Gibraltar, de paraíso fiscal a centro de negociación de criptomonedas

Gibraltar, de paraíso fiscal a centro de negociación de criptomonedas

La Bolsa de Valores de Gibraltar lleva un par de meses estudiando una operación corporativa que podría tener alcance mundial: convertirse en el primer mercado de valores que negociara a la vez activos reales, como los bonos, con criptomonedas, según informa el diario británico The Guardian. Las autoridades de la colonia están estudiando una propuesta de la firma de blockchain Valereum para comprar ese mercado el próximo año, con objeto de convertir la Bolsa gibraltareña en la primera que negociara monedas como ethereum o bitcoin, con, por ejemplo bonos del Tesoro británico.

Las autoridades gibraltareñas han acogido con optimismo la propuesta, aunque entrar en el mundo de las criptomonedas pueda hacer retroceder a la colonia en su afán por deshacerse de su vitola de paraíso fiscal. Albert Isola, ministro de Servicios Digitales, Financieros y Servicios Públicos de Gibraltar, señaló al diario británico que «si quisieras hacer cosas malas en criptomonedas no irías a Gibraltar, porque las empresas aquí tienen licencia y están reguladas». Precisamente, según las autoridades financieras del territorio británico, la introducción de la regulación de criptoactivos está teniendo un efecto rechazo: erradicar a los malos actores y brindar seguridad a los inversores.

El regulador de Gibraltar ha otorgado licencias hasta ahora a 14 empresas de criptomonedas y blockchain, lo que en su momento atrajo la atención del ex presidente de Sirius Minerals y presidente de Valereum, Richard Poulden, quien eligió Gibraltar como la sede real para su proyecto de creación de una Bolsa de criptomonedas. Se trata de posicionarse con ventaja competitiva en un mercado que vale alrededor de 3,6 billones de dólares (unos 3,1 billones de euros) aproximadamente el valor conjunto de todas las empresas que cotizan en la Bolsa de Londres. Valereum, que tiene su sede en Gibraltar y su negocio se centra en proporcionar tecnología para vincular las principales monedas convencionales, como la libra y el dólar, con criptoactivos.

La escasa regulación y la mala reputación del sistema financiero gibraltareño ha puesto en guardia a reguladores de todo el mundo. «La reacción instintiva de cualquier analista cuando hablamos de innovaciones basadas en blockchain, particularmente cuando se trata de una jurisdicción pequeña como Gibraltar, es ‘Dios mío, riesgo, alarma y todo lo demás’», ha señalado Tom Keatinge. director del Centro de Estudios de Seguridad y Delitos Financieros en Londres, a The Guardian. «Creo que es muy importante entender la capacidad de la jurisdicción antes de asustarse. De todas las jurisdicciones pequeñas del planeta, la que ha invertido más tiempo y esfuerzo en comprender la oportunidad que representa la cadena de bloques es Gibraltar».

«No entiendo cómo puede haber un mayor riesgo en Gibraltar, cuando hoy puede ir a cualquier otro país europeo y hacer exactamente el mismo negocio sin ser supervisado, sin licencia y sin estar regulado. ¿Cómo podemos estar más expuestos si precisamente estamos regulando esos activos? Es todo lo contrario», manifiesta Isola. El regulador gibraltareño añade que en los últimos tres años la colonia sólo ha aprobado solicitudes de 14 empresas, lo que indica el «rigor del esquema de licencias. No es una fiebre del oro». concluye.

Con todo, cuando cuando países como China o el propio Estados Unidos se han opuesto a las inversiones en criptoactivos, que Gibraltar, que apenas tiene capacidad de supervisión, se lance a ello y sea apoyado por una empresa como Valereum levanta suspicacias, aunque Poulden se defiende diciendo que para la supervisión de la negociación de los criptoactivos no hacen falta las personas -Gibraltar cuenta con tres funcionarios para esa labor- no hacen falta las personas, sino que basta con una buena tecnología.

A pesar del cierto optimismo que respiran tanto las autoridades económicas del Peñón como los directivos de Valereum, el proceso requeriría una profunda reestructuración del organismo y de los procesos de regulación, algo que se presenta extremadamente complicado con los medios reales que tiene la colonia.

La aprobación legal de empresas de negociación de criptomonedas que incluso sin saberlo sus promotores albergan a lavadores de dinero, financiadores del terrorismo, fugitivos y otros delincuentes financieros podría dar lugar a sanciones contra Gibraltar por parte de países como los propios Estados Unidos.

El Grupo de Acción Financiera Internacional, organismo de control mundial del lavado de dinero y la financiación del terrorismo creado en 1989, también podría poner en el punto de mira de nuevo a Gibraltar e incluirlo en una nueva lista de territorios de dudosa limpieza financiera, lo que tal y como están las cosas ahora, podría suponer la ruina para la economía del territorio porque obligaría a los países miembros de esa organización a cortar los lazos comerciales con la colonia. Y lo peor sería que Gibraltar fuese conocido como el paraíso de las criptomonedas, donde acudieran aquellos inversores que quieren mantenerse alejados de los reguladores tradicionales.