Hitler tenía un grupo de catadores: así era su trabajo

Hitler tenía un grupo de catadores: así era su trabajo

El presidente ruso, Vladimir Putin, se disculpó este jueves ante el primer ministro israelí, Naftali Bennett, por declaraciones de su canciller, quien dijo que Adolf Hitler tenía «sangre judía», informó el gobierno de Israel.

El primer ministro aceptó las disculpas del presidente Putin por los comentarios de [Serguéi] Lavrov y le agradeció haber aclarado su postura sobre el pueblo judío y la memoria del Holocausto», señaló el comunicado israelí.

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Lavrov afirmó el domingo pasado que el hecho de que el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski, fuera de origen judío no le impedía dirigir un régimen «neonazi», como lo define Rusia, que usó ese argumento para invadir Ucrania en febrero.

Comida y bombardeos

El nombre de Hitler volvió a sonar, pero hace algunos días se conoció un tema interesante. Hitler’s Tasters es un nuevo espectáculo que se presenta en Theatre Row, que está inspirado en una de esas historias de la guerra alemana.
“Mujeres jóvenes, obligadas a estar juntas en una habitación, sin nada más que las distraiga excepto el hecho de que podrían morir en cada comida”, dijo The Post sobre la dramaturga Michelle Kholos Brooks.

Y agregó: “Justo cuando crees que has escuchado todas las malditas cosas horribles sobre Hitler”.

Adolfo Hitler

Foto:

AFP

En el 2014 falleció Margot Wölk, cuyo apartamento de sus padres fue destruido por un bombardeo aliado en Berlín. Ella salió de allí y vivió en lo que ahora se llama Parcz, Polonia.

Creyó que su esposo, Karl, había muerto en guerra y fue elegida para ser una de las catadoras en el cuartel general de los nazis en el Frente Oriental.

Duras confesiones

La contratación se dio porque se supo que los ingleses tratarían de envenenar a Hitler. “La comida estuvo buena, muy buena”, señaló Wölk al periódico alemán Der Spiegel.

“Las mejores verduras, espárragos, morrones, todo lo que te puedas imaginar y siempre con una guarnición de arroz o pasta”, señaló.

«Solíamos llorar como perros porque estábamos muy contentos de haber sobrevivido».

Y agregó: “Algunas de las niñas comenzaron a derramar lágrimas cuando comenzaron a comer porque tenían mucho miedo. Tuvimos que comerlo todo. Luego tuvimos que esperar una hora, y cada vez teníamos miedo de que nos íbamos a enfermar. Solíamos llorar como perros porque estábamos muy contentos de haber sobrevivido”.

Trabajaron cerca a Hitler, pero nunca lo vieron. Ella se enteró, tiempo después, que gracias al traslado suyo a Berlín, pues los soviéticos estaban a punto de invadir, le salvó la vida, porque los otros catadores fueron asesinados en combates.

Pero no se salvó de los peligros. Contó que una vez llegó a Berlín los soviéticos la violaron durante 14 días. Fue tan fuerte el trato que no pudo tener hijos.

“No perdí el humor. Ese siempre fue mi truco para sobrevivir”, dijo antes de morir.
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