España se suma al cierre del espacio aéreo junto a Alemania, Italia, Bélgica y Francia

España se suma al cierre del espacio aéreo junto a Alemania, Italia, Bélgica y Francia

Un nuevo telón de acero se extiende por gran parte del espacio aéreo europeo tras la invasión rusa de Ucrania. Una veintena de países, entre ellos España, Francia Italia, Bélgica y Alemania, ha decidido cerrar sus cielos a las aerolíneas rusas. España lo acaba de anunciar, siguiendo así el ejemplo de numerosos países que lo han hecho entre ayer y esta mañana.

«España procederá al cierre del espacio aéreo a las aerolíneas rusas. Siguiendo las directrices de cooperación marcadas por la Unión Europea, esta medida tendrá efectos en los vuelos operados por las aerolíneas rusas que usen el espacio aéreo español», ha señalado el Ministerio de Transportes en Twitter.

Entre estas compañías está Aeroflot, la principal aerolínea del país, pero también otras como S7 Airlines. Rusia, por su parte, ha hecho lo propio con los países que han tomado esta medida y también ha cerrado su espacio aéreo a las aerolíneas procedentes de estos estados.

Desde el jueves todas las aerolíneas ya tenían prohibido sobrevolar Ucrania, pero también países como Moldavia, Bielorrusia y parte de Rusia, por motivos de seguridad. Desde ayer las restricciones a las compañías rusas como castigo por la invasión han ido en cascada: lo anunciaron ayer Alemania, Eslovenia, Lituania, Letonia y Estonia, Bulgaria, Polonia, y República Checa, y hoy se han sumado España, Francia, Italia, Bélgica, Irlanda, Finlandia, Luxemburgo, Suecia, Islandia, Austria (que no es miembro de la OTAN) y Dinamarca.

Compañías como Lufthansa o British Airways ya habían dicho que no sobrevolarán espacio ruso, al igual que Air France, que suspenderá temporalmente sus vuelos a China y Japón hasta que no encuentre rutas alternativas a sobrevolar el territorio ruso.

Letonia, Estonia y Lituania, países que precisamente están absorbiendo parte del tráfico desviado por el cierre de Ucrania, Moldavia y Bielorrusia, sólo permitirán a las aerolíneas rusas entrar en su espacio aéreo para aterrizajes de emergencia y vuelos humanitarios.

Los países Bálticos ya habían prohibido desde la primavera pasada los vuelos comerciales desde Bielorrusia después de que el presidente bielorruso ordenara desviarse a Minsk, la capital, a un avión de Ryanair que cubría la ruta Atenas-Vilna para arrestar al periodista de la oposición, Roman Protasevich.

Este cierre parcial y selectivo de parte de los cielos europeos supone un nuevo golpe para un sector aéreo que empezaba a sacar la cabeza después de dos años de pandemia. Ha sido el sector más afectado por las restricciones a la movilidad y el desplome brutal del tráfico de pasajeros.

Ahora se une la guerra, que arroja más incertidumbre a estas empresas, no sólo por todos estos cierres, sino por la posibilidad de que afecte a la demanda y caigan las reservas de cara al verano, y por la subida del precio del petróleo, que también tiene un impacto en las cuentas de resultados de unas aerolíneas que, en algunos casos, ya resisten gracias a los rescates públicos de sus respectivos gobiernos.