Iberdrola advierte de que los nuevos planes hidrológicos reducirán la producción hidroeléctrica

Iberdrola advierte de que los nuevos planes hidrológicos reducirán la producción hidroeléctrica

Que la producción de energía hidroeléctrica debe ajustarse al cambio climático y ser compatible con el resto de los usos del agua es una transformación cada vez más cercana. Tras los vaciados repentinos que Iberdrola y Naturgy realizaron este verano en seis embalses, provocando diversos problemas para los vecinos y el entorno, el Ministerio para la Transición Ecológica movió ficha. Su titular, la ministra Teresa Ribera, modificó la Ley de Aguas en septiembre y redujo el margen de acción de las eléctricas obligando a establecer en los nuevos planes hidrológicos unos criterios de «explotación racional» del agua en los embalses.

La nueva redacción de la norma dicta que los organismos de cuenca fijen anualmente en dichos planes «un régimen mínimo y máximo de caudales» a desembalsar y otra serie de condicionantes. Todas ellas orientadas a evitar «indeseados efectos ambientales sobre la fauna y la flora» y a hacer «compatible el desarrollo de actividades económicas» de los municipios ribereños.

Para Enrique Sola, director de Generación Hidroeléctrica de Iberdrola, esto podría suponer una reducción de la producción hidroeléctrica, tecnología que actualmente genera entorno al 12% del consumo energético de España al año. A preguntas de EL MUNDO en un encuentro con periodistas celebrado en Valladolid, Sola ha señalado que «puede haber alguna afección», pero que Iberdrola está negociando para que sea «mínima». «Estamos trabajando en llegar a acuerdos con todas las confederaciones para que se puedan evitar polémicas o malentendidos», ha añadido.

Pero ¿por qué tanta confusión con los límites de usos del agua en los embalses hidroeléctricos? El problema recae, por una parte, en unos títulos concesionales del siglo pasado con unas restricciones poco claras y, por otra, en la reducción del agua disponible como consecuencia del cambio climático. Un escenario que prevía el Plan Nacional Integrado de Energía y Clima (PNIEC) del Ministerio para la Transición Ecológica y que ya está aquí.

La reducción de las precipitaciones y el aumento de las temperaturas hacen mella en los embalses españoles, sin descontar la demanda de agua creciente del regadío. Este verano, coincidiendo con los vaciados, los embalses rozaron su peor nivel de agua en diez años y actualmente siguen por debajo de las cifras de periodos anteriores. Todo ello a pesar de las lluvias torrenciales e inundaciones cada vez más frecuentes, como las de los últimos días en el Ebro.

Los últimos datos del ministerio reflejan que los embalses almacenan 23.482 hm3 y están al 41,8% de su capacidad. Hace exactamente un año estaban un 7% más llenos y hace diez tenían, de media, un 12,6% más de agua. Aunque hay diferencias notables entre el norte y el sur del país: mientras la Cuenca Mediterránea Andaluza, la del Guadiana y la del Segura siguen reduciendo sus reservas (algo llamativo en una época de lluvias como la actual) las cuencas del norte, como las del Ebro, el Duero o el Cantábrico, las aumentan.

Desde Iberdrola reconocen que en España ya no se pueden construir más grandes presas porque «no hay emplazamientos», pero señalan que las centrales hidroeléctricas reversibles y de bombeo sí pueden tener desarrollo en los próximos años porque funcionan como sistemas de almacenamiento de energía similares a las baterías. «El PNIEC prevé 3.500 MW de hidráulica de bombeo para 2030″, ha afirmado Sola, y ha adelantado que la compañía plantea construir unas cinco o seis de este tipo en la próxima década aprovechando las infraestructuras de los aprovechamientos hidroeléctricos existentes. Aprovechamientos que tienen fecha de caducidad en las próximas décadas y tras la cual deben volver al Estado, según contemplan los propios títulos concesionales.