Laporta y la directiva del Barcelona, en ‘guerra’ con su propia afición por no ir al Camp Nou: el Eintracht jugó ‘en casa’

Quien pasara por las inmediaciones del Camp Nou y escuchara cómo se celebraron los goles hasta el minuto 90, sin saber cómo iba el partido, diría que el FC Barcelona estaba goleando al Eintracht… y no era así.

El estadio del Barcelona no fue una olla a presión para el club alemán, como pedía Xavi en las jornadas previas, sino para ellos mismos, ya que estaba lleno de aficionados de los de Frankfurt. Se estima que más de 20.000 germanos vieron en directo el hundimiento de la ‘Xavineta‘ en Europa League, ante el asombro de todos los estamentos culés, desde el propio Joan Laporta, pasando por los jugadores o el entrenador en el campo.

La gestión de la situación fue, cuando menos, cuestionable. Dado que el partido se disputó en pleno Jueves Santo, los días antes del encuentro el Barcelona pidió a los socios que no fueran a acudir al campo que liberasen su entrada para propiciar que lo compraran otros hinchas

La llegada de turistas y la posibilidad de ver un partido del club se vio como una ocasión perfecta para que los menos habituales disfrutasen en el Camp Nou, pagando su correspondiente entrada.

La idea salió mal. En lugar de llenarse de fans del Barça, la posibilidad de comprar entradas hizo que miles de alemanes se hicieran con las mismas, de forma que la idea de llenar el campo de camisetas culés produjo el efecto contrario. 

El ambiente era digno del Waldstadion de Frankfurt.

Las críticas volaron en todas las direcciones. Desde la directiva culé apuntan a sus propios aficionados. Enric Masip, adjunto al presidente Laporta y miembro desde hace poco de la dirección deportiva, tuiteó durante el descanso un duro mensaje hacia los fans culés que no acudieron al estadio. 

«Todo el mundo está en su derecho de vender sus carnets pero la realidad hace que ver un Camp Nou con tantos aficionados del rival dé mucha mucha lástima…», lanzó como dardo.

Y es que es la tesis que están manejando desde los despachos del Camp Nou. Para evitar asumir su propia responsabilidad, acusan a muchos de sus propios aficionados de hacer negocio con los abonos (para algunos venderlo para este partido ha supuesto pagarse prácticamente el de todo el resto del año), si bien también asumen parte de culpa.

Laporta fue el primero en decir que tomarán medidas internas para estudiar lo sucedido. «Lo que ha pasado en las gradas es vergonzoso e indignante. Hay que ser muy estrictos, se produjeron cosas raras. Como culé he sentido vergüenza. Tomaremos medidas y las explicaremos. Lamento lo que ha pasado», se disculpó en los medios oficiales del club.

Más allá de esperar a que se depuren responsabilidades y revisar los protocolos con, por ejemplo, los tour operadores que ofrecían vuelos desde Alemania más entrada al partido, en el barcelonismo están notablemente enfadados con los responsables del club. 

La grada de animación ya mostró su enfado con un plante durante el partido: entraron diez minutos tarde a la segunda parte. Y se espera que haya más movilizaciones al respecto.

Una de las críticas mayores llegó en la sala de prensa y fue Xavi Hernández el encargado de hacerlas. El entrenador apuntó, sin citarles, a los directivos. «Es una evidencia que no nos ha ayudado. Esperábamos 70.000 u 80.000 culés. Y parecía una final. Ha sido un error de cálculo nuestro, sí. El club está chequeando qué ha pasado», dejó caer.