La subida del petróleo por la tensión en Ucrania mete más presión a la inflación en plena recuperación

La subida del petróleo por la tensión en Ucrania mete más presión a la inflación en plena recuperación

El aumento de la tensión en Ucrania ha trasladado la incertidumbre a los mercados, especialmente a los energéticos, donde el petróleo y el gas dieron ayer muestra de la inestabilidad a la que se enfrentan los inversores. El movimiento de Vladimir Putin en la noche del lunes al reconocer los territorios separatistas de Donetsk y Lugansk y desplegar el ejército ruso fue el desencadenante; Rusia es el segundo gran exportador de petróleo después de Arabia Saudí y el mayor productor de gas natural, de ahí las turbulencias.

El precio del barril de Brent, de referencia en Europa, disparó ayer su precio hasta llegar a rozar los 100 dólares, si bien al cierre de los mercados europeos se había relajado hasta el nivel de los 97 billetes verdes; por su parte, el barril de WTI Texas, de referencia en EEUU, avanzó más de un 2% para situarse por encima de los 92 dólares.

Los analistas cada vez conceden más probabilidades a que rebasen los 100. «La intensificación del enfrentamiento diplomático y la escalada militar están generando temores de sanciones e interrupciones en el comercio de energía. Dado este nerviosismo, parece que los precios del petróleo pueden estar alcanzando los tres dígitos en cualquier momento», apuntan los analistas del banco privado suizo Julius Baer.

Pero la presión geopolítica no sólo tiene efectos sobre el crudo por la retroalimentación con la escalada de tensiones en el Donbas, sino que puede extender su impacto sobre la inflación en un momento en el que los precios constituyen la principal preocupación para la recuperación económica por la pandemia y en un momento en el que la energía constituye la mitad de las razones detrás de esas subidas. «Constituye un factor clave para la inflación en el mundo occidental en un momento en que los bancos centrales ya están jugando a ponerse al día», en palabras de James Athey, director de Inversiones de Abrdn

Según su análisis, «los inversores deben enfrentarse a una posible realidad que incluye la confrontación militar, nuevas apreciaciones del precio del petróleo y, por tanto, una mayor inflación, un menor crecimiento y una política monetaria más estricta en Occidente». Además, añade que «no es de extrañar que la renta variable se marchite en estas condiciones».

Ayer de hecho las bolsas también se tambalearon en una sesión que fue de menos a más y que terminó con caídas menores de lo que presagiaron las aperturas. En rojo cerraron el Dax de Fráncfort (-0,26%), el Ftse Mib de Milán (-0,02%) y el Cac de París, (-0,01%) mientras que sólo el Ibex 35 salvó, por la mínima, el verde (+0,05%).

No obstante, los descensos podrían haber sido mayores de haberse mantenido la tónica de los primeros compases del día, cuando las caídas superaron el 2% en la apertura. Para intentar explicar por qué no fue finalmente así, el análisis de los especialistas de Bankinter incluye algunas claves. «Rusia hace lo evidente: reconocer la independencia sobre las zonas fronterizas con Ucrania que ya de facto invadió hace mucho. Es lo mismo que con Crimea anteriormente. Pero este es, por ahora, el desenlace menos agresivo de todos los posibles, siendo pragmáticos. Otra cosa es que Rusia se detenga ahí, que ya veremos», aseguran en su comentario diario de los mercados.

Mirando al futuro, creen también que «es probable que Rusia se conforme con esto por miedo a las sanciones y al aislamiento, de manera que se evitaría lo peor, el desenlace militar duro con invasión en toda regla. Así este asunto se enquistaría, permaneciendo como un conflicto geoestratégico abierto durante un tiempo prolongado, probablemente años. Y a aprender a convivir con ello», aseguran. «Podemos estar frente al final del problema, aunque haya que esperar unos días para saberlo», concluyen.

Junto con el petróleo y las bolsas, los focos también miraban ayer hacia el gas. La cotización de los contratos de futuros del gas natural registraron también ayer un repunte de cerca del 9% fruto de la tensión en Ucrania. Los contratos de futuros del gas negociados en el mercado neerlandés TTF, de referencia para Europa, subieron un 8,79%, hasta los 78,95 euros el megavatio hora (MWh), mientras que el precio máximo intradía se situó en los 80,90 euros el MWh.

Pese al incremento, el precio mayorista del gas todavía está lejos de los máximos históricos alcanzados en diciembre, cuando se colocó por encima de los 180 euros el MWh.

Y al igual que el gas, las materias primas encajaron también las consecuencias de la inestabilidad geopolítica. «El oro, inactivo desde junio de 2021, recuperó su condición de refugio para cotizar brevemente por encima del umbral de los 1.900 dólares», al igual que «los metales como el paladio o el hierro, y los productos agrícolas (trigo, fertilizantes), exportados por Rusia o Ucrania», explica Axel Botte, estratega global de Ostrum AM.