Identifican el primer caso conocido de un dinosaurio saurópodo que padeció una infección respiratoria parecida a una gripe

Identifican el primer caso conocido de un dinosaurio saurópodo que padeció una infección respiratoria parecida a una gripe

La infección afectó al tracto respiratorio y alteró los huesos del diplodócido, un enorme dinosaurio herbívoro que vivió hace unos 150 millones de años.

Un grupo de investigadores de instituciones científicas de EE.UU. y Canadá descubrió la primera evidencia de una infección respiratoria observada en los restos fosilizados de un dinosaurio que vivió hace casi 150 millones de años.

Los científicos llegaron a esta conclusión tras examinar los restos de un diplodócido, un dinosaurio saurópodo herbívoro de cuello largo, que fueron recolectados en 1990 en la formación Morrison, en el suroeste del estado Montana.

Los fósiles del dinosaurio, apodado Dolly, datan del período Jurásico Tardío de la era Mesozoica y presentan indicios de una infección en el área de las vértebras del cuello. El animal, de unos 18 metros de largo y un peso estimado de entre 4 y 5 toneladas, murió entre los 15 y 20 años de edad, precisan los científicos en su estudio ‘La primera aparición de una infección respiratoria de estilo aviar en un dinosaurio no aviar’, publicado en Scientific Report.

La investigación, dirigida por Cary Woodruff, del Museo de Dinosaurios de Great Plains, en Montana, identificó unos espolones óseos (protuberancias que aparecen a lo largo de los bordes de los huesos) anormales y no detectados anteriormente que tenían una forma y textura inusuales.

El sistema respiratorio de los saurópodos era marcadamente diferente a lo que estamos acostumbrados: el funcionamiento de sus pulmones se complementaba con un sistema de sacos de aire que penetraban en sus vértebras cervicales a través de unas aberturas. La superficie de estas vértebras era excepcionalmente lisa para que los tejidos blandos no rozaran contra ellas durante el movimiento.

Sin embargo, en tres de las vértebras de Dolly se desarrolló una lesión ósea que formó unas protuberancias de hasta un centímetro. Una tomografía computarizada reveló que estaban hechas de un hueso anormal, que probablemente se formó en respuesta a una infección.

«Todos hemos experimentado estos mismos síntomas: tos, dificultades respiratorias, fiebre y ahora se trata de un dinosaurio de 150 millones de años que probablemente se sintió tan mal como todos nosotros cuando estamos enfermos», señaló Woodruff en una nota de la Universidad de Nuevo México, una de las instituciones participantes  del estudio.

Los científicos recalcan que la importancia de su descubrimiento es que Dolly pertenecía a un grupo de dinosaurios no aviar. Los saurópodos, a diferencia de los terópodos, no evolucionaron hasta convertirse en aves.

Los autores creen que esa infección respiratoria podría haber sido causada por una infección fúngica similar a la aspergilosis, una enfermedad que afecta a aves y reptiles en la actualidad y que puede provocar infecciones óseas.

«Tenemos que seguir ampliando nuestro conocimiento de las enfermedades antiguas. Si nos fijamos lo suficiente, podemos comenzar a comprender más sobre la evolución de la inmunidad y las enfermedades infecciosas», concluyó Ewan Wolff, profesor de la Universidad de Nuevo México.