La limpieza del desastre ecológico de Perú cumple un mes en medio del caos gubernamental

La limpieza del desastre ecológico de Perú cumple un mes en medio del caos gubernamental

La catástrofe ecológica en las aguas de la costa peruana y en las playas de Lima y Callao cumple un mes en medio de la operación contrarreloj puesta en marcha por Repsol, que ya ha completado, según sus cálculos, el 72% de limpieza en las zonas afectadas.

Un desastre medioambiental que ha llegado en el peor momento político posible para Perú: desde el 15 de enero se han sucedido tres gobiernos distintos y seis ministros diferentes en las dos carteras de Energía y Ambiente. Todo un récord difícil de superar que ha ralentizado y dificultado las tareas de limpieza y de cobertura económica para los gremios afectados, sobre todo los pescadores de la zona.

Precisamente el último inquilino del Ministerio de Ambiente (Minam), el científico nuclear Modesto Montoya, no comparte las expectativas de Repsol, tal y como hizo público ayer: «No han cumplido con la limpieza, con la recuperación, con los plazos que se les ha dado».

Tal es el desorden que prima en el seno de la administración de Pedro Castillo que se dio marcha atrás provisional durante 10 días a una de las primeras medidas estrella adoptadas, la suspensión de las operaciones en la refinería de la Pampilla, por el desabastecimiento que iba a provocar en el país. Una espada de Damocles que el nuevo gabinete encabezado por el premier Aníbal Torres debe enfrentar de inmediato, ya que la refinería de Repsol abastece al 40% del mercado interno y es fundamental para las operaciones aéreas y marítimas.

«Repsol tiene que presentar otro informe para ver si se restablece la carga y descarga de combustible», contraatacó el ministro Montoya ayer, día en que finalizaba el plazo de 10 días.

Así están las cosas transcurrido un mes con Repsol en el ojo del huracán, criticada la compañía por la opinión pública y sin mayor colaboración de un gobierno a la deriva. Las investigaciones internas llevadas a cabo por la multinacional española apuntan además al capitán del barco como principal responsable del derrame de casi un millón de litros de crudo.

La tragedia se originó por culpa de «un movimiento incontrolado cuando estaba descargando crudo en la terminal número dos de la refinería», subrayó la empresa en un comunicado. En cambio, el capitán del buque, Giacomo Pisani, se defendió desde el primer día con acusaciones contra Repsol, a la que criticó por subestimar las proporciones de la tragedia.

Los abogados de la multinacional han presentado una reclamación millonaria contra los propietarios italianos del buque Mare Doricum y sus aseguradoras, que supone el inicio de un litigio que se prolongará en el tiempo.

Reclamaciones que llegan por todos lados. El organismo de Evaluación y Fiscalización Ambiental (OEFA), adscrito al Minam, ha impuesto hasta ahora tres multas a Repsol por un total de 320.000 euros por no cumplir los plazos establecidos para la limpieza.

Y no van a ser las únicas, ya que un rosario de nuevas penalizaciones está en marcha contra la compañía española. Al menos once más siguen un proceso administrativo. Según los cálculos del nuevo ministro, Repsol puede llegar a pagar en torno a 70 millones de euros.

Pese al caos reinante en la administración peruana, en las tareas de limpieza han intervenido hasta 3.000 personas, aunque gracias al avance conseguido se ha reducido su número en la mitad. Quedan por limpiar las partes más inaccesibles de acantilados y zonas rocosas. «Nuestro mar sufrirá las consecuencias del derrame de Repsol entre 6 y 10 años», advirtió la organización Océana Perú.