La industria aplicó en enero la mayor subida de precios de sus productos terminados en 24 años

Las empresas del sector manufacturero optaron en enero por proteger sus márgenes de beneficios y ante unos costes de los insumos que siguen subiendo, aunque a menor ritmo, decidieron aplicar a sus productos terminados la mayor subida de precios desde el año 1998. «La inflación de los precios cobrados alcanzó su máxima récord«, resumen los economistas de la firma Markit.

«Aunque extremadamente alta, la inflación de los precios de los insumos cayó hasta su mínima de cinco meses. No obstante, las tarifas cobradas aumentaron por decimocuarto mes consecutivo, ya que las empresas optaron por proteger sus márgenes de beneficios. De hecho, la tasa de aumento fue la más pronunciada registrada en la historia del estudio hasta la fecha», se recoge en el índice PMI -cuya serie arrancó en 1998- publicado este martes por Markit.

Se confirma de nuevo que, por el lado de la cadena de precios, ya se están produciendo efectos de segunda ronda, es decir: las empresas trasladan la subida de costes a precios finales al consumidor, de ahí que la inflación haya subido un 6% en el mes de enero en España.

No está ocurriendo lo mismo, de momento, por el lado de los salarios, ya que por el momento las empresas no han trasladado la subida de precios a las nóminas de sus trabajadores, lo que está conteniendo la espiral inflacionista.

La parte positiva de este índice es que el sector manufacturero sigue en modo expansivo: los nuevos pedidos crecieron con fuerza, aumentó el empleo en el sector industrial y repuntó la actividad de compras de bienes intermedios y materias primas, tanto nacional como internacionalmente.

«Los fabricantes confían en que la tendencia positiva de las ventas persistirá durante los próximos meses, y las expectativas alcanzaron su nivel más alto en cuatro años. Las empresas vincularon dicho optimismo con la esperanza de que la situación relacionada con la pandemia de la COVID-19 continúe mejorando, lo que conducirá a un mayor aumento de ventas y producción», explican.

Sin embargo, los elevados costes y la falta de suministros -reportaron una «escasez generalizada de productos»- ralentizaron la producción en enero, lo que provocó un aumento de los pedidos pendientes de realizar.