a esta pandemia en periodo electoral, lo que sí ha sido evidente es que la Junta Central Electoral, organismo encargado de montar las elecciones ha tenido graves problemas de recursos humanos y varios países del extranjero, como Canadá, Inglaterra y Panamá, han negado la autorización para celebrar elecciones en sus territorios por el coronavirus, mientras que Italia aún no ha respondido. La parte positiva es que Estados Unidos, España y Puerto Rico, países que concentran casi el 90% del voto del exterior, si han permitido la celebración de las elecciones dominicanas en su territorio.

Pero analizando pragmáticamente, estas elecciones en tiempos de pandemia presentan graves fallas como lo son:

  1. Las Oficinas de Coordinación de Logísticas Electorales del Exterior (OCLEE’s) no tienen todo el personal que se necesita para trabajar en las elecciones y se están dando cursos al vapor para formar funcionarios de mesa.

 

  1. En República Dominicana, de igual manera se siguen captando funcionarios de mesa ante la negativa de casi la mitad del personal en trabajar fruto de la pandemia. La calidad de los técnicos por la poca preparación es evidente que no será la mas adecuada.

 

  1. La Junta Central Electoral ha entregado el último corte del padrón electoral con miles de votantes dislocados, es decir, votantes del exterior que aparecen habilitados para votar en República Dominicana y viceversa; lo cual es un gran inconveniente pues los vuelos en el país apenas abrirán el primero de julio y la gran mayoría de esas personas no podrán votar.  

 

  1. Se espera una gran abstención de parte de la población fruto del no querer contagiarse con el coronavirus. Expertos y encuestas estiman más de un 50 de abstención.

Nosotros entendemos que todas las condiciones anteriores, acompañadas del manejo irresponsable y clientelista del gobierno central a la crisis del covid-19, evidentemente son causas detonantes para una gran crisis política y social en la República Dominicana en caso de que se intente vulnerar la voluntad popular, o, de que uno o varios de los actores no se sienta conforme con los resultados.

Más allá de lo que digan las encuestas, no se puede subestimar al oficialismo y sobre todo, debemos de estar vigilantes para cuidar la transparencia del proceso y que todos los partidos puedan competir en igualdad de condiciones, que a cada quien se le cuenten los votos, sin marrullas ni avasallamiento, como históricamente suele suceder. El 5 de julio está al doblar de la esquina, el país decidió ir a elecciones en medio de una gran crisis sanitaria, lo que nos obliga a nosotros como ciudadanos a pagar el precio, convirtiéndonos en guardianes de la democracia y así para evitar un nuevo proceso traumático para la nación.     

La República Dominicana nos pertenece a todos y es nuestro deber saber que en la democracia gana el que tiene mayoría fruto a sus propuestas (aunque en este caso es el que tiene más recursos),  por lo que hay que tener en claro que a unas elecciones se van a ganar o a perder, que al final el país debe de seguir y las organizaciones que no resultaren favorecidos con la voluntad popular, deberán de re articular sus proyectos y sus propuestas de caras al futuro, que en este caso sería para el año 2024. Por esto es muy importante que todos colaboremos siendo vigilantes para que se celebren elecciones con transparencia y evitar males mayores.