‘Hay un desmantelamiento deliberado de la democracia en América Latina’

‘Hay un desmantelamiento deliberado de la democracia en América Latina’

Aunque lo único latino que tiene Rebecca Bill Chávez es su apellido —que le debe a su esposo—, ha dedicado toda su carrera al estudio de una región que le apasiona como ninguna otra. Nacida en Texas, Bill Chávez acaba de ser nombrada como la nueve presidenta del Diálogo Interamericano, uno de los centros de pensamiento más importantes en Estados Unidos y cuyo trabajo de décadas se ha enfocado en construir puentes de entendimiento en el Hemisferio Occidental.

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Politóloga con énfasis en relaciones internacionales de la Universidad de Stanford y Princeton, Bill Chávez también cuenta con una larga trayectoria en el servicio público, donde actuó como subsecretaria de Defensa para el Hemisferio Occidental durante la administración de Barack Obama.

A partir de mañana, Rebecca Bill Chávez reemplaza a Michael Shifter, un viejo conocido de Colombia que encabezó el Diálogo por los últimos 12 años. En entrevista con EL TIEMPO, la nueva presidenta advierte que en la región se está presentando “un desmantelamiento deliberado de la democracia” que preocupa y debe ser central en la próxima Cumbre de las Américas.

Primera mujer presidenta en la historia del Diálogo…

Como académica y servidora pública creo que tener a más mujeres en posiciones de poder es crítico y me enorgullece ser la primera. Los temas de género en la región son muy importantes y espero ser un ejemplo. Soy mentora de jóvenes mujeres y creo que hay que construir un camino para ellas, son las líderes del futuro y hay que ofrecerles oportunidades.

Rebecca Bill Chávez, presidenta del Diálogo Interamericano.

Foto:

Cortesía Diálogo Interamericano

¿Cuáles cree usted que son hoy día los ejes y retos de las relaciones entre Estados Unidos y América Latina?

Creo que la Cumbre de las Américas en junio ofrece una gran oportunidad para concentrarnos en estos temas. Me hace pensar en la primera Cumbre, también en EE.UU., en 1994 y cómo se veía ese momento como uno de grandes oportunidades. Se hablaba de una zona de libre comercio para la región, la democracia estaba en ascenso. Fue un momento de mucho optimismo, de cómo la prosperidad económica podía reducir la desigualdad. Hoy estamos en una posición donde la democracia parece estar retrocediendo en la región y EE. UU. también debilidad en este frente. La pandemia ha devastado la región, además el grave impacto del cambio climático y la migración son retos muy serios. Pero ninguno se puede enfrentar en solitario. Un enfoque unilateral no funciona. Son temas que trascienden las fronteras y por lo tanto hay que unirse para buscar soluciones multilaterales por vías de cooperación.

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¿Qué efecto tiene la invasión de Rusia en Ucrania en las relaciones dentro de América? ¿Estamos ante el inicio de otra Guerra Fría?

Usted menciona la Guerra Fría y creo que existe una preocupación latente por el rol de actores externos como Rusia y China. Uno de los errores de la administración Trump fue presionar para que los países tuvieran que tomar una decisión. O estás conmigo o con China, pero sin ofrecer alternativas. Para evitar esta mentalidad de Guerra Fría hay que ofrecer alternativas. Como el Build Back Better, la iniciativa de Joe Biden, o el near shoring (favorecer la proximidad geográfica). La mejor respuesta frente a estos actores externos es ser un socio confiable, creíble, que ofrece oportunidades. Pero necesitamos recursos, hay que invertir en nuestro hemisferio.

“Hay cierto malestar entre la población contra la democracia por no haber cumplido con sus promesas, y eso ha dado espacio para que surjan este tipo de líderes autoritarios (…)

Lo cierto es que la guerra ha cambiado las prioridades de Biden y de EE. UU. Se teme que el conflicto concentré toda la energía de la administración en Europa y descuide a la región…

Lo que sucede es muy importante. Pero me preocupa que estemos tan concentrados en lo que pasa en Europa. Hay una tendencia histórica en EE. UU. de tener políticas reactivas hacia la región, vamos de crisis en crisis sin tener una aproximación holística. Y lo que espero es que la administración aproveche esta Cumbre (de las Américas) para desarrollar esa estrategia.

La nueva presidenta del Diálogo Interamericano advirtió sobre tres regímenes en América Latina, entre ellos el de Nayib Bukele, en El Salvador.

Foto:

EFE/ Rodrigo Sura

El tema de la migración es uno de los temas más explosivos en EE. UU. ¿Qué puede hacer Biden para unir a las fuerzas demócratas frente al duro panorama?

Esa es la pregunta del millón. Especialmente ahora que se avecinan las elecciones de mitad de término. Este es un tema que preocupa a la gente y ese sentimiento antimigrante es real. Pero hace poco fui a la frontera y allí se ve el drama humano. Es descorazonador. Miles de personas intentando ingresar y expuestas a los peores abusos. Este no es un tema nuevo y hasta que no hagamos una reforma integral al sistema migratorio seguirá siendo un problema. Al mismo tiempo hay que atacar las raíces del problema: promover el desarrollo en los países de donde salen los migrantes para que no tengan que irse, porque esa es la solución a largo plazo. Creo que Biden tiene un equipo que está trabajando en eso y da algo de esperanza, pero los resultados no serán de la noche a la mañana.

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¿Qué recomendaría en el caso Venezuela?

La estrategia no ha funcionado, eso es claro. Biden habla de una estrategia para Venezuela pero aún no la he visto. Apoyo el nombramiento de un enviado especial para el país porque muestra que es un tema importante. Como lo es ayudar a resolver el drama de los más de seis millones de venezolano que han abandonado el país. Hay que apoyar más a los países que los están albergando y eso debe ser parte de esta estrategia holística de la que le hablo. Biden, como el multilateralista que es, puede mover al mundo en esta dirección. No es fácil ahora que todo se concentra en Ucrania, pero no nos podemos olvidarnos de este drama aún más cercano. Maduro es un hampón y es el centro de este desastre humanitario. Creo que son muy importantes los esfuerzos que se hacen para regresar a la mesa de negociación. Pero también sé que Maduro ha usado esto antes para dilatar las cosas, por eso cualquier decisión sobre el levantamiento de sanciones debe depender de que se tomen pasos concretos.

Muchos en la región vieron como una movida cínica que se hablara de levantar la sanciones sobre Venezuela para compensar las necesidades energéticas por cuenta del conflicto. ¿Cree que eso fue un error?

Creo que eso se ejecutó de mala manera. Primero, se dijo que habían enviado a alguien a Venezuela para hablar de rehenes, de reactivación de negociaciones y de petróleo. Pero luego eliminaron el tema del petróleo y no he visto una explicación coherente. Debe haber un mensaje claro. Además, si el petróleo fuera una razón, sería absurda porque la industria petrolera venezolana está por el piso y no ofrece una solución para la actual crisis energética.

La región enfrenta una consolidación de regímenes autocráticos que erosionan los pilares de la democracia. ¿A qué lo atribuye?

Creo que lo que estamos viendo es que hay un desmantelamiento deliberado de la democracia en la región. Tenemos tres países con regímenes autoritarios plenos y otros países como El Salvador, con Bukele, donde se están eliminando gradualmente la autonomía de las instituciones democráticas, las cortes, la sociedad civil, los medios. Y hay cierto malestar entre la población contra la democracia por no haber cumplido con sus promesas y eso ha dado espacio para que surjan este tipo de líderes. Es algo que preocupa muchísimo. Otro ejemplo es México. A mi me complace mucho que el tema de la defensa de la democracia sea un pilar en la agenda de Biden, pero creo que debemos ser consecuentes. La administración tiene que exponer lo que viene haciendo el presidente Manuel López Obrador, porque en México se están viendo todos los signos de países que han caminado por este sendero. Es casi como si se hubiese creado un guión donde un líder asciende a través de elecciones libres, pero luego va eliminado los controles a su poder. Debemos darle prioridad a este tema tanto en EE.UU. como en la región. Es uno de los grandes retos.

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Como en EE. UU., América Latina también sufre un fenómeno de polarización política. ¿Cuál es el riesgo de avanzar por ese rumbo?

EE. UU. debe hablar de esto con humildad, por que nosotros tenemos problemas parecidos. Yo misma estoy preocupada por nuestras instituciones democráticas, que siempre pensé eran muy sólidas. Una vez se arranca por este camino es muy difícil dar marcha atrás. Pero hay que ser consistente. Y eso fue algo que no pasó bajó Donald Trump. Hay que tener credibilidad a la hora de denunciar.

¿Cuál es su perspectiva sobre las próximas elecciones presidenciales en Colombia?

No sabemos cuál será el resultado y nadie debe intervenir. Pienso que Colombia tendrá unas elecciones justas y libres. Si gana (Gustavo) Petro, EE. UU. tendrá que lidiar con eso. Hay cosas en el pasado de él que preocupan pero también sé que a lo largo de la historia han surgido líderes de izquierda de ese molde que quisimos tachar, pero cuando llegaron al poder se comportaron de otra forma. Colombia es y seguirá siendo un aliado clave. No digo que no existan preocupaciones o que no sean válidas. pero si gana hay que buscar áreas de interés comunes.

SERGIO GÓMEZ MASERI
CORRESPONSAL DE EL TIEMPO
WASHINGTON

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