La violencia se apodera de los campos del fútbol de Latinoamérica

La violencia se apodera de los campos del fútbol de Latinoamérica

México, Panamá, Uruguay y Brasil son algunos de los casos más recientes de la violencia en los campos de fútbol latinoamericano, de los que hablan heridos y fallecidos en una expresión deportiva que termina en agresiones, intolerancia y muerte, en su mayoría sin consecuencias.

El último de los hechos, que pone el dedo en la llaga de esta herida en el continente, han sido los actos de violencia que terminaron este sábado con la invasión del terreno de juego por parte de los aficionados de los equipos Querétaro y Atlas, durante la novena jornada del torneo Clausura del fútbol mexicano.

La pelea entre hinchas de ambos equipos, iniciada en las gradas, creció, fue a parar al terreno, y provocó que los jugadores se refugiaran en los vestuarios y el árbitro diera por terminado el encuentro.

El gobernador del estado, Mauricio Kuri, indicó que fueron hospitalizadas 26 personas, 24 hombres y dos mujeres. «Es una tragedia porque, aunque no hay muertos, no podemos decir que no es una tragedia y no podemos permitir que se politice», dijo el mandatario estatal.

En Panamá, el pasado 24 de febrero el Comité Disciplinario de la Liga Panameña de Fútbol (LPF) dictaminó las sanciones a los clubes del Tauro F.C. y C.D. Plaza Amador, luego de que sus barras protagonizaron una trifulca, en donde resultó herida una persona.

Brasil y Uruguay también sufren por la violencia del fútbol

En Brasil, una pelea generalizada entre hinchas del Atlético Mineiro y del Cruzeiro dejó este domingo al menos un muerto y un herido de bala horas antes del derbi que disputaban los dos principales clubes de la ciudad brasileña de Belo Horizonte, informaron fuentes policiales.

Según la Policía Militarizada del estado de Minas Gerais, cerca de 50 hinchas de ambos clubes protagonizaron una gresca premeditada y organizada a través de las redes sociales.

Durante la pelea, un aficionado del Cruzeiro, de 25 años, fue tiroteado en el abdomen e ingresado en un hospital, donde llegó a pasar por una cirugía de emergencia, pero no resistió a la gravedad de las heridas y falleció.

El enfrentamiento también dejó otro hombre herido de bala, un motociclista que transitaba por el lugar a la hora de la riña, aunque está fuera de peligro, señalaron las autoridades.

Y es que este no es el único episodio de violencia registrado en el fútbol de Brasil recientemente. El pasado 24 de febrero, dos jugadores del Bahía resultaron heridos después de que un artefacto explosivo fuera lanzado contra el autobús del equipo en su camino al estadio Arena Fonte Nova, en Salvador.

Poco más de una semana después, un grupo de aficionados del Paraná invadió la cancha de Vila Capanema, en Curitiba, a cinco minutos del final del partido contra el Uniao de Francisco Beltrao, que perdían por 1-3, con la intención de agredir a los jugadores de su equipo, que reaccionó rápido y pudo resguardarse a tiempo en los vestuarios.

Y en otra situación violenta reciente, el autobús del Gremio fue apedreado por hinchas de Internacional, su máximo rival de Porto Alegre, dejando igualmente varios jugadores del plantel heridos, entre ellos el paraguayo Mathías Villasanti y el colombiano Jaminton Campaz.

En Uruguay, fue suspendida este sábado la quinta fecha del Torneo Apertura tras las amenazas recibidas por los árbitros durante los partidos entre el Nacional-Torque y Peñarol-Danubio.

La Asociación Uruguaya de Árbitros de Fútbol (AUDAF) tomó la decisión luego de una reunión en la que por consenso se llegó a esta instancia. «AUDAF no admite ni admitirá ningún tipo de declaraciones, amenazas ni agresiones que involucren a nuestros asociados o nuestra actividad», añade el documento.

Reacciones del fútbol mundial

Ante la cascada de eventos violentos en los campos del fútbol latinoamericano, el presidente de la Confederación Sudamericana de Fútbol (Conmebol), dijo en Twitter que «Extendemos nuestra solidaridad al fútbol mexicano y nuestras condolencias por las víctimas del enfrentamiento de las tribunas. El fútbol es sinónimo de paz, unidad y tolerancia. No permitamos que la violencia destruya este hermoso deporte«.

De igual forma, la FIFA se declaró «consternada por el trágico incidente ocurrido en el estadio La Corregidora de la ciudad de Querétaro durante el partido entre Querétaro y Atlas» y agrega que «los actos de violencia en el estadio La Corregidora son inaceptables e intolerables».

Por su parte, el presidente de la liga mexicana de fútbol, Mikel Arriola, anunció que en los partidos del campeonato ya no se permitirá la entrada a los estadios de las barras de los equipos visitantes. Arriola también mencionó que mientras se desarrollan las investigaciones la plaza de Querétaro quedó inhabilitada.

Y, hace solo una semana, el delantero del Corinthians Willian Borges, le pidió a las autoridades brasileñas actuar contra la violencia en el fútbol. «Espero que las autoridades puedan, de una vez por todas, hacer lo que tienen que hacer. Nosotros entramos en campo, hacemos lo que podemos, pero ese tipo de situaciones no conseguimos controlarlas», dijo el extremo brasileño en un vídeo compartido en sus redes sociales.

Borges, de 33 años, denunció que la violencia en el fútbol es un «asunto muy grave» que todavía hoy «muchas personas ven como algo normal» y se quejó de la falta de contundencia a la hora de castigar a los infractores.

«No les pasa nada. Continúan haciendo, haciendo, haciendo y el fútbol brasileño lo tolera, las autoridades toleran eso. Y si lo toleramos, no podemos reclamar. Eso tiene que parar», expresó.

Violencia sin consecuencias

Y así como Borges denuncia que las autoridades en Brasil no actúan, un caso de esta inoperancia fue la suspensión el pasado mes de octubre de un partido entre el América de Cali y el Atlético Nacional de Colombia que ganaba por 2-0 el equipo Verdolaga y en el que los hinchas del América ingresaron e invadieron el terreno de juego para amenazar a los jugadores rojos que, ante su estupor, tuvieron que resguardarse en los camerinos.

Ni la barra, ni el club, ni el estadio sufrieron ningún tipo de castigo.