La tanda de penaltis que cambió la historia del fútbol español

Era junio de 2008. Eurocopa de Austria y Suiza. Alemania, como siempre, era la favorita a levantar el título en Viena. España estaba entre las candidatas, pero le perseguía el pasado. Debía demostrar si realmente merecía estar entre los combinados con más opciones a campeonar. Y su momento llego el día 22, en los cuartos de final frente a Italia, un rodillo durante todo el torneo.

La ‘Azzurra’ llegaba de hacer pleno de victorias ganando a Rusia, Suecia y Grecia, pero su rumbo cambió al toparse con la España de Luis Aragonés. Los pupilos de ‘El Sabio’ consiguieron neutralizar a los italianos hasta llegar a la prórroga.

En ella hubo ocasiones para ambos, pero Casillas se hizo gigante bajo palos y Cazorla mandó el balón fuera. Pitido final y a los penaltis. Europa entera estaba a punto de vivir la tanda que cambiaría para siempre la historia del fútbol español.

La gloria de España pasaba por el punto de penalti. Aquel que tiempo atrás tantos disgustos había dado a la selección. Todo invitaba a pensar en la caída, pero David Villa, Santi Cazorla, Marcos Senna y Cesc Fábregas no perdonaron desde los 11 metros. Tampoco lo hizo Casillas bajo palos.

El guardameta español se hizo grande y negó el gol a De Rossi y Di Natale. Entre uno y otro también falló Dani Güiza, error que remedió Cesc Fábregas con un quinto penalti que le cambió la vida a él y a toda España.

Un jovencísimo Cesc Fábregas de 21 años, ya destacado en el Arsenal, se cargó de responsabilidad para tirar el penalti decisivo. Unos pocos suspiros mirando al balón, carrerilla… y gol. Ni un mítico como Buffon pudo intimidar al español. Ya era historia de España, de la Eurocopa y del fútbol en general.

Aquella tanda cambió el rumbo de la selección española para siempre. El grupo que formó Luis Aragonés levantó la Eurocopa en Viena, la antesala del Mundial de 2010 y la Eurocopa de 2012. Ay, qué noche de verano aquella…