La nadadora trans Lia Thomas tiene ventaja injusta incluso tomando supresores de testosterona

El futuro de la nadadora transgénero Lia Thomas, que está arrasando todas las marcas de la piscina universitaria y apunta a hacer lo mismo en las marcas profesionales si da el salto, está en serio riesgo. 

La evidente ventaja competitiva que tiene sobre sus competidoras, mujeres biológicas (nacidas como tal), ha provocado un enconado debate sobre el futuro del deporte femenino, hasta el punto de que cada competición en la que participa se convierte casi en un nuevo debate y las posiciones están totalmente encontradas. Ahora, un reportaje de ‘The New York Times’ refuerza la tesis de sus detractoras: médicamente mantiene su ventaja biológica pese a tomar supresores de la testosterona que genera por haber nacido como un hombre.

Dos médicos de la prestigiosa Clínica Mayo han expresado su preocupación y son muy claros al respecto. «Hay aspectos sociales en el deporte, pero la fisiología y la biología lo sustentan. La testosterona es el gorila de 800 libras«, ejemplifica el doctor Michael J. Joyner, algo que refrenda el doctor Ross Tucker, fisiólogo deportivo de la misma clínica. «Lia Thomas es la manifestación de la evidencia científica. La reducción de testosterona no eliminó su ventaja biológica«, expresa.

La propiocepción del género de una persona no va siempre acompañado de lo que dicta la biología. Lia Thomas nació como Will Thomas, y eso no ha cambiado para su cuerpo pese a que ella comenzó en 2019 un tratamiento hormonal para que su cuerpo siguiese lo que su mente sentía.

La presencia de Thomas en los campeonatos universitarios obligó a la NCAA a tomar medidas y establecer un máximo de testosterona en sangre como baremo para considerar a una mujer (biológica o no) admisible en competiciones femeninas. Eso obligó a Thomas a medicarse con supresores de la testosterona, pero la evidencia competitiva apunta a que sigue siendo demasiado superior.

El resultado es que en cada competición, aunque gana sobrada, es apartada de manera ostensible.

La situación ha dividido totalmente a las deportistas. Mientras para la Universidad de Pensilvania es un orgullo y están al 100% a su favor (las medallas que logra engrosan la lista de éxitos de su prestigioso centro), hay incluso compañeras del mismo equipo que se están viendo apartadas por expresar su opinión contraria a la nadadora.

Una de ellas, que no ha querido decir su nombre, asegura en el mismo reportaje del ‘Times’ que fue expulsada de un club social de Princeton porque dijo públicamente que tenía serias dudas sobre la justicia en torno al caso de Thomas. Se la acusó de transfóbica.