Las versiones cruzadas de lo que pueda hacer Rusia este lunes en Ucrania

Las versiones cruzadas de lo que pueda hacer Rusia este lunes en Ucrania

El 9 de mayo, el mundo celebra la caída del régimen nazi de Adolf Hitler a manos de las tropas soviéticas que habían llegado hasta el corazón de Berlín. Desde entonces, la Unión Soviética y después Rusia aprovecharon esa fecha para conmemorar lo que con los años dieron en llamar ‘La gran guerra patriótica’.
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El presidente ruso, Vladimir Putin, hubiera querido que este 9 de mayo le sirviera para celebrar la victoria de sus tropas sobre el Ejército ucraniano, pero la realidad sobre el terreno es otra y Putin podrá como mucho celebrar que tomó la ciudad de Mariúpol y franjas de la costa ucraniana del mar Negro. Desde hace días, Europa se pregunta qué hará Putin este lunes, que es también el Día de Europa, el día que decidieron usar las instituciones de la Unión Europea para celebrar la unidad política del continente.

Putin podría hacer dos cosas, que no son incompatibles. Podría decretar la victoria muy limitada de los suyos y además lanzar oficialmente una guerra contra Ucrania, porque a lo sucedido desde el 24 de febrero lo llama “operación militar especial” e, incluso, los medios rusos tienen prohibido usar la palabra ‘guerra’. El 9 de mayo es además una fecha ideal para Putin en la defensa de su argumentario de que en Ucrania está intentando “desnazificar” el país. Aseveración que es contraria a la realidad política ucraniana, un país donde la extrema derecha tiene apenas el 2 por ciento del Parlamento y que está presidido por un judío, Volodimir Zelenski.

La diplomacia europea considera que Putin querrá hacer olvidar el fracaso de su aventura militar por la conquista de Kiev, que acabó con una derrota humillante a manos de un Ejército mucho menor y con graves acusaciones de crímenes de guerra contra las tropas rusas que ocuparon durante semanas varias localidades al norte de la capital ucraniana. Rusia también ha tenido pérdidas militares mucho mayores de lo esperadas (han muerto más de una decena de generales) y sufrió el hundimiento de su buque insignia en el mar Negro (el Moskva).

La diplomacia europea considera que Putin querrá hacer olvidar el fracaso de su aventura militar por la conquista de Kiev, que acabó con una derrota humillante a manos de un Ejército mucho menor

Así que este lunes podría proclamar una “victoria”. No importa si el cuento es cierto o falso porque el control absoluto que el Kremlin tiene sobre medios de comunicación le permite contar la historia que quiera. Desfilarán tropas y armamentos por la plaza Roja de Moscú ante la mirada decidida de un presidente que ha llegado a hacer referencias a armamento nuclear. Así, Putin podría, en el tradicional discurso que da por esta fecha, alegar que las Fuerzas Armadas rusas alcanzaron ya sus objetivos, pese a que su campaña no avanza y cada vez son más los ataques contra depósitos de municiones y combustibles en territorio propio. Putin podrá alegar que controla el Donbás, pero sobre el terreno la situación es distinta y las tropas rusas apenas avanzaron y ahora se enfrentan a contraataques ucranianos gracias a las armas entregadas por Occidente.

En Bruselas hay diplomáticos que creen que Putin podría incluso anunciar la creación de una nueva entidad política (Nueva Rusia) en la que integraría los territorios ocupados y por ocupar. Nueva Rusia es un concepto histórico que hace referencia a un territorio que fue parte del Imperio ruso en el siglo XVIII y que estaba donde hoy están las ciudades ucranianas de Mariúpol, Odesa, Jersón y más allá las regiones moldavas de Transnistria y Gagauzia. Quienes defienden que Putin podría hacer esa declaración muestran señales como la introducción del rublo como moneda de uso corriente en las zonas ocupadas.

Putin podría ir por otra vía, que no sería incompatible con la primera. Podría declarar que alcanzó solo sus primeros objetivos y que la guerra seguirá para restaurar no ya las fronteras soviéticas, sino las del antiguo Imperio ruso, en el que estaban Estonia, Letonia, Lituania, Moldavia, Georgia y partes de Rumania y Polonia. Aun solo de forma retórica ahí ya entraría en confrontación directa con la Otán, una escalada que pocos creen que el presidente ruso quiera ahora mismo.

El mandatario ruso puede intentar llevar la guerra más allá, pero el fracaso en la toma de Kiev y los problemas logísticos que muestran sus Fuerzas Armadas hacen que en la diplomacia europea haya dudas sobre la posibilidad de que pueda mantener líneas de suministros de cientos de kilómetros por mucho que ocupe el sur de Ucrania, donde encontraría resistencia en ciudades como Odesa. Un diplomático escandinavo cuenta que entre sus pares cunde la idea de que el Ejército ruso pelea ya extenuado por las bajas de personal y material y que mostró desorganización.

Los más pesimistas hablan de una tercera guerra mundial. Y aunque no parezca una decisión racional y pueda llevar a la postración de Rusia, tampoco parecía racional la invasión de Ucrania y Putin la lanzó igual. Esos pesimistas temen que Putin, necesitado de una victoria militar rápida y clara mientras le llueven sanciones económicas, pueda verse tentado al uso del arma nuclear. Improbable pero no imposible.

La respuesta de la Otán si Putin atacara con medios convencionales cualquier país de la Alianza Atlántica sería un ataque a Rusia, el cual, por limitado que fuera, sí abriría la puerta a un conflicto mayor.

IDAFE MARTÍN PÉREZ 
Para EL TIEMPO
Bruselas (Bélgica)