La Fórmula 1 arranca su temporada más importante en décadas, mucho más allá de ‘El Plan’ de Fernando Alonso

La historia de la Fórmula 1 está trufada de momentos críticos que cambian todo. El accidente mortal de Jim Clark, el día que Niki Lauda salió vivo del incendio de Nürburgring, la entrada en Brabham de Bernie Ecclestone, la pelea de Bertrand Gachot con un taxista de Londres que propició el debut de Michael Schumacher, la muerte de Ayrton Senna… o la decisión de Michael Masi, ya exdirector de carrera de la F1, de que la última vuelta de la última carrera de la temporada se diera en pista y no detrás del coche de seguridad.

Por primera vez se encontrarán en pista dos de los deportistas más antagónicos que podría haber en esta era. Max Verstappen, puro genio y carácter, digno de elogio y escarnio a partes iguales. O con él o contra él. Pasión hecha piloto. Lewis Hamilton, un campeón construido a sí mismo, pulido a lo largo de los años para convertirse en un auténtico ‘Terminator’ que ha arrasado con casi todos los récords posibles. El único que puede mirar a los ojos al mismísimo ‘kaiser’.

Superar lo que ocurrió en una temporada memorable como la de 2021 será complicado, pero 2022 se presenta tan o más emocionante. No en vano, entra en juego una nueva normativa con una idea tan ambiciosa como difícil de conseguir: hacer las carreras más igualadas y entretenidas sin privarse de ser el puntal tecnológico.

Coches más grandes, pesados e inconducibles, pero también más dóciles cuando se acercan uno a otro vienen a propiciar una campaña que puede ser histórica. Ya la pretemporada ha dejado claro que no hay grandísimos favoritos, más allá de que Red Bull parte con un cuerpo de ventaja (en teoría) ante los problemas de Mercedes para adaptarse a esa idea genial (¿o no tanto?) de llevar un monoplaza con pontones mínimos.

La candidatura de Ferrari y el dichoso Plan

Reducir la temporada 2022 a dos únicos candidatos es, cuando menos, absurdo. Si algo queda claro cada vez que la Fórmula 1 ha dado un golpe al tablero con un nuevo reglamento es que, aunque uno acierte de inicio, siempre puede haber más rivales a tener en cuenta.

Uno de ellos es Ferrari. La Scuderia, beneficiada por el esfuerzo agónico de Mercedes y Red Bull en 2021, ha diseñado un F1-75 que todos miran con temor. Los más fiables y consistentes en los test, tendrán que demostrar que son mucho más que unos viejos reyes destronados que de vez en cuando gritan por el castillo perdido. Carlos Sainz y Charles Leclerc cuentan con el apoyo total de Maranello, a priori de manera igualitaria aunque el madrileño acabase por delante del monegasco por la mínima el año pasado.

Y es que para la afición española, lo más coherente sería apostar por un plan más seguro que por El Plan. El manido concepto, convertido ya en una caricatura (y en una canción de Melendi, como si no fuera ya un año complicado en muchos aspectos), no tiene visos de dar réditos a corto plazo. 

El coche rosa y azul ya bautizado como ‘Alpink’ parte con una cierta desventaja sobre sus rivales y ahora mismo se puede decir que está más cerca de la zona media-baja que de los altares. Eso no significa que Fernando Alonso no vaya a estar en la terna: ya lo decía él cuando pedía un coche ‘solo’ medio segundo más lento.

Debutantes como Guanyu Zhou en una Alfa Romeo que ha cambiado a Raikkonen por Bottas, regresos como los de Albon a una Williams (la ‘Alboneta’) que quiere reflotar o el inesperado de Kevin Magnussen por el defenestrado Nikita Mazepin son otros de los puntos a tener en cuenta en esta temporada, que puede ser la primera de una nueva era que vuelva a demostrar que la Fórmula 1 sigue siendo la cúspide de los deportes de motor.

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Temporada 2022 de Fórmula 1Carlos Gámez