Ilsa presenta iryo, la primera competencia privada para Renfe

Ilsa presenta iryo, la primera competencia privada para Renfe

Transporte Air Nostrum se baja al tren: así ha cambiado la alta velocidad en España en seis meses

El consorcio Intermodalidad de Levante (Ilsa), formado por la empresa española Operador Ferroviario de Levante -filial de Air Nostrum- y la italiana Trenitalia, ha presentado iryo, la marca comercial con la que operará en España a partir de la segunda mitad de 2022. De este modo, Renfe tendrá por primera vez competencia de un operador privado en alta velocidad, más allá de la estatal Ouigo y el transporte de mercancías.

La puesta de largo ha tenido lugar en un evento celebrado en el icónico jardín tropical de la estación de Atocha, en Madrid Estuvieron presentes, entre otros, Isabel Pardo de Vera, Secretaria de Estado de Transportes, Movilidad y Agenda Urbana del Gobierno de España; María Luisa Domínguez, presidenta de Adif; Riccardo Guariglia, Embajador de Italia en España; Carlos Bertomeu, Presidente de ILSA; Simone Gorini, Consejero Delegado de ILSA, y Víctor Bañares, Director general de ILSA.

Carlos Bertomeu señaló durante su intervención la complejidad de los sectores aéreo y ferroviario. Así, recordó que «todo lo complejo hay que trabajárselo durante muchos años» y apuntó que «en la casa nos hemos acostumbrado a ser corredores de fondo».

En este sentido, apuntó que su «fórmula» está basada en varios pilares como una «altísima calidad operativa» o el «cumplimiento escrupuloso de la regulación vigente». También presumió de «una cultura de servicio diferencial, en la que hemos invertido mucho tiempo y dinero».

La compañía ya ha realizado una inversión de 1.000 millones de euros con los que pretende, entre otras cosas, atraer a unos 50 millones de pasajeros en los próximos 10 años. Además, creará 2.600 empleos directos e indirectos.

Por su parte, Simone Gorini alabó a España, «un país a la vanguardia mundial en nuestro sector de referencia, con una de las mayores y más modernas redes de infraestructuras ferroviarias». En este sentido, quiso posicionar este medio de transporte como una alternativa «sostenible» y no tan anclada al siglo XX: «Queremos transformar la experiencia de viajar en tren».

Ilsa es el operador privado más importante de España, pues cuenta con un 30% de todas las frecuencias de Alta Velocidad del país. Según anució la firma, en esta primera fase conectará a Madrid, Barcelona, Sevilla, Málaga, Córdoba, Valencia, Alicante y Zaragoza.

Todo esto, esperan, permitirá que el tren recobre el protagonismo que tenía antes de la democratización de los vuelos que culminó con la llegada de las low-cost. De hecho, Víctor Bañares, director general de Ilsa ya afirmó recientemente que su objetivo es «ser el Vueling de los trenes», y la «marca favorita que elijan los ciudadanos para viajar por negocios y por ocio».

En el evento también se ha presentado de forma oficial el primero de los 20 trenes ETR 1000 -también conocido como Frecciarossa 1000- que conformarán de inicio la flota de la empresa. Se trata de un vehículo con una velocidad comercial máxima homologada es de 360 km/h.

Los trenes, asegura la compañía, son «los más sostenibles, rápidos y silenciosos de Europa» y están fabricados con un 95% de materiales reciclables. Esto permite que en cada trayecto se ahorre un 80% de dióxido de carbono por persona. Están fabricados entre España e Italia por Hitachi Rail y grupo Alstom.

El modelo visitado ya lleva varios meses viajando por las vías españolas, pues en septiembre empezó sus pruebas de homologación en distintos tramos de la red de Adif. Su diseño, con un gran protagonismo del color rojo, busca convertirse en una seña de identidad de la marca.

La entrada en el mercado de iryo es un nuevo paso en la liberalización del transporte de viajeros por ferrocarril, que comenzó en mayo cuando entró en servicio Ouigo, propiedad de SNCF (es decir, del Estado francés). Esto ha conllevado, principalmente, una bajada de precios en los billetes (buena prueba de ello son las tarifas de Ouigo, a nueve euros el viaje entre Madrid y Barcelona, que luego se vieron superadas por los cinco euros de avlo). También, claro, ha supuesto un aumento de la frecuencia de trenes, al menos en algunos trayectos.

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