Lo Que Nunca Debe Hacerse: De príncipe volver a sapo

Luego de 8 años de mandato, este próximo Domingo 16 de Agosto el Lic. Danilo Medina Sánchez junto al Partido de la Liberación Dominicana (PLD) salen del poder porque así lo expresó la voluntad popular.

Luego de 8 años de mandato, este próximo Domingo 16 de Agosto el Lic. Danilo Medina Sánchez junto al Partido de la Liberación Dominicana (PLD) salen del poder porque así lo expresó la voluntad popular. No es solamente abandonar el gobierno central, sino que el PLD, quien hasta hace unos meses fuera la maquinaria electoral más poderosa de la historia dominicana, gobernando 20 de los últimos 24 años, ha perdido mayoría en los Ayuntamientos, Cámara de Diputados y en el Senado.

Era impensable desde la desaparición de los grandes caudillos del siglo XX que ningún proyecto político pudiera alcanzar niveles de tan alta aceptación y popularidad. En el año 2006 (a 2 años de haber regresado al poder) el Partido de la Liberación Dominicana inmediatamente pasó a controlar el Senado de la Republica obteniendo 22 de los 32 senadores que componen la cámara alta, cifra que aumentó a 28 senadores en el 2010 y bajó ligeramente a 26 para las elecciones de 2016.  En la cámara de diputados que siempre suele existir más pluralidad, de los 187 diputados el PLD obtuvo 96 escaños para el 2006, 93 en 2010 y la increíble cifra de 106 diputados para el proceso de 2016. Cabe recordar que el PLD regresó al poder en el año 2004 en unas elecciones presidenciales donde el ex presidente Dr. Leonel Fernández obtuvo un 57% y pudo reelegirse fácilmente en el año 2008 con un 54%. Para el año 2012 el presidente Danilo Medina llegó al poder obteniendo un 51% y logró reelegirse en el año 2016 obteniendo una votación 2,800,000 votos equivalentes a un 63%. Vaya números de una maquinaria invencible!

Es irónico que un hombre como el presidente Danilo Medina, luego de en el año 2007 emocionar con su imagen de hombre humilde y cercano, ese que se atrevió a competir con el presidente Dr. Leonel Fernández por la nominación presidencial haya sido quien terminara destruyendo un camino de éxitos institucionales por su obstinación, arrogancia, prepotencia y megalomanía.

Al perder la convención interna, Danilo se mantuvo en el ostracismo hasta el 2011, planeando y calculando todo, a sabiendas que ya el ex presidente Fernández no tenía opciones constitucionales de seguir en el poder y que internamente nadie conocía a las bases mejor que él. Ese sanjuanero de Arroyo Cano que decía llevar a la gente en el corazón, a pesar que se encontraba en desgracia por haber desafiado al príncipe de ese entonces, era una especie de sapito real dentro del PLD, porque ya no tenía rivales para competir por la nominación presidencial. Danilo siempre supo que representar al partido de mayor militancia, con más poderío electoral y económico le daba amplias posibilidades de que la victoria presidencial lo pasara a convertirse en el nuevo príncipe, tal y como ocurrió en el año 2012.

Todo parecía haberse consumado perfectamente. Pasar del exilio a ocupar la primera magistratura era la historia idílica para cualquier político, menos para Danilo Medina. Ese gran estratega que en sus años de ostracismo, se fortaleció intelectual y espiritualmente, pues tuvo que vivir la soledad de la derrota de manos de quien tiene el poder, cometió el gran error de llenarse de  odios, rencores y resentimiento. Por esta razón orquestó un plan para adueñarse del PLD y que nadie pudiera tener la oportunidad de desafiarle, tal y como él había hecho con su antecesor gracias a la democracia interna que ahora le representaba un problema.

Al asumir la presidencia en el año 2012, las visitas sorpresa, sus obras sociales, la cercanía con la gente y el ser visto como un hombre sencillo lo hicieron convertirse en uno de los presidentes más populares de Latinoamérica; que más se podía pedir?. Sin embargo, el rencor adquirido en su ostracismo nunca lo dejó disfrutar de una obra que él se había ganado con su talento, su trabajo político y el haber sabido esperar su momento. Danilo utilizó su popularidad para hacer una reforma constitucional solo para habilitarse tal y como desgraciadamente han hecho casi todos los presidentes, pero más que eso, su golpeo sutil y sistemático lo utilizó para aplastar a todo el que dentro de su partido no respondiera a sus lineamientos. Aquí empieza a dar los primeros picazos para cavar su propia tumba política.

En el año 2015 ya con la constitución reformada, utiliza el poder del Estado (ese que según él lo venció en 2007), para traer al país a un narcotraficante deportado, terminando de cumplir condena En estados Unidos y montar el famoso ‘’Quirinazo’’, para frenar las aspiraciones del ex presidente Fernández y en el congreso de Sans Soucí sellar su control total del PLD.

Si bien es cierto, el único que podía contenderle en las primarias internas para buscar la nominación presidencial era Leonel, ante la gran popularidad que Danilo tenía en ese momento, era difícil que perdiera. En vez de respetar la democracia e ir a una convención tal y como él pudo hacerlo en el 2007, rebajó su magna investidura para prestarse a juegos baratos y a destruir a sus propios compañeros de partido. En vez de disfrutar el éxito y popularidad que la vida le había dado, perdió el tiempo preocupándose por el éxito de los demás, siendo cegado por el egoísmo y la mezquindad. Danilo logró imponerse y ser candidato de nuevo.

Con una oposición que se había dividido a sillazos, teniendo que crear una nueva organización la cual no tenía ni los recursos ni las estructuras para poder competir con la invencible maquinaria del PLD, las elecciones de 2016 fueron un mero trámite y lograron imponerse con un 63% obteniendo más de 2,800,000 votos. Aunque la situación le hacía consagrarse como el líder más votado de todos los tiempos, parece que nada de esto hacía feliz a Danilo.

A partir de Enero de 2017 explota el caso Odebretch en República Dominicana, la caída de Joao Santana, principal asesor político del presidente Medina acompañado del circo mediático, la falta de seriedad del ministerio público, el silencio del gobierno, los pruritos causados por el atropello a los compañeros del partido y una oposición que entendió que era su oportunidad de crecer empezaron a pasarle factura a Medina y a su gestión.

Cuando todo es color de rosas los defectos no se ven, pero desde que los sectores sociales que siempre sustentaron al PLD empezaron a pedir justicia y transparencia, inmediatamente salieron a relucir las grietas de la organización las cuales no se notaban por las constantes victorias y la rígida institucionalidad, ya que se hacía lo que dijera el comité político sin cuestionar. Medina aprovechó esta coyuntura para someter a sus demás compañeros, pues al ser el presidente de la república, y habiendo logrado en el congreso de 2015 tener mayoría de los cargos directivos del partido, ya sentía que automáticamente lo había convertido en gran nuevo líder indiscutible del partido morado. Esto se hizo evidente la división de los famosos Leo-Dan (líderes leonelistas y danilistas) siendo los seguidores del ex presidente Fernández perseguidos, cancelados y sacados de sus puestos en el tren gubernamental por no ‘’alinearse’’ con el presidente Medina, nuevo cacique de la república y de su partido.

Danilo, para mala suerte del país (y suerte de sus opositores), decidió volver al encierro pero esta vez desde el poder. Sus hombres de confianza se convirtieron en los voceros del gobierno, en los ‘’matatanes’’, lo que causó aún más irritación ya que estos eran vistos como los verdugos de sus compañeros de partido, de los periodistas que no se prestaron a ser bocinas del gobierno y de cualquier ciudadano que contradijera las líneas danilistas. Un anillo palaciego sin arraigo ni liderazgo, de repente pensó que podía tomar el control de un partido político y ser los nuevos dueños de la nación dominicana solo por ser amigotes del presidente, usando la arrogancia, la prepotencia y el chantaje como sus principales armas de doblegar a las personas.

Todo esto seguido de un fallido intento de modificar la constitución para buscar una tercera reelección, intento mermado por el departamento de Estado de los Estados Unidos quienes a través de una llamada del Secretario de Estado Mike Pompeo ‘’sugirieron’’ que había que mantener el Estado de derecho del país. Luego, explota el caso de Cesar Peralta ‘’El Abusador’’, el narcotraficante más grande del país apresado y extraditado quien es esposo de la hermana de una comadre del presidente Medina. Esto marcó el principio del final de ese político que la vida le dio la oportunidad de convertirse en príncipe, a pesar de haber sido un sapito.

Ya con fracturas irreconciliables, ocurren las primarias internas del pasado 6 de Octubre en la que Danilo y su gobierno se metieron en cuerpo y alma para derrotar al ex presidente Fernández, con la idea de destruirlo para sacarlo del panorama político para siempre. Hay que recordar que antes de esto Danilo logró doblegar a la mayoría de los precandidatos internos, entre ellos al Secretario General del PLD quien se quejó por el pleito desigual, ya que era muy evidente la manera en que desde un principio todo estuvo preparado para favorecer a Gonzalo Castillo, o como el presidente Medina prefirió llamarle su ‘’Penco’’.

La crisis del 6 de Octubre no solo trajo la división del PLD con la salida del ex presidente Fernández y sus seguidores, sino que fue el punto de quiebre en el que los dominicanos vimos el reflejo de un tirano, de un hombre déspota que no tuvo piedad con sus compañeros de partido de 46 años ni con sus aliados, por lo que mucho menos iba a tenerla con la oposición, ni con las voces disidentes de su gobierno. Después de la dictadura de Trujillo, desde que el pueblo dominicano le ve los colmillos de tirano a un mandatario, siempre se lo quita de encima;  por esto el pueblo y sobre todo la clase media, que era el principal sustento del PLD, sienten  la necesidad de sacar al presidente Medina del poder junto a su grupo de sicarios políticos porque la prepotencia y los excesos se hicieron inaguantables.

La gota que rebosó la copa fue el fracaso de las elecciones municipales del pasado 15 de Febrero en que por primera vez en la vida democrática han tenido que suspenderse unas elecciones por fallas técnicas. El pueblo tomó las calles manifestándose en la plaza de la bandera a favor de la democracia ejemplo seguido por los dominicanos de la diáspora que desde sus países protestaron en apoyo. Ya era evidente que ese pueblo que creía en las visitas sorpresas, en esa pose de presidente humilde, estaba dispuesta a salir de ese gobierno hermético, sin respuestas, indolente con el pueblo y hostigador con sus contrarios.

El gobierno de Medina pensó que con la llegada del Covid-19 podía ganar tiempo y que su candidato ‘’El Penco’’ convirtiéndose en el Superman del pueblo, en el hombre que repartía panes, salami, rescates en helicóptero e insumos médicos podrían repuntar y volver a conquistar la simpatía perdida. Craso error!

Rápidamente decretan un toque de queda por motivos sanitarios pero lo usan para limitar a la oposición, manteniéndola relegada a los horarios permitidos para el tránsito, mientras que el gobierno estaba las 24 horas en las calles en campaña con la coartada de que daban ayuda humanitaria.  Hasta esto le jugó en contra, porque fue tan descarado el abuso de los recursos del Estado que lo que hizo el pueblo fue indignarse bajo la consigna ‘’cojan todo lo que le den pero no voten por el PLD’’.

Después del PLD haber perdido la mayoría de los ayuntamientos en marzo, a gritos de ‘’Se van’’ el pasado 5 de Julio el pueblo le dio la estocada final a un partido decadente, sin propuestas, que no supo entender que ya los dominicanos no solo piensan en comida, que también queremos ética, ideas, propuestas, un nuevo liderazgo y oportunidades; cosas que fueron negadas siempre a todo el que no era danilista. Como recompensa, el PLD liderado por Danilo Medina obtuvo 6 Senadores (20 senadores menos), 75 diputados (31 diputados menos) y apenas 1.5 millones de votos presidenciales, bajando 1.3 millones de votos en comparación con las elecciones de 2016.  

De esta manera el primer presidente del sureño, ese hombre sin abolengo que la vida le dio la dicha de convertirse en primer mandatario de la nación luego de haber estado en el destierro, sale del poder para volver a ese mismo hoyo de donde parece que nunca quiso salir pues nunca disfrutó a plenitud de sus éxitos políticos, sino que prefirió estar pendiente de que nadie pudiera le hiciera sombra. Esta actitud mezquina y despótica lo han llevado ahora a conocer una nueva soledad, que es la de salir del poder por la puerta trasera, con muchos heridos, una oposición que parece le pasará factura y un pueblo que tiene sed de justicia, de ver caer a quienes por años lo maltrataron, a esos funcionarios que le enrostraron un poder avasallante y una riqueza inexplicable.

Esperamos que las nuevas autoridades y sobre todo, la nueva generación de jóvenes políticos, hayan aprendido la lección de cómo una trayectoria de poder absoluto puede devenir en el fracaso fruto del resentimiento y el no entender que el poder es transitorio. Ahora, Danilo bajará las escalinatas de palacio y veamos con qué cara podrá mirar a toda la gente que les falló, a sus hermanos de lucha de 46 años victimas del pisoteo de sus esbirros; pero sobre todo a ese pueblo herido por la decepción de un gobierno corrupto, incompetente y abusador que clama justicia desesperadamente.