Fentanilo y armas de fuego causan récords de muertes en Estados Unidos

Fentanilo y armas de fuego causan récords de muertes en Estados Unidos

Esta semana se dieron a conocer de manera pública dos nuevos récords alcanzados por Estados Unidos en los años recientes y que, desafortunadamente, no son nada halagadores.

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Si bien los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades de Estados Unidos (CDC, por su sigla en inglés) se han robado los titulares con noticias asociadas a la pandemia del covid-19, esta semana sus científicos y expertos les apuntaron a otros dos dramas –mucho más silenciosos– que vienen estrangulando al país desde hace dos años: las muertes por sobredosis de drogas y los asesinatos con armas de fuego. 

En dos informes separados, el organismo presentó estadísticas correspondientes al 2020 y el 2021 que dan cuenta de históricos y alarmantes incrementos en ambos frentes a lo largo de un periodo muy corto de tiempo. 

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De acuerdo con las cifras publicadas por los CDC, en el 2021 fallecieron casi 108.000 personas en Estados Unidos por abuso de drogas, lo que representa un incremento del 15 por ciento comparado con lo ocurrido en 2020, año en el que de por sí se superaron todas las marcas históricas (91.600). 

De acuerdo con las cifras publicadas por los CDC, en el 2021 fallecieron casi 108.000 personas en Estados Unidos por abuso de drogas

Es decir, desde el 2019, cuando murieron unas 70.000 personas de esta manera, al 2021, se presentó un escalofriante aumento del 45 por ciento. “Esto, sin duda, es la continuación de una terrible tendencia. Las tasas ya venían creciendo desde hace décadas, pero desde la aparición del covid-19 se han disparado”, dijo Nora Volkow, directora del Instituto Nacional para el Abuso de Drogas al presentar el informe junto a los CDC. 

Los expertos apuntan a diversas causas. Entre ellas, el efecto psicológico que produjeron los largos meses de distanciamiento social, la ausencia de grupos de apoyo, al igual que los tipos de medicinas que se usan para contrarrestar una sobredosis.

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Pero, sin lugar a dudas, la mayor de ellas es la irrupción del fentanilo en el mercado ilegal de estupefacientes. Producido en China, y en gran parte sintetizado en México, el fentanilo es hasta cien veces más potente que la morfina. 

De hecho, según las cifras, el 70 por ciento de las muertes que se registraron el año pasado por abuso de drogas involucraron fentanilo o un mezcla con esta sustancia.
Según las autoridades, desde hace un tiempo viene registrándose una peligrosa tendencia en la que se mezclan en una misma dosis fentanilo –opioide que deprime el sistema nervioso– con metanfetamina o cocaína, ambos estimulantes. 

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En Estados Unidos es común encontrar lo que se conoce como speedballs o goofballs –uso combinado de heroína y cocaína– y que suele ser fácil de mezclar sin la mínima sospecha dado que se trata de polvos blancos. Así mismo, muchos traficantes, al parecer, están usando el fentanilo, que es muy barato, para la producción de pastillas que venden en el mercado negro como xanax o oxycodona, dos medicamentos que se suministran bajo prescripción médica y que producen un efecto similar a los estupefacientes mencionados. 

No obstante, dada la alta potencia del fentanilo en dosis mínimas y el poco rigor de los traficantes al producirlas, las posibilidades de una sobredosis no intencionadas son muy altas. Muchos de los fallecidos, de hecho, ni siquiera sabían que estaban consumiendo esta sustancia. 

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Dada la alta potencia del fentanilo en dosis mínimas y el poco rigor de los traficantes al producirlas, las posibilidades de una sobredosis no intencionadas son muy altas

“Se está presentando una epidemia de drogas sintéticas entrelazadas que nunca habíamos visto. Eso sumado a que no teníamos registro de una droga tan poderosa como el fentanilo mezclada con algo tan potente como la metanfetamina, cuya pureza es cada vez más alta”, afirmó por su parte Dan Ciccarone, profesor de la Universidad de California que se especializa en los mercados de drogas en Estados Unidos y quien asegura que es una dinámica “muy peligrosa”. 

Hace poco, la Casa Blanca presentó su primera estrategia nacional para el control de las drogas con el énfasis puesto en frenar la epidemia. La novedad del plan es que, por primera vez en décadas, se enfoca en la reducción del daño y el acceso a sustancias como el naloxone, que es una especie de antídoto contra los opiáceos. 

Pero el camino para contrarresta esta pandemia paralela, silenciosa y muy peligrosa, no se ve nada fácil. Y si bien todavía no hay datos oficiales del 2022, las estadísticas apuntan a que el problema seguirá creciendo, presumiblemente de manera desbordada. 

“No veremos un retroceso de esto en el corto plazo porque tanto las redes de distribución como las adicciones que producen el consumo de estas sustancias se van incorporando en las comunidades. Así ya no existan las restricciones del comienzo de la pandemia que causaron muchas de estas muertes, las redes y adictos que se crearon en ese lapso continúan”, sostiene a su vez Katherine Keyes, profesora en psicología en Columbia University. 

Armas de fuego, en aumento

En el caso de las muertes por armas de fuego, el panorama no es mejor que las muertes por abuso de drogas. De acuerdo con los CDC, en el 2020 se presentaron 19.350 asesinatos por esta vía, un incremento del 35 por ciento comparado con el año el 2019, siendo la cifra más alta en 25 años en Estados Unidos. 

De acuerdo con los CDC, en el 2020 se presentaron 19.350 asesinatos por esta vía, un incremento del 35 por ciento comparado con el año el 2019, siendo la cifra más alta en 25 años en Estados Unidos

La tasa de homicidios se situó en 6,1 por cada 100.000 habitantes hace dos años y la proporción de homicidios aumentó considerablemente entre hombres, adolescentes y adultos jóvenes, procedentes de comunidades afroestadounidenses e indígenas americanos. 

Aunque el nuevo informe de los CDC no incluye aún los datos del 2021, organizaciones como The Gun Violence, y otras que se dedican a monitorear este fenómeno, ponen la cifra del año pasado en más de 20.000 muertos. Es decir, otro nuevo récord al ya mencionado. 

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Según Debra Houry, directora adjunta de los CDC, este tipo de violencia ya es considerado como un problema de salud pública para el país y de allí el papel que juegan los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades en las estadísticas.
De acuerdo con la funcionaria, el 79 por ciento de todos los homicidios en EE. UU. y el 53 por ciento de los suicidios en 2020 se produjeron con armas de fuego. 

Como en el caso de las sobredosis de drogas, no hay una causa única para los incrementos. Pero Tom Simon, director asociado de los CDC, responsable de la División de Prevención de la Violencia y otro de los autores del reporte, tiene la certeza de que la pandemia agudizó estos problemas ya existentes sumado a que creó otros, entre ellos el estrés, el aislamiento social, los problemas económicos o la inestabilidad en los hogares, sobre todo entre las comunidades más pobres y las minorías raciales. 

Por supuesto, la gran cantidad de armas que ya de por sí existe entre la población estadounidense es otro factor relevante. Algo que también se ha disparado de manera acelerada durante los años de pandemia. 

En el 2021, de acuerdo con SafeHome, se vendieron casi 19 millones de armas, la segunda cifra más alta de las dos últimas dos décadas y solo superada por las ventas del 2020 (21,5 millones). Que se suman a las casi 400 millones que ya existen entre la población civil, que se estiman en más de una por habitante en el país.

SERGIO GÓMEZ MASERI 
Corresponsal de EL TIEMPO – Washington
En Twitter: @sergom68

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