Los asesores estadísticos de Bruselas denuncian la gravedad de la dimisión del presidente del INE

Los asesores estadísticos de Bruselas denuncian la gravedad de la dimisión del presidente del INE

Las críticas a la labor de un instituto como el INE son sanas, positivas y hasta necesarias, pero cuando vienen de quienes tienen un papel en el funcionamiento de un organismo que debería ser independiente y neutral se pueden convertir, de facto, en instrucciones encubiertas sobre cómo trabajar. Y eso es inaceptable. Eso es lo que opina el Consejo Asesor de Gobernanza Estadística Europea (ESGAB), el mecanismo independiente de las instituciones comunitarias que fiscaliza precisamente la situación de los organismos nacionales como el INE, para denunciar cualquier tipo de presión irregular. Y lo dice precisamente tras la dimisión, forzada o al menos inducida, de Juan Rodríguez Poo.

«La interferencia política con los métodos de compilación de las estadísticas europeas es extremadamente perjudicial para la confianza del público en las estadísticas, más aún cuando los responsables políticos critican las estadísticas por presentar una imagen ‘equivocada’, es decir, demasiado negativa, de la evolución socioeconómica. en el país, y por lo tanto de la labor del Gobierno. ESGAB expresa su grave preocupación por el contexto y las actuaciones en torno a la dimisión del presidente del INE español. El hecho específico también indica una debilidad en el marco legal estadístico existente en España», dice de forma cruda el texto publicado en las páginas de la Comisión Europea.

La ESGAB nació en 2008 «para mejorar la independencia profesional, la integridad y la responsabilidad del Sistema Estadístico Europeo, elementos clave del Código de buenas prácticas, así como para mejorar la calidad de las estadísticas europeas» y con un mandato claro de supervisión, vigilancia y alerta. En una Unión cada vez más cercana, y cuyas prácticas políticas y económicas dependen de datos fiables y creíbles, la confianza es imprescindible. La crisis griega, en la que desde 2010 sacó a la luz que durante mucho tiempo se había proporcionado información completamente falsa y cifras infladas hasta niveles imposibles, demostró que la supervisión era esencial Y de ahí la sensibilidad ante la presión desde un Ejecutivo.

El caso de Grecia, precisamente, es el que hizo sonar todas las alarmas, pues el responsable de ELSTAT, el INE griego, que denunció la situación de 2009 sobre datos falsos de déficit y deuda, fue acusado, detenido y juzgado en su país. La Comisión Europea hizo suya la defensa de Andreas Georgiou, presionando a Atenas durante las negociaciones de su rescate financiero. En junio de 2021, el Parlamento Europeo votó de forma clara para nombrar a Georgiou su representante en el Consejo de ESGAB, así que sabe de primera mano lo que suponen las presiones de un Gobierno nacional para intervenir en la elaboración de las cuentas.

El comunicado de ESGAB, el cuerpo asesor estadístico de la Comisión, es contundente, sin mucho margen. «ESGAB opina que, en general, los comentarios y las críticas al trabajo de un Instituto Nacional de Estadística (INE) -incluso en público- pueden ser útiles para la producción de buenas estadísticas europeas en la medida en que estén fundamentadas científica y técnicamente. Esto también contribuye a la rendición de cuentas de los institutos estadísticos por su trabajo. Sin embargo, cuando dichos comentarios y críticas vienen de políticos y legisladores con jurisdicción sobre el instituto estadístico, cuyo desempeño político documentan las estadísticas públicas, y cuando estos comentarios van más allá de la presentación reflexiva de puntos de vista científicos para su consideración, pueden equivaler efectivamente a que el Gobierno proporcionar instrucciones al INE sobre cómo compilar estadísticas», denuncia el texto europeo.

La anterior nota de prensa de ESGAB tiene más de tres años y tiene que ver precisamente con Grecia. La semana pasada algunos eurodiputados españoles pusieron el grito en el cielo con la sospechosa dimisión de Rodríguez Poo y apelaron precisamente a los estándares europeos que exigen la independencia del INE. «ESGAB reitera la obligación legal de los gobiernos nacionales de respetar la independencia profesional de los INE estipulada en el Reglamento comunitario 223/2009. Los políticos con responsabilidades que ejercen presión sobre los INE y otros productores de estadísticas europeos sobre los métodos de cálculo de determinadas estadísticas, como el PIB o la tasa de inflación, incumplen esta obligación. De conformidad con dicho Reglamento, las estadísticas europeas se desarrollarán, producirán y difundidos de conformidad con los principios estadísticos establecidos en el artículo 338, apartado 2, del Tratado de Funcionamiento de la UE, incluidos los principios de independencia científica, imparcialidad y objetividad, y desarrollados en el Código de Buenas Prácticas de las Estadísticas Europeas», reitera el comunicado adelantado por El Confidencial.

La Comisión Europea y Eurostat no se han pronunciado estas semanas por algo que consideran un asunto interno de España. Hasta la fecha las quejas del Ejecutivo de que el INE estaba haciendo mal su trabajo, calculando d forma errónea el PIB y la inflación, no han encontrado eco en Luxemburgo, donde se han ido validando sistemáticamente los números. «España debería revisar a fondo el marco legal/institucional existente, así como la modificación del mismo que se está considerando actualmente, con el fin de garantizar la implementación de todos los principios estadísticos europeos consagrados en el Código de Buenas Prácticas de las Estadísticas Europeas», dice la asociación europea sobre las normas para el nombramiento y destitución del presidente del INE: