Esteban Ocon se convierte en un inesperado problema para Fernando Alonso y para Alpine

Ser compañero de Fernando Alonso es, dicho mal y pronto, un dolor de muelas. Salvo muy contadas excepciones, el asturiano se ha convertido en una pesadilla para los del box de al lado, no por su carácter o por una presunta falta de empatía, sino por su competitividad letal. Alonso quiere ganar a todos y el primero es el que tiene el otro coche.

Hasta el momento, Esteban Ocon era un buen compañero. No es que le deba pleitesía a Alonso, ni mucho menos, pero el respeto que se demostraron en 2021 en su primer año juntos e incluso la admiración mutua, había hecho de Alpine un remanso de paz. O eso parecía. El joven aprendía del mayor, el mayor se veía apretado por el joven… Un guión perfecto y una combinación de experiencia y talento puro que ya firmarían muchas escuderías, incluidas algunas ganadoras.

Lo ocurrido desde la vuelta 10 del GP de Arabia Saudí es algo que pocos o ninguno vio venir. Ocon se defendió de Alonso como si se estuvieran jugando el Mundial de Fórmula 1 mano a mano, cuando en realidad era un sexto puesto en la primera parte de la segunda carrera del campeonato. Y para más inri, contra su propio compañero, que venía en un ritmo superior y que podría haber tirado de él hacia arriba.

La cara de Otmar Szafnauer lo resumía todo: ¿qué estaba haciendo Ocon?

Ocon ha conocido a Alonso por las buenas hasta ahora. Quizá con la edad se haya atemperado, pero hace no mucho no habría consentido semejante actitud. No porque se crea superior (en 2021 lo fue, pese a que su compañero ganó una carrera), sino porque entiende que el bien del equipo prima sobre el interés particular.

Alpine tiene un buen melón si esta va a ser la tónica a partir de ahora. Ocon ya demostró en el pasado que lo de la disciplina de equipo no es su fuerte: Sergio Pérez lo sufrió cuando ambos estaban en Force India (también con un coche rosa) y la situación se hizo bastante compleja de manejar.

El relato de lo ocurrido desde Alpine es que ambos dieron espectáculo y que se respetaron notablemente «La pelea con Fernando fue bonita. Fue un pilotaje duro, justo, rueda a rueda, que me recordó los días de karting. Con estos coches, realmente se puede correr y seguir a otro, lo cual es bueno para el deporte», relató Ocon en declaraciones ofrecidas por el equipo. «La batalla con Esteban en la pista fue justa, siempre nos respetamos ahí fuera», terció Alonso en las palabras de la nota de prensa, si bien antes había dicho que eso les había hecho perder tiempo.

En cualquier caso, parece que se ha abierto una espita que puede ser compleja de cerrar. Szafnauer, Laurent Rossi y los demás gerifaltes de Alpine tendrán que llamar al orden al piloto francés cuanto antes si no quieren que el trabajo de tantos meses se vaya al traste. 

Porque lo que este domingo fue una sana pelea de tú a tú, pronto puede derivarse en un pique mucho más serio. Alonso no es de los que olvida fácilmente, y Ocon debería tenerlo muy claro. Por su bien, quizá no le compense encender los ánimos del bicampeón español, que puede pasar de ser un amigo y mentor a su peor pesadilla.