Hacienda descarta adaptar el IRPF a la inflación y los contribuyentes sufrirán una subida de impuestos encubierta

Hacienda descarta adaptar el IRPF a la inflación y los contribuyentes sufrirán una subida de impuestos encubierta

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Los contribuyentes sufrirán este año una subida fiscal encubierta. Hacienda descarta adaptar el Impuesto sobre la Renta (IRFP) al notable incremento de la inflación y, como consecuencia, los salarios que se actualicen al alza tendrán que tributar más por esta figura. Ese incremento, además, se producirá sin que haya ganancia de poder adquisitivo, o incluso, con una pérdida en caso de que el incremento no alcance la inflación media, que en 2021 fue del 3,1%.

Es lo que se denomina progresividad en frío, y para evitarlo Hacienda tiene la potestad de deflactar la tarifa y mínimos personales. Desde la oposición ya se ha pedido al departamento de María Jesús Montero que lo haga, y Ciudadanos incluso presentó ayer una proposición no de ley (PNL) exigiendo esto mismo.

«Muchos contribuyentes por efecto de la variación nominal de sus ingresos, sin haber aumentado realmente su capacidad económica, están pagando hoy por un tipo impositivo superior al que debieran«, apunta la formación en la PNL firmada por Edmundo Bal, y en la que «se insta al Gobierno a deflactar la tarifadel Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas, con el fin de ajustar los tramos de la escala de dicho impuesto a la evolución de la inflación y a la capacidad económica real de los contribuyentes».

Pero Hacienda no va llevar a cabo una medida de este tipo. Fuentes del Ministerio así lo señalan a EL MUNDO, y recuerdan que cualquier decisión en el ámbito fiscal se tomará a partir de lo que recomienden los expertos en el informe que deben entregar antes de que acabe el presente mes de febrero. Por lo tanto, serán ya 14 los años que habrán transcurrido desde que en 2008 se deflactó el IRPF por última vez.

Para Ciudadanos esta decisión «va en contra del mandato constitucional de que el sistema tributario debe atender al principio de capacidad económica, al aumentar el tipo impositivo efectivo del contribuyente sin que este realmente haya aumentado sus ingresos en términos reales». En su propuesta, el partido de Inés Arrimadas propone que las bases pasen de 12.450 euros a 14.044 euros; de 20.200 euros a 22.786 euros; de 35.200 euros a 39.706 euros; de 60.000 euros a 67.680 euros; y de 300.000 a 338.400 euros.

Se trata de cambiar los umbrales vigentes por otros deflactados conforme al IPC acumulado desde enero de 2015, última vez que se deflactaron, hasta diciembre de 2021, que sería equivalente al 12,8%. Un cambio de este tipo supondría un ahorro fiscal para todos los contribuyentes a partir de 12.000 euros de ingresos, con un impacto cada vez mayor a medida que aumentan los tramos.

«Hoy, a causa de la inflación, una misma cantidad nominal de dinero implica menos capacidad económica que años atrás. Dado este contexto, sin embargo, los poderes públicos no están haciendo todo lo necesario para adaptarse al cambio del nivel de precios. Este es el caso de la normativa tributaria, entre la que destaca, por su impacto directo sobre la renta disponible de los hogares, la ley del Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas», apuntan.

También Daniel Lacalle, portavoz económico del PP, ha denunciado en numerosas ocasiones el impacto que tiene el no deflactar el IRPF, y en declaraciones a este periódico afirma es «una subida de impuestos encubierta y profundamente regresiva ya que ahoga aún mas a unos trabajadores que han perdido más poder adquisitivo en 2021 que en ningún año de los últimos 20». «El Gobierno se lucra por la inflación de manera doble. Ha subido los impuestos indirectos que son los más regresivos y no deflacta los impuestos monetarios«, añade.

Lo cierto es que la recaudación de la Agencia Tributaria cerró el año 2021 en el récord de 220.000 millones de euros, gracias precisamente a los ingresos procedentes del IRPF, de 94.546 millones de euros, aportados principalmente por las clases medias y bajas.

Para 2022, se espera que este tributo bata el récord de los 100.000 millones, animado por el buen comportamiento del empleo y la presión de la inflación en los salarios, más aún tras la nueva subida del Salario Mínimo Interprofesional a 1.000 euros que generará un «efecto arrastre» sobre otras nóminas. Esto, a su vez, provoca cambios de tramo en el IRPF y más recaudación para Hacienda.

Las subidas salariales que se han producido hasta la fecha no son suficientes para aplacar la subida de la inflación, que se sitúa en el 6% en enero de 2022 y cerró 2021 con un incremento promedio del 3,1%. Para este año, se espera un alza aún superior hasta el entorno del 4% en media, lo que condenará a los trabajadores a una nueva pérdida de poder adquisitivo.

El año pasado, los trabajadores españoles ya sufrieron la mayor pérdida de poder adquisitivo de al menos los últimos 20 años, porque sus sueldos subieron en media un 1,47%. En lo que va de 2022 sólo se ha firmado un convenio colectivo, de una empresa, en el que ya se recoge una subida salarial del 6%, según la Encuesta de Convenios Colectivos de Trabajo del Ministerio. Es pronto para saber si esta tendencia se mantendrá a lo largo del año pero, de ser así, despertará los temores de una espiral inflacionista.